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Colaboraciones:
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| En la casa del padre: | |
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E1
que Dios se haya hecho hombre, rompe todos nuestros esquemas. Es un
misterio de tales dimensiones que somos incapaces de comprenderlo, entre
otras cosas porque nos falta capacidad para entender tanto
Amor. Cristo,
como siempre, nos da la respuesta: «Si queréis participar de la Revelación
tenéis que haceros sencillos como niños.» Porque
no se trata tanto de entender como de contemplar y amar. Amar a
Dios y a nuestro prójimo. Y
así nos tenemos que acercar al misterio de la Navidad. Con espíritu de
niño; después de estirar la piel y dejar el alma sin arrugas. La
Navidad es una LUZ en
la noche que no se extingue nunca. Pero la luz la ve el que mira con un
corazón puro, porque Dios se manifiesta a los limpios de corazón (Is.
45, 8). Dice
san Pablo: ¡Alegraos! Y nos da el motivo fundamental para hacerlo:
El Señor está cerca. Dentro
de pocos días habrá llegado la Navidad, nuestra fiesta, y que también
es la fiesta de la humanidad entera que, sin saberlo, está buscando a
Cristo. Llegará
la Navidad y Dios nos espera alegres: como los pastores, como los Magos,
como José y María. Unidos
en la familia. Reconciliados con nuestros hermanos. Poniendo Paz en nuestro entorno. Descargados
de los afanes diarios, sin caer de nuevo en el error de paganizar nuestra
celebración más entrañable. Dejemos
que Cristo nazca en nuestros corazones.
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CARTA
DEL PADRE CRISTÓBAL SARRIAS, S.J.
El
Enuentro de Santiago reunió a un gran porcentaje de miembros de los ENS
de todos los países de los cinco continentes. La reunión ha sido la
ocasión de una renovación profunda del Movimiento y la toma de
conciencia de nuestra universalidad. Un conjunto de casi ocho mil
personas, venidas de todos los rincones del mundo, ayuda a comprender
los bienes que los EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA han aportado a las parejas
desde hace más de cincuenta años. La reunión ha sido la ocasión de una renovación profunda del
Movimiento y la toma de conciencia de nuestra universalidad. Reunidos alrededor de la Eucaristía, y teniendo como horizonte de todas nuestras reflexiones la conciencia de la pareja como imagen de Dios Trinidad, intentamos profundizar sobre lo que será nuestra prioridad los próximos años: ser pareja cristiana misionera en la Iglesia y en el mundo. Las conferencias, los intercambios en las reuniones mixtas, las informaciones, los contactos con gente de tantos países, nos han hecho comprender hasta qué punto tenemos una seria responsabilidad como parejas cristianas, comprometidas en un Movimiento de espiritualidad conyugal. Debemos ser testigos de una fe profunda y de una esperanza activa en el sacramento del matrimonio, fuente de vida humana y sobrenatural.. Ser pareja hoy a imagen de Dios Trinidad supone colaborar conscientemente con el Padre creador, con el Hijo redentor, y con el Espíritu vivificador. La pareja cristiana comprometida en nuestro Movimiento debe ser un foco de transformación del mundo. Y lo hemos sentido íntimamente durante las jornadas vividas en Santiago. Este
lugar de conversión donde nos hemos reunido en nombre de Jesús, nos ha
invitado a una renovada vitalidad. Después
de Santiago no podemos ser más presa de la rutina y de la falta de
fidelidad a nuestro caminar en el cuadro y la pedagogía de los
EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA. El gozo ha henchido nuestros corazones
cuando hemos podido vivir instantes de entusiasmo fraternal, alabando a
Dios con nuestros cantos, que salían de las gargantas de casi ocho mil
personas que tenían los mismos ideales, los mismos proyectos, e idéntica
esperanza. El «después de Santiago» debe ser, para las parejas de los Equipos y para sus consejeros espirituales, una ocasión única de vivir en la ciudad y en la Iglesia como hombres y mujeres que han comprendido el valor del compromiso de seguir a Cristo, fundamento de nuestra vida de discípulos. En Santiago hemos podido experimentar la fuerza de la oración, la eficacia del diálogo, la verdad de la ayuda fraterna, y el valor del sacrificio vivido con gozo. El
servicio que han aceptado los responsables, y la renovada fidelidad de los
equipiers de base, son desde ahora indispensables para responder a las
gracias recibidas tan copiosamente durante los días del Encuentro. Como en las antiguas peregrinaciones, queremos seguir en la tierra el camino que nos ha sido indicado por las estrellas, conduciéndonos hacia el Señor. Cristo nos ha acompañado hacia este Emaús del Finisterre, y nos ha abierto los ojos con amor de hermano mayor. Y hemos comprendido que también ha resucitado para nuestro Movimiento y para nuestras parejas, para que llevemos la Buena Noticia a todos nuestros hermanos del mundo. Cristóbal
