| Editorial | |
|
Correo del ERI:
|
|
| Correo de la Súper-Región: | |
| Formación Permanente: | |
Colaboraciones:
|
|
| En la casa del padre: | |
|
E1
que Dios se haya hecho hombre, rompe todos nuestros esquemas. Es un
misterio de tales dimensiones que somos incapaces de comprenderlo, entre
otras cosas porque nos falta capacidad para entender tanto
Amor. Cristo,
como siempre, nos da la respuesta: «Si queréis participar de la Revelación
tenéis que haceros sencillos como niños.» Porque
no se trata tanto de entender como de contemplar y amar. Amar a
Dios y a nuestro prójimo. Y
así nos tenemos que acercar al misterio de la Navidad. Con espíritu de
niño; después de estirar la piel y dejar el alma sin arrugas. La
Navidad es una LUZ en
la noche que no se extingue nunca. Pero la luz la ve el que mira con un
corazón puro, porque Dios se manifiesta a los limpios de corazón (Is.
45, 8). Dice
san Pablo: ¡Alegraos! Y nos da el motivo fundamental para hacerlo:
El Señor está cerca. Dentro
de pocos días habrá llegado la Navidad, nuestra fiesta, y que también
es la fiesta de la humanidad entera que, sin saberlo, está buscando a
Cristo. Llegará
la Navidad y Dios nos espera alegres: como los pastores, como los Magos,
como José y María. Unidos
en la familia. Reconciliados con nuestros hermanos. Poniendo Paz en nuestro entorno. Descargados
de los afanes diarios, sin caer de nuevo en el error de paganizar nuestra
celebración más entrañable. Dejemos
que Cristo nazca en nuestros corazones.
|
|
|
CARTA
DEL PADRE CRISTÓBAL SARRIAS, S.J.
El
Enuentro de Santiago reunió a un gran porcentaje de miembros de los ENS
de todos los países de los cinco continentes. La reunión ha sido la
ocasión de una renovación profunda del Movimiento y la toma de
conciencia de nuestra universalidad. Un conjunto de casi ocho mil
personas, venidas de todos los rincones del mundo, ayuda a comprender
los bienes que los EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA han aportado a las parejas
desde hace más de cincuenta años. La reunión ha sido la ocasión de una renovación profunda del
Movimiento y la toma de conciencia de nuestra universalidad. Reunidos alrededor de la Eucaristía, y teniendo como horizonte de todas nuestras reflexiones la conciencia de la pareja como imagen de Dios Trinidad, intentamos profundizar sobre lo que será nuestra prioridad los próximos años: ser pareja cristiana misionera en la Iglesia y en el mundo. Las conferencias, los intercambios en las reuniones mixtas, las informaciones, los contactos con gente de tantos países, nos han hecho comprender hasta qué punto tenemos una seria responsabilidad como parejas cristianas, comprometidas en un Movimiento de espiritualidad conyugal. Debemos ser testigos de una fe profunda y de una esperanza activa en el sacramento del matrimonio, fuente de vida humana y sobrenatural.. Ser pareja hoy a imagen de Dios Trinidad supone colaborar conscientemente con el Padre creador, con el Hijo redentor, y con el Espíritu vivificador. La pareja cristiana comprometida en nuestro Movimiento debe ser un foco de transformación del mundo. Y lo hemos sentido íntimamente durante las jornadas vividas en Santiago. Este
lugar de conversión donde nos hemos reunido en nombre de Jesús, nos ha
invitado a una renovada vitalidad. Después
de Santiago no podemos ser más presa de la rutina y de la falta de
fidelidad a nuestro caminar en el cuadro y la pedagogía de los
EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA. El gozo ha henchido nuestros corazones
cuando hemos podido vivir instantes de entusiasmo fraternal, alabando a
Dios con nuestros cantos, que salían de las gargantas de casi ocho mil
personas que tenían los mismos ideales, los mismos proyectos, e idéntica
esperanza. El «después de Santiago» debe ser, para las parejas de los Equipos y para sus consejeros espirituales, una ocasión única de vivir en la ciudad y en la Iglesia como hombres y mujeres que han comprendido el valor del compromiso de seguir a Cristo, fundamento de nuestra vida de discípulos. En Santiago hemos podido experimentar la fuerza de la oración, la eficacia del diálogo, la verdad de la ayuda fraterna, y el valor del sacrificio vivido con gozo. El
servicio que han aceptado los responsables, y la renovada fidelidad de los
equipiers de base, son desde ahora indispensables para responder a las
gracias recibidas tan copiosamente durante los días del Encuentro. Como en las antiguas peregrinaciones, queremos seguir en la tierra el camino que nos ha sido indicado por las estrellas, conduciéndonos hacia el Señor. Cristo nos ha acompañado hacia este Emaús del Finisterre, y nos ha abierto los ojos con amor de hermano mayor. Y hemos comprendido que también ha resucitado para nuestro Movimiento y para nuestras parejas, para que llevemos la Buena Noticia a todos nuestros hermanos del mundo. Cristóbal
Sarrias
|
|
|
de
Compostela
