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EDITORIAL:
¿Qué significado tiene, o debe tener, para los miembros de equipos un
Encuentro Internacional? ¿ Por qué se realizan, a pesar del gasto que
supone? Estos y otros muchos interrogantes se nos pueden plantear y, por
ende, poner en duda la razón de ser de este y otros encuentros.
Estas preguntas no tienen fácil
contestación, y menos aún quererlo hacer de una manera categórica. Por
eso vamos a exponer una serie de reflexiones, por si sirven de ayuda para
que cada uno se conteste a sí mismo estas cuestiones.
Ante todo debemos ser conscientes de la
mentalidad racionalista-materialista-economicista que nos envuelve. Lo
razonable y lo útil no pueden ser siempre el criterio de decisión más
acertado, porque la persona tiene una serie de necesidades espirituales y
anhelos de plenitud que van más allá de estos planteamientos.
Ante todo, los cristianos necesitamos
ser coherentes entre nuestra fe y nuestra vida. Los Equipos de Nuestra
Señora son un Movimiento que nos alienta y nos ayuda a encauzar estas
inquietudes. Por eso organiza periódicamente un encuentro entre el mayor
número posible de sus miembros, para afirmar su carisma, pero también
para marcar el rumbo a seguir, adecuándose constantemente a los signos
de los tiempos.
Cuando leemos en la prensa o vemos en
televisión los terribles males que asolan el mundo, a todos nos gustaría
hacer algo para remediarlo. Estos problemas no se resuelven solamente
enviando ayuda material, sino cambiando las estructuras de injusticia que
sostienen a la sociedad actual.
Podemos pensar, en buena lógica, si un
movimiento cristiano debería hacer un gasto tan grande en medio de las
necesidades materiales tan acuciantes en las que viven millones de
personas.
Un encuentro entre cristianos sirve
también para tomar conciencia de nuestra responsabilidad y adquirir el
compromiso de cambiar el mundo, acercar el Reino de Dios, siendo levadura
en nuestro entorno, en la sociedad en que nos movemos, e incluso, dentro
de la misma Iglesia.
En un mundo donde no se valora la
fidelidad ni el compromiso duradero, ni tampoco cree en el amor de la
pareja como cauce para alcanzar la felicidad, tal vez una manifestación
de personas que piensan y creen que esto es posible, porque lo están
viviendo, no sea un gesto inútil ni un gasto superfluo.
El
Equipo de Redacción
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