Sarrias
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de
Compostela
Queridos
amigos de los Equipos de Nuestra Señora venidos de todos
los continentes: Ya
hemos llegado al final de este noveno Encuentro Internacional de los
Equipos de Nuestra Señora, al alba del nuevo milenio de la era cristiana,
y queremos dirigiros algunas palabras, a todos los que habéis venido de
todo el mundo para participar en este tiempo privilegiado de escucha al
Señor. El
Señor nos ha hablado mucho durante estos días. Nos
ha hablado, primero, durante las celebraciones eucarísticas, en las que
hemos participado con alegría y con nuestras oraciones. Nos ha hablado, también, a lo más profundo de nuestros corazones, durante las conferencias, el deber de sentarse, las reuniones de equipos mixtos, el tiempo de marcha por el camino de Santiago e, incluso, durante el tiempo de descanso. Nos
ha llamado a comunicarnos entre nosotros, a intercambiar ideas y a
compartir experiencias de vida con nuestros hermanos de los equipos de
los demás horizontes de la tierra. Y, sobre todo, nos ha llamado a rezar
juntos. Aquí,
todos nosotros estamos unidos por la misma fe y el mismo bautismo, en el
mismo Espíritu, y tenemos el mismo ideal. Por lo tanto, estamos muy próximos
unos de otros y, así, la comprensión se hace más fácil. Ciertamente,
a veces, el diálogo con los otros es algo difícil, pero somos
conscientes de nuestra filiación divina y, por consiguiente, siempre habrá
alguien que, entre todos los hermanos y hermanas, esté dispuesto a
abrir su corazón y sus mentes a los demás, incluso a aquellos que no
comparten con nosotros ni la misma fe ni el mismo ideal. Hasta
ahora el Movimiento de los Equipos de Nuestra Señora ha propuesto para
los años siguientes a un Encuentro Internacional llevar una «orientación
de vida». El
documento «¿Qué son los Equipos de Nuestra Señora?», así como los
documentos que siguieron a
los Encuentros Internacionales, crearon ciertas confusiones con las
orientaciones de vida personal. Es por lo que el ERI ha decidido llamar a
estas orientaciones «prioridades del Movimiento». Después
de haber rezado y reflexionado con todos los miembros del Colegio de los
Equipos de Nuestra Señora, la prioridad escogida para los próximos años
será: «SER MATRIMONIO CRISTIANO HOY EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO». Cuando nos casamos, intercambiamos nuestros consentimientos: «Te recibo como esposo, como esposa, y me entrego a ti para amarte fielmente en la felicidad y en las pruebas, y para sostenemos mutuamente durante toda nuestra vida.» El sacerdote, a continuación, dijo: «Que el Señor confirme este consentimiento que acabáis de expresar en presencia de la Iglesia y que Él os llene con sus bendiciones.» Pero las circunstancias de la vida, el trabajo de los cónyuges fuera de casa, las preocupaciones que traen los hijos consigo con su formación humana y cristiana, las dificultades económicas... Los compromisos con la Iglesia, una verdadera colaboración en su misión y, sobre todo, la falta de apertura de nuestro proyecto de vida al proyecto de Dios, pueden plantearnos problemas y crearnos dificultades. Enfrentado
a estas realidades, nuestro Movimiento nos invita a la reflexión: Nosotros,
seres humanos, necesitamos conocernos, conocer nuestra verdad interior. Necesitamos
amarnos para poder amar a los demás. Nuestro mutuo y verdadero amor
implica un respeto y un desarrollo de nuestras capacidades, así como la
responsabilidad de asumir las consecuencias de nuestros actos. También,
necesitamos ser felices. Si sentimos la impresión de que nunca seremos
felices, entramos en un proceso de muerte y nos sumimos en la tristeza. Uno
de los grandes símbolos de la felicidad, buscada por todos los seres
humanos, se encuentra en el símbolo de la boda. La humanidad está siempre a la búsqueda del amor. No
somos seres perfectos. Tenemos nuestras debilidades que nos molestan y
que plantean problemas en nuestra relación con los demás y,
especialmente, con nuestro cónyuge. Pero
estamos seguros de que podemos caminar hacia la perfección cristiana día
tras días. Es ésta la verdadera responsabilidad que tenemos ante
nuestro cónyuge y ante Dios: marchar
cada día hacia la perfección cristiana. ¿Qué
quiere Dios de nosotros en tanto que matrimonios? Dios
nos ha creado hombre y mujer. Dios
ha querido que los dos sólo fueran uno. El hombre y la mujer son complementarios tanto por su cuerpo como por su psiquis. Se definen, en su principio, por su referencia a Dios: el uno y el otro están hechos a imagen de Dios. Sin
embargo, los dos juntos, en su unión y su unidad de amor, son también
imagen de Dios: el uno existe para el otro y el uno se define en relación
con el otro. El
libro del Génesis nos muestra cómo cuando el hombre y la mujer se alejan
de Dios, cuando Dios ya no está presente en la unión de los dos, pierden
la inocencia primitiva, conocen la angustia y son conscientes del pudor.