Queridos
amigos de los Equipos de Nuestra Señora venidos de todos
los continentes: Ya
hemos llegado al final de este noveno Encuentro Internacional de los
Equipos de Nuestra Señora, al alba del nuevo milenio de la era cristiana,
y queremos dirigiros algunas palabras, a todos los que habéis venido de
todo el mundo para participar en este tiempo privilegiado de escucha al
Señor. El
Señor nos ha hablado mucho durante estos días. Nos
ha hablado, primero, durante las celebraciones eucarísticas, en las que
hemos participado con alegría y con nuestras oraciones. Nos ha hablado, también, a lo más profundo de nuestros corazones, durante las conferencias, el deber de sentarse, las reuniones de equipos mixtos, el tiempo de marcha por el camino de Santiago e, incluso, durante el tiempo de descanso. Nos
ha llamado a comunicarnos entre nosotros, a intercambiar ideas y a
compartir experiencias de vida con nuestros hermanos de los equipos de
los demás horizontes de la tierra. Y, sobre todo, nos ha llamado a rezar
juntos. Aquí,
todos nosotros estamos unidos por la misma fe y el mismo bautismo, en el
mismo Espíritu, y tenemos el mismo ideal. Por lo tanto, estamos muy próximos
unos de otros y, así, la comprensión se hace más fácil. Ciertamente,
a veces, el diálogo con los otros es algo difícil, pero somos
conscientes de nuestra filiación divina y, por consiguiente, siempre habrá
alguien que, entre todos los hermanos y hermanas, esté dispuesto a
abrir su corazón y sus mentes a los demás, incluso a aquellos que no
comparten con nosotros ni la misma fe ni el mismo ideal. Hasta
ahora el Movimiento de los Equipos de Nuestra Señora ha propuesto para
los años siguientes a un Encuentro Internacional llevar una «orientación
de vida». El
documento «¿Qué son los Equipos de Nuestra Señora?», así como los
documentos que siguieron a
los Encuentros Internacionales, crearon ciertas confusiones con las
orientaciones de vida personal. Es por lo que el ERI ha decidido llamar a
estas orientaciones «prioridades del Movimiento». Después
de haber rezado y reflexionado con todos los miembros del Colegio de los
Equipos de Nuestra Señora, la prioridad escogida para los próximos años
será: «SER MATRIMONIO CRISTIANO HOY EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO». Cuando nos casamos, intercambiamos nuestros consentimientos: «Te recibo como esposo, como esposa, y me entrego a ti para amarte fielmente en la felicidad y en las pruebas, y para sostenemos mutuamente durante toda nuestra vida.» El sacerdote, a continuación, dijo: «Que el Señor confirme este consentimiento que acabáis de expresar en presencia de la Iglesia y que Él os llene con sus bendiciones.» Pero las circunstancias de la vida, el trabajo de los cónyuges fuera de casa, las preocupaciones que traen los hijos consigo con su formación humana y cristiana, las dificultades económicas... Los compromisos con la Iglesia, una verdadera colaboración en su misión y, sobre todo, la falta de apertura de nuestro proyecto de vida al proyecto de Dios, pueden plantearnos problemas y crearnos dificultades. Enfrentado
a estas realidades, nuestro Movimiento nos invita a la reflexión: Nosotros,
seres humanos, necesitamos conocernos, conocer nuestra verdad interior. Necesitamos
amarnos para poder amar a los demás. Nuestro mutuo y verdadero amor
implica un respeto y un desarrollo de nuestras capacidades, así como la
responsabilidad de asumir las consecuencias de nuestros actos. También,
necesitamos ser felices. Si sentimos la impresión de que nunca seremos
felices, entramos en un proceso de muerte y nos sumimos en la tristeza. Uno
de los grandes símbolos de la felicidad, buscada por todos los seres
humanos, se encuentra en el símbolo de la boda. La humanidad está siempre a la búsqueda del amor. No
somos seres perfectos. Tenemos nuestras debilidades que nos molestan y
que plantean problemas en nuestra relación con los demás y,
especialmente, con nuestro cónyuge. Pero
estamos seguros de que podemos caminar hacia la perfección cristiana día
tras días. Es ésta la verdadera responsabilidad que tenemos ante
nuestro cónyuge y ante Dios: marchar
cada día hacia la perfección cristiana. ¿Qué
quiere Dios de nosotros en tanto que matrimonios? Dios
nos ha creado hombre y mujer. Dios
ha querido que los dos sólo fueran uno. El hombre y la mujer son complementarios tanto por su cuerpo como por su psiquis. Se definen, en su principio, por su referencia a Dios: el uno y el otro están hechos a imagen de Dios. Sin
embargo, los dos juntos, en su unión y su unidad de amor, son también
imagen de Dios: el uno existe para el otro y el uno se define en relación
con el otro. El
libro del Génesis nos muestra cómo cuando el hombre y la mujer se alejan
de Dios, cuando Dios ya no está presente en la unión de los dos, pierden
la inocencia primitiva, conocen la angustia y son conscientes del pudor.
El hombre acusa a la mujer e intenta dominarla. La unidad de los dos se
rompe. Ya no son una sola carne. El hombre, y también la mujer, corre el riesgo de encerrarse en su pequeño universo. Por el contrario, abrirse al otro, establecer relaciones con las personas, penetrar en el mundo del amor, de la comunión, de la donación, de compartir y de la acogida son actos necesarios para la felicidad del ser humano. Pero sólo podrá vivir todo esto con ayuda de la gracia de Dios. Dios
nos ha creado hombre y mujer para amarnos, para ayudarnos mutuamente a
crecer y a caminar hacia la santidad. Todos
nosotros, seres humanos y cristianos, estamos llamados al amor mutuo. Dios
nos llama a nosotros, hombres y mujeres, parejas unidas por el
sacramento, a realizar juntos nuestro matrimonio, como una relación basada
en el amor humano, fiel, total, exclusivo y fecundo. Dios
nos llama, también, para ser signo de su amor allí donde falte el amor.
Estamos seguros de que esto es lo que necesita el mundo y lo que el mundo
espera: «signos de amor». Estamos
inmersos en una sociedad en profunda mutación. Es por lo que, en este
comienzo del nuevo milenio, es urgente que podamos llevar a cabo una
reflexión adulta, es decir, consciente, concreta, coherente y honrada
sobre nuestra misión y sobre los compromisos actuales, específicos de
las parejas cristianas de hoy Hace
algún tiempo, el Papa Juan Pablo II apremiaba a los movimientos de
laicos y a las comunidades para que dieran al mundo «frutos maduros de
comunión y de compromiso». La
prioridad que nuestro Movimiento propone para los próximos años, «SER
MATRIMONIO CRISTIANO, HOY, EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO», quiere ser uno
de esos frutos. Esta
prioridad propone presentar a todos los miembros de los equipos del mundo
entero un itinerario de interrogación y de reflexión, que nos lleve a
una conversión del corazón para poder responder a las necesidades de
la Iglesia y de nuestro mundo actual. Las
etapas para la reflexión serán: - Primer año: Reflexión sobre la persona humana. - Segundo año: Reflexión sobre el matrimonio hoy. - Tercer año: Reflexión sobre nuestra misión en la
Iglesia y en el mundo. Muchos
responsables de la Iglesia reconocen, hoy, que los Equipos de Nuestra Señora
han sido un don para la Iglesia y para nuestro tiempo. Nos ha llegado el
momento de compartir este don de forma mucho más
concreta de como hasta ahora lo hemos hecho. Tenemos que darnos cuenta de
que somos cristianos privilegiados en un final de siglo muy difícil.