El hombre acusa a la mujer e intenta dominarla. La unidad de los dos se
rompe. Ya no son una sola carne. El hombre, y también la mujer, corre el riesgo de encerrarse en su pequeño universo. Por el contrario, abrirse al otro, establecer relaciones con las personas, penetrar en el mundo del amor, de la comunión, de la donación, de compartir y de la acogida son actos necesarios para la felicidad del ser humano. Pero sólo podrá vivir todo esto con ayuda de la gracia de Dios. Dios
nos ha creado hombre y mujer para amarnos, para ayudarnos mutuamente a
crecer y a caminar hacia la santidad. Todos
nosotros, seres humanos y cristianos, estamos llamados al amor mutuo. Dios
nos llama a nosotros, hombres y mujeres, parejas unidas por el
sacramento, a realizar juntos nuestro matrimonio, como una relación basada
en el amor humano, fiel, total, exclusivo y fecundo. Dios
nos llama, también, para ser signo de su amor allí donde falte el amor.
Estamos seguros de que esto es lo que necesita el mundo y lo que el mundo
espera: «signos de amor». Estamos
inmersos en una sociedad en profunda mutación. Es por lo que, en este
comienzo del nuevo milenio, es urgente que podamos llevar a cabo una
reflexión adulta, es decir, consciente, concreta, coherente y honrada
sobre nuestra misión y sobre los compromisos actuales, específicos de
las parejas cristianas de hoy Hace
algún tiempo, el Papa Juan Pablo II apremiaba a los movimientos de
laicos y a las comunidades para que dieran al mundo «frutos maduros de
comunión y de compromiso». La
prioridad que nuestro Movimiento propone para los próximos años, «SER
MATRIMONIO CRISTIANO, HOY, EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO», quiere ser uno
de esos frutos. Esta
prioridad propone presentar a todos los miembros de los equipos del mundo
entero un itinerario de interrogación y de reflexión, que nos lleve a
una conversión del corazón para poder responder a las necesidades de
la Iglesia y de nuestro mundo actual. Las
etapas para la reflexión serán: - Primer año: Reflexión sobre la persona humana. - Segundo año: Reflexión sobre el matrimonio hoy. - Tercer año: Reflexión sobre nuestra misión en la
Iglesia y en el mundo. Muchos
responsables de la Iglesia reconocen, hoy, que los Equipos de Nuestra Señora
han sido un don para la Iglesia y para nuestro tiempo. Nos ha llegado el
momento de compartir este don de forma mucho más
concreta de como hasta ahora lo hemos hecho. Tenemos que darnos cuenta de
que somos cristianos privilegiados en un final de siglo muy difícil.
Ahora bien, todo lo que hemos recibido no es para guardarlo para nosotros,
sino para darlo a los demás. Pues se nos invita, constantemente, a estar
preparados para dar cuenta de la esperanza que reside en nosotros a todos
los que nos lo pidan. Para
ayudarnos en esta misión, se nos indica que reflexionemos sobre esta
prioridad, propuesta por el Movimiento, partiendo del tema preparado. Vamos a volver a nuestros países, a nuestros hogares, a nuestras familias, a nuestros equipos, con los corazones llenos de alegría y de agradecimiento por las gracias que hemos recibido del Padre y de su Hijo en el Espíritu. La
Trinidad Santa nos ha permitido poder vivir, aquí, en este lugar
bendito de Santiago de Compostela, una profunda experiencia de fe, de
oración y de compartir. Hemos podido experimentar la alegría de la conversión y la de la unidad de los hijos de Dios, vividas más allá de nuestras diferencias. Todos hemos progresado en la vida de esposos, de miembros de los equipos y de cristianos, volviéndonos más permeables al amor de Dios que nos permite vivir el ideal de la fraternidad y de la solidaridad con toda la familia humana. Cidinha
e Igar Fehr |
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CARTA
DE DUARTE Y TERESA DA CUNHA
El Encuentro Internacional de Santiago
Queridos amigos de los Equipos de Nuestra Señora del todo el mundo Via,
Ventas, Vita: Christus
- Amén - Aleluya ¡Impresionante! ¡Emocionante!... Son las palabras que nos vienen a la mente para intentar comunicaros las sensaciones que hemos recibido durante la ceremonia de apertura del Encuentro Internacional de Santiago 2000. Intentad, queridos amigos, imaginaros en un pabellón multiusos (Pabellón Polideportivo) completamente lleno con más de 7.000 personas que cantaban este cántico, dirigidos por un coro de más de 100 personas y, quizás, podáis comprender la emoción que sentimos, el sentimiento de amor a Jesús y de unidad con todos los matrimonios y consiliarios. Es
a través de estas emociones, aún muy vivas en nuestro espíritu, que
queríamos deciros lo que este Encuentro ha sido para nosotros, y para
ello emplearemos las palabras del canto. VIA Y
esto sólo fue el principio; todo el Encuentro nos ha hecho recordar que
Jesús es la vía que nos conduce al amor: todas las demás celebraciones
que se sucedieron, las bellas conferencias, el placer de encontrar a
muchos amigos de países y continentes diferentes que ya habíamos
conocido en el curso de encuentros precedentes, las reuniones de equipos
mixtos, la marcha de la última etapa del Camino de Santiago, que culminó
con la misa de la Catedral y con la ceremonia, tan típica, del
Botafumeiro. Todo esto nos llenó de entusiasmo para continuar siguiendo
el camino de Cristo. VERITAS ¡Qué
riqueza doctrinal contienen las tres conferencias que hemos leído! Nos ha
extrañado la simplicidad con la que se nos han expuesto conceptos y
consejos prácticos, que serán enormemente útiles para comprendernos
mejor en pareja. Las
reuniones de equipos mixtos nos han permitido intercambiar, con gran
riqueza, los puntos de vista sobre la manera como vivimos el método del
Movimiento y nos han permitido comprender mejor la verdadera razón de
ser de los puntos concretos de esfuerzo. VITA Ahora
tenemos que llevar a la vida práctica todo lo que hemos vivido. Os exhortamos, queridos amigos de los Equipos de todo el mundo, hayáis o no estado presentes, a que leáis los documentos del Encuentro. Podéis fotocopiar los textos de los que han ido a Santiago. Vuestros responsables, ciertamente, van a editar estos textos y se podrán encontrar en Internet. ¡Leedlos! ¡Encontraréis una gran riqueza! ¡No la dejéis escapar! Las
prioridades del Movimiento para los próximos años se basan en «Ser
pareja cristiana hoy en la Iglesia y en el mundo». Tendremos que estudiar,
reflexionar, comunicar y poner en práctica una visión íntegra de la persona
y de la pareja a la luz del Evangelio y discernir, así mismo, nuestra
misión en el seno de la Iglesia y en el mundo. Como
consecuencia del Encuentro de Santiago y de todas las reflexiones que
se han hecho, el Movimiento va a profundizar en estas prioridades. Estad
atentos, el primer tema os llegará en el transcurso de este año
2000l200~. No será sólo un tema de estudio como los demás; implicará a
toda la reunión de equipo y pedirá, a cada uno y a cada una, una actitud
de observación de búsqueda, de profetismo y de compromiso. Queremos
terminar esta carta con un enorme AMÉN-ALELUYA, pues hemos experimentado
que el Movimiento se estremecía lleno de vida y de entusiasmo. Con
cariño, Teresa
y Duarte da Cunha Equipo
Responsable Internacional |
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y de Roberty
SANTIAGO
DE COMPOSTELA
Queridos
amigos de los Equipos de Nuestra Señora: En
este momento del Encuentro, deseamos dar gracias al Señor por todas las
cosas buenas que nos concede. 1.
Nuestras oraciones acompañan, de manera muy especial a Igar y
Cidinha FEHR que, desde hace seis años, conducen nuestro Movimiento por
el camino de la Santidad. 2. En este momento en el que ellos nos confían la responsabilidad del servicio, querríamos hacerles llegar, otra vez, todo nuestro afecto y darles las gracias más encarecidas por todo el trabajo realizado a lo largo de estos años al servicio de las parejas y del matrimonio. En
fin, querríamos, en pocas palabras, deciros qué Equipos y qué Movimiento
deseamos construir juntos, cada día más al servicio de aquellos que
quieren vivir, en el estado del matrimonio, todas las exigencias de la
vida cristiana. 1. Estemos convencidos de que conocer los Equipos de
Nuestra Señora es una gracia que hay que saber acoger No
es por accidente ni por casualidad por lo que pertenecemos a los Equipos
de Nuestra Señora. Es un don que Dios nos hace, un signo que él nos da,
una oportunidad que tenemos que acoger con alegría. Muchos caminos llevan a Dios. Para los matrimonios cristianos, los Equipos de Nuestra Señora son uno de estos caminos por el que Jesús nos invita a seguirle. Si un camino está muy pisoteado es porque ha habido muchos caminantes y, por tanto, el camino estará bien señalizado y será más seguro. Aquí, en Santiago de Compostela, lugar final de un camino de conversión, estamos llamados a seguir a aquellos matrimonios que, antes que nosotros, han recorrido el camino de la Santidad propuesto por los Equipos de Nuestra Señora. ¡No tengamos miedo de emprender este camino! Y llevemos a otros matrimonios con nosotros. Seamos misioneros del Evangelio, de la pareja y del matrimonio. 2. No nos equivoquemos de objetivo Sean
cuales sean los motivos que nos han hecho entrar en los Equipos de Nuestra
Señora, sepamos bien que es a Cristo al que queremos encontrar en ellos.
Que la amistad que reina en nuestro equipo, en nuestros equipos, no llegue
a ser más importante que nuestro amor a Cristo. Cristo se encarna en
cada una de nuestras vidas y en cada una de nuestras participaciones en
el equipo, que estas participaciones estén, cada vez más, llenas de
verdad, profundidad y amor. Que
los puntos concretos de esfuerzo no sean una ley rígida sino el objeto
de una adhesión libre. Los puntos concretos de esfuerzo son ayudas que
tenemos en nuestro camino para ir hacia Dios. El
mismo P. Caffarel nos decía en Troussures: «Sed exigentes, nunca decepcionaréis.» 3. Demostremos la fe y la alegría que viven en nosotros Nuestro
mundo necesita testigos de la Esperanza. Somos portadores de la Esperanza
a través de nuestra vida, de nuestras acciones y también de nuestras
palabras. No temamos anunciar el color,
ni decir de dónde nos viene nuestro dinamismo espiritual y nuestro
entusiasmo humano. El mundo tiene frío y hambre en el plano humano y en
el plano espiritual, y nosotros tenemos que compartir con nuestro entorno
lo que nos anima. Nuestro combate espiritual está al servicio del amor y
tenemos que combatir con las armas del amor. El amor de nuestros
matrimonios, de nuestras comunidades, de nuestra Iglesia. Este amor que
nos da Dios en Cristo. 4. Amemos a la Iglesia «Cristo
y la Iglesia es todo uno», decía
santa Juana de Arco. Que nuestros Equipos sean lugares en los que se
honra a la Iglesia, se la respeta y se la ama en todos sus componentes.
Necesitamos a la Iglesia y la Iglesia nos necesita, pues nosotros somos
Iglesia, nosotros que vivimos esta pequeña iglesia en nuestro
matrimonio y en nuestra familia. La
Iglesia tiene la ternura de una madre y la sabiduría de un maestro.
Juzguemos favorablemente lo que dice, lo que hace y lo que enseña. No tengamos
miedo de participar en su reflexión y en la elaboración de sus decisiones. En
nuestro Movimiento, que es de iniciación y de perfección cristiana,
tenemos que ser acogida para todos los que están a las puertas de la Iglesia,
ayudándoles a alcanzar, progresivamente, una vida espiritual conyugal
fuerte y auténtica. 5.
No dudemos en pedir las
gracias de los sacramentos Nuestro
Movimiento, aun poseyendo su propia mística y su propia pedagogía,
no podría proponerlos si los matrimonios que lo componen no vivieran
profundamente de las gracias sacramentales que son el fundamento de toda
nuestra fe. Pidamos a Dios que nos dé, cada día, las gracias propias de
nuestro sacramento del matrimonio; compartamos el pan y el vino, no sólo
el domingo, sino con la mayor frecuencia posible. Es el Señor el que se
convierte en alimento y nos da la fuerza y el valor para recorrer la
vida en busca del amor, de la felicidad y de la santidad. Perdonemos
y seamos perdonados, pues sin el perdón no puede haber verdadero amor. Es
en la gracia de la reconciliación donde encontraremos la fuerza para
amar, esperar y creer. Cuando
nuestra vida vacila, cuando el sufrimiento se hace demasiado presente,
cuando estamos enfermos o nos llegan las pruebas, cuando nuestro
matrimonio sufre o está herido en su carne o en su corazón, pidamos la
gracia del Sacramento de los enfermos. 6. Descubramos el ministerio conyugal y familiar Como
nos recuerda el Concilio Vaticano II, cualquier ministerio es
esencialmente servicio, a ejemplo del de
Cristo, quien «siendo de condición
divina, se anuló a sí mismo para tomar la condición de Servidor» (Filipenses
2, 6). Hoy,
la experiencia de la vida nos hace comprender que todo fiel ejerce un
ministerio en la Iglesia a fin de que se realice la misión de Cristo que
ora así a su Padre: «Que seamos uno, a fin
de que el mundo crea que Tú me has enviado. Como el Padre me ha enviado,
así, a mi vez, yo os envío» (Juan
20,21). Busquemos
lo que en nuestra vida de matrimonio nos pone al servicio reciproco, uno
de otro, lo que nos hace enviados del Señor, para anunciar la buena nueva
a los que tenemos cerca. En
el alba del siglo xxi, los matrimonios son los primeros testigos del
anuncio del Evangelio y los primeros artífices de la construcción de la
civilización del amor a la que Dios nos llama. Nuestro
sacramento del matrimonio nos confía un ministerio especial que nos
invita de forma acuciante y urgente a ponernos al servicio de nuestra
pareja y de la familia. 7. Seamos testigos de la fidelidad Nuestro mundo de lo efímero, del «zaping», del «web» y de la satisfacción inmediata de nuestros deseos, tiene una necesidad urgente de fidelidad. Por nuestro compromiso en el matrimonio, somos testigos privilegiados de esta fidelidad. - Testigos de la fidelidad de Cristo a los hombres. - Testigos de nuestra fidelidad a Cristo y al
Evangelio. - Testigos de la fidelidad, que es posible, de los
hombres a los valores que son fundamento de la humanidad. - Testigos de la fidelidad al sacramento que nos
une esposo, esposa. Nuestro
mundo necesita de nuestra fidelidad. Descubrámosla, descubrámosla
cada día. CONCLUSIÓN Queridos amigos de los Equipos de Nuestra Señora, siempre es delicado interrogar la voluntad de Dios: nos arriesgamos a hacerle decir lo que deseamos oír. Sin embargo, es algototalmente necesario. La voluntad de Dios sobre nuestro Movimiento no la hemos conocido por revelaciones, sino que intentamos descubrirla todos juntos y poco a poco, descifraría en los acontecimientos diarios, como los padres intentan discernir la vocación de un niño observando su evolución, con un amor atento. Nuestro
Movimiento evoluciona sin cesar por todo el mundo, escrutemos y
busquemos todos cuál es la voluntad de Dios. Compartamos estos
descubrimientos y recemos, así, recemos sin cesar unos por otros y
todos juntos por la humanidad. Entonces seremos como pide Cristo: «la
sal de la tierra».O Gérard
y Marie-Christine de Roberty Nuevo matrimonio Responsable del Equipo Internacional |
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El
soporte humano del Encuentro
Queridos
amigos: Durante el pasado curso hemos estado insistiendo mucho, casi con
machaconería, sobre el Encuentro Internacional de Santiago de
Compostela. Unas veces animando para que asistiera el mayor número
posible de gente, otras para que la solidaridad fuera una realidad plausible
y eficaz, y en general para que se orase por el buen desarrollo de este
Encuentro y que tanto nos preocupaba a la mayoría de los equipiers. Al
fin éste transcurrió, como estaba previsto, y podemos afirmar que
tanto por la organización como por la participación de todos, el desarrollo
del mismo fue magnífico. Siempre en una concentración de tanta gente,
se producen situaciones incómodas para algunos, pero con buena fe y espíritu
de colaboración se suelen resolver sin grandes dificultades, como así
sucedió en Santiago. Pero ¿cómo vivieron el Encuentro todas aquellos miembros de equipos, casi 500 personas, que aunque asistieron al mismo, no pudieron disfrutarlo por tener que estar ocupándose de tareas al servicio de los demás? Queremos
hacer un repaso breve de esas actividades que han supuesto una actitud
de servicio y desprendimiento, fruto del carisma que tienen los ENS. Hubo
muchos responsables de casa que se encontraron con equipiers extranjeros y
el idioma parecía, al principio, una barrera infranqueable, otros
tuvieron que hacer frente a serias deficiencias en los hoteles y todos
pasaron muchas horas de sueño por ser los últimos en acostarse y los
primeros en levantarse. A los responsables de área, que agrupaban
varias casas no paraban de sonarles los teléfonos móviles, teniendo
que desplazarse a donde fuera necesario, para resolver problemas
acuciantes. Pero todos, sin excepción, desarrollaron su labor como auténticos
profesionales. Los
del servicio de orden, unos más y otros menos, se perdieron algunos de
los actos importantes por tener que estar pendientes de las dificultades
que surgieron, sobre todo en
las llegadas y salidas de los auto-buses. Los
de información, los de las tiendas, y los más vistosos, los amarillos
de liturgia, se quedaban, después de las sesiones en el Multisusos,
preparando los actos del día siguiente, así como los participantes del
coro con sus ensayos previos a los actos. No olvidemos tampoco a los de logística, animación y acogida, recibiendo a los participantes en medio de una tromba de agua persistente que anegaba los alrededores del lugar de acogida. Al equipo de documentación, teniendo que preparar y traducir todas las conferencias y homilías hasta altas horas de la madrugada. Sin olvidar a los responsables de la informática o los de relaciones con la prensa, que tenían que improvisar sobre la marcha. En
fin, todos sin excepción alguna han vivido un Encuentro diferente.
Algunos han terminado realmente cansados, sin voz, con dolores
musculares, resfriados, pero creemos que felices porque han sabido demostrar
que la gente de equipos somos especiales. Nos damos en la medida de
nuestras posibilidades, sin exigencias, con gratuidad, con amor, gracias
al carisma común que nos une. Nos
gustaría recibir testimonios de los que habéis vivido este encuentro
de una forma diferente y así poder
compartir estas vivencias con el resto de los equipiers. Esperamos
gustosos vuestros escritos. Hemos recibido muchas cartas de agradecimiento de todas las partes del mundo, de personas que han asistido y nos han felicitado por la magnífica organización, la acogida, por la gentileza y el entusiasmo de los españoles, por las Eucaristías, oraciones, cantos, danzas, el decorado del pabellón Multiusos, etc.. Pero lo más importante será el recuerdo que se han llevado de este Encuentro y que van a transmitir a sus respectivos equipos en todos los países. Y ese recuerdo se lo deben a todos los que han trabajado en y por el Encuentro y es lo que hemos querido resaltar especialmente en esta carta. El Encuentro de Santiago ha sido un testimonio vivo de 7.000 personas,
que creen en el matrimonio cristiano y lo viven como una apuesta muy
importante en nuestra sociedad actual. O Amparo
y Carlos Gomez-Senent Responsables
del Equipo Saperregional
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Los
días inmediatamente anteriores al Encuentro Internacional, se celebró
en Santiago de Compostela la reunión anual del Colegio ERI, que este año
tuvo un carácter especial dado que se invitó a participar en él a
todos los responsables de las regiones aisladas. Participaron, pues, además
de todos los matrimonios superregionales, los responsables de India, Líbano,
Canadá, Alemania, Siria, África Francófona e Isla Mauricio. No cabe duda que éste era un colegio que estaba muy condicionado por dos acontecimientos muy importantes. Por un lado el Encuentro Internacional y por otro el relevo del matrimonio Igar y Cidinha Fehr de Brasil, que dejaban después de seis años en el órgano de mayor responsabilidad en los Equipos de Nuestra Señora, su puesto de servicio y lo traspasaban a Marie Christine y Gerard de Roberty de Francia. Además de lo emotivo del acto de despedida de los Fehr en el Encuentro Internacional, en las reuniones del Colegio se respiraba un ambiente especial, se vivían momentos de tristeza por la marcha de unas personas que han dado todo lo mejor de su ser por el Movimiento, y esto contrastaba con la esperanza de los que llegan con aires de renovación y de entrega por los Equipos. De todas formas fueron momentos fuertes de alegría, esperanza y sobre todo de confianza en Quien nos guía día a día. En esta reunión se presentó la GUÍA DE LOS EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA, que, tomando como base nuestros documentos fundamentales, La Carta Fundacional, Qué es un Equipo de Nuestra Señora y el Segundo Aliento, pretende poner al día, en los albores del siglo XXI, los métodos y carisma de nuestro Movimiento, sin que con ello se pretenda sustituir los mencionados documentos, sino más bien refundirlos y complementarlos. Las
dos charlas formativas que habitualmente se realizan estuvieron a cargo,
la primera de ellas, por el consiliario del ERI el P. Cristóbal Sárrias,
quien nos animó a ser exigentes con nosotros mismos y con los demás
miembros de los ENS y empleando palabras suyas... «hace falta hacer un
esfuerzo de purificación y, permitídmelo, de disciplina. Nuestra
herencia (los más de 50 años de vida de los Equipos) es muy
importante para permitir que se vuelva insípida y por tanto deslucida.» La
segunda charla estuvo a cargo de Xosé Manuel Domínguez Prieto,
Catedrático de Filosofía y miembro de un equipo de Ourense, quien
expuso los RETOS DEL CRISTIANISMO EN EL MUNDO DE HOY, empezando por un
análisis de la situación cultural, ética y social en el comienzo del
siglo XXI, para posteriormente enunciar las posibles respuestas del
cristiano ante las situaciones planteadas. Fue ésta una exposición
muy viva de la que resaltamos una frase que a más de uno puede hacerle
reflexionar: «Sólo merecemos nuestra revolución si empezamos a
subvertirnos a nosotros mismos». En
los informes que presentaban los matrimonios sobre la marcha de sus
Superregiones hay que destacar lo relativo al Pilotaje, ya que era una
cuestión que debíamos aportar todos. Pudimos comprobar que en todas
partes se le da mucha importancia al pilotaje, ya que de éste depende el
futuro de los equipo. Constatamos que lo que estamos haciendo en nuestra
Superregión está en sintonía con el resto de los demás países, o tal
vez con materiales más completos y actualizados que la mayoría de ellos. Se
trataron temas de orden económico, principalmente para que la
solidaridad entre las diferentes superregiones sea más efectiva y
dependa poco de la subjetividad de
los que administran los fondos internacionales, ya que se da la
circunstancia que en algunos países no muy desarrollados existen
grandes diferencias de poder adquisitivo comparado con otros más
poderosos. Por ello, se busca una fórmula que pueda paliar estas
diferencias. Todas las sugerencias se estudiarán por d ERI quien propondrá
la solución más adecuada. Como
en toda reunión del Colegio, hubo reuniones mixtas por idiomas
afines, donde realmente se vive mejor y más próximo las realidades de
otros países. Nuestro grupo estaba compuesto por brasileños, portugueses,
hispanoamericanos y españoles y francamente vivimos muy buenos
momentos de compañerismo y de acogida mutua de las ideas, sugerencias y
problemas de todos. Se dio la circunstancia que, la noche que íbamos a dedicar a tener una pequeña fiesta, como es frecuente en todas las sesiones de esta naturaleza, en el mismo hotel donde estábamos hospedados, el Monte Do Gozo, estaban también alojados todos los matrimonios españoles que iban a colaborar con la organización del Encuentro, por lo que aprovechamos esta ocasión para compartir con todos ellos una queimada animada por la Tuna de Santiago. La convivencia entre los miembros del Colegio, el ERI y los españoles tuvo un ambiente muy alegre y desenfadado y creemos que satisfactoria para todos Podemos
decir para concluir que estas sesiones de trabajo son largas y densas,
pero en el fondo está el sentido de colegialidad que subyace en los
Equipos de Nuestra Señora y que merece un esfuerzo por mantenerlo
ultranza. Amparo
y Carlos Gómez-Senent Responsables
del Equipo Superregional |
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Una
experiencia gratificante
El
sábado día 23 de septiembre, una vez finalizado el IX Encuentro
Internacional Santiago 2000, fuimos citados todos los que íbamos a
participar a la Sesión de Formación Internacional en la puerta de
entrada número 14 del edificio multiusos del SAR. Era
una tarde lluviosa, motivo que dio lugar a que estuviéramos todos juntos
esperando la llegada del autobús que nos desplazaría al Monte del
Gozo. Fueron momentos de un primer contacto, miradas y algún que otro
saludo esporádico, si bien en ese momento ya sentirnos con alegría la
diversidad de matrimonios de todos los países del mundo. Nada más instalarnos en las habitaciones, la acogida y el saludo del matrimonio responsable internacional, Cidinha e Igar Fehr, de los matrimonios del ERI, y la presentación de todos los participantes, por países, nos hizo sentir plenamente relajados y contentos, como en casa. Éramos unas 200 personas representando a 44 países; de España participaban junto a nosotros un matrimonio y un consiliario de Badajoz. También fuimos acogidos por nuestros responsables superregionales, Amparo y Carlos. El objetivo de esta reunión de formación era profundizar en la propuesta de vida de los Equipos de Nuestra Señora, facilitándonos vivir mejor la vida del movimiento, dando oportunidad a las parejas venidas de países lejanos, y poder aprovecharse de estas jornadas, que de otra forma sería difícil poderlas tener en sus países de origen. El
programa estaba compuesto por una serie de tiempos de oración,
conferencias e intercambios que nos enriquecieron. El
desarrollo de las conferencias tuvieron como base el nuevo documento de
LA GUÍA DE LOS ENS, profundizando en el verdadero sentido del
movimiento, su propuesta de vida, los servicios y la misión. Estas
conferencias fueron impartidas por los matrimonios del ERI, y el P. Cristóbal
Sárrias, consiliario espiritual del ERI, desarrolló tres comunicaciones
catequéticas. Nos
resulta un poco difícil poder resumir lo mucho que allí recibimos, pero
a la vez deseamos destacar algunos puntos que nos parecieron interesantes: El
P. Sárrias en una de las charlas no
habló de «Los E.N.S., un camino para seguir a Cristo en pareja», las
etapas del camino que tenemos que seguir, invitándonos a vivir como estilo
de vida, las Bienaventuranzas. Nos
dijo que seguir a Cristo en pareja supone armonizar el ritmo de la
marcha y avanzar con el otro en la misma dirección. Nos hizo ver la concordancia
de las bienaventuranzas con la pedagogía de los ENS, y que somos
llamados a ser semilleros de parejas que desean vivir valientemente su
vida de compromiso en la Iglesia y en el mundo. El matrimonio Alberto y Constanza Alvarado nos hablaron «Del sentido de servicio». Toda responsabilidad dentro del Movimiento es un servicio a los demás: «El servicio es una gran responsabilidad y una bella responsabilidad, porque aquellos que la aceptan tienen la seguridad de que Dios les dará la fuerza y los dones que necesitan para cumplir esta tarea.» La
aceptación en todo servicio implica no solamente dar nuestro trabajo,
«nuestros talentos», nuestro tiempo, sino aún más, darnos nosotros
mismos libremente en la alegría de un compartir sin reservas. Otra
charla que queremos destacar fue «La misión». Los Equipos de
Nuestra Señora tenemos una misión específica y directa: Ayudar a las
parejas a vivir plenamente su sacramento del matrimonio, anunciar al
mundo los valores del matrimonio cristiano con la palabra y con el testimonio
de vida, viviendo y difundiendo la espiritualidad conyugal. | |