Ahora bien, todo lo que hemos recibido no es para guardarlo para nosotros,
sino para darlo a los demás. Pues se nos invita, constantemente, a estar
preparados para dar cuenta de la esperanza que reside en nosotros a todos
los que nos lo pidan. Para
ayudarnos en esta misión, se nos indica que reflexionemos sobre esta
prioridad, propuesta por el Movimiento, partiendo del tema preparado. Vamos a volver a nuestros países, a nuestros hogares, a nuestras familias, a nuestros equipos, con los corazones llenos de alegría y de agradecimiento por las gracias que hemos recibido del Padre y de su Hijo en el Espíritu. La
Trinidad Santa nos ha permitido poder vivir, aquí, en este lugar
bendito de Santiago de Compostela, una profunda experiencia de fe, de
oración y de compartir. Hemos podido experimentar la alegría de la conversión y la de la unidad de los hijos de Dios, vividas más allá de nuestras diferencias. Todos hemos progresado en la vida de esposos, de miembros de los equipos y de cristianos, volviéndonos más permeables al amor de Dios que nos permite vivir el ideal de la fraternidad y de la solidaridad con toda la familia humana. Cidinha
e Igar Fehr |
|
|
CARTA
DE DUARTE Y TERESA DA CUNHA
El Encuentro Internacional de Santiago
Queridos amigos de los Equipos de Nuestra Señora del todo el mundo Via,
Ventas, Vita: Christus
- Amén - Aleluya ¡Impresionante! ¡Emocionante!... Son las palabras que nos vienen a la mente para intentar comunicaros las sensaciones que hemos recibido durante la ceremonia de apertura del Encuentro Internacional de Santiago 2000. Intentad, queridos amigos, imaginaros en un pabellón multiusos (Pabellón Polideportivo) completamente lleno con más de 7.000 personas que cantaban este cántico, dirigidos por un coro de más de 100 personas y, quizás, podáis comprender la emoción que sentimos, el sentimiento de amor a Jesús y de unidad con todos los matrimonios y consiliarios. Es
a través de estas emociones, aún muy vivas en nuestro espíritu, que
queríamos deciros lo que este Encuentro ha sido para nosotros, y para
ello emplearemos las palabras del canto. VIA Y
esto sólo fue el principio; todo el Encuentro nos ha hecho recordar que
Jesús es la vía que nos conduce al amor: todas las demás celebraciones
que se sucedieron, las bellas conferencias, el placer de encontrar a
muchos amigos de países y continentes diferentes que ya habíamos
conocido en el curso de encuentros precedentes, las reuniones de equipos
mixtos, la marcha de la última etapa del Camino de Santiago, que culminó
con la misa de la Catedral y con la ceremonia, tan típica, del
Botafumeiro. Todo esto nos llenó de entusiasmo para continuar siguiendo
el camino de Cristo. VERITAS ¡Qué
riqueza doctrinal contienen las tres conferencias que hemos leído! Nos ha
extrañado la simplicidad con la que se nos han expuesto conceptos y
consejos prácticos, que serán enormemente útiles para comprendernos
mejor en pareja. Las
reuniones de equipos mixtos nos han permitido intercambiar, con gran
riqueza, los puntos de vista sobre la manera como vivimos el método del
Movimiento y nos han permitido comprender mejor la verdadera razón de
ser de los puntos concretos de esfuerzo. VITA Ahora
tenemos que llevar a la vida práctica todo lo que hemos vivido. Os exhortamos, queridos amigos de los Equipos de todo el mundo, hayáis o no estado presentes, a que leáis los documentos del Encuentro. Podéis fotocopiar los textos de los que han ido a Santiago. Vuestros responsables, ciertamente, van a editar estos textos y se podrán encontrar en Internet. ¡Leedlos! ¡Encontraréis una gran riqueza! ¡No la dejéis escapar! Las
prioridades del Movimiento para los próximos años se basan en «Ser
pareja cristiana hoy en la Iglesia y en el mundo». Tendremos que estudiar,
reflexionar, comunicar y poner en práctica una visión íntegra de la persona
y de la pareja a la luz del Evangelio y discernir, así mismo, nuestra
misión en el seno de la Iglesia y en el mundo. Como
consecuencia del Encuentro de Santiago y de todas las reflexiones que
se han hecho, el Movimiento va a profundizar en estas prioridades. Estad
atentos, el primer tema os llegará en el transcurso de este año
2000l200~. No será sólo un tema de estudio como los demás; implicará a
toda la reunión de equipo y pedirá, a cada uno y a cada una, una actitud
de observación de búsqueda, de profetismo y de compromiso. Queremos
terminar esta carta con un enorme AMÉN-ALELUYA, pues hemos experimentado
que el Movimiento se estremecía lleno de vida y de entusiasmo. Con
cariño, Teresa
y Duarte da Cunha Equipo
Responsable Internacional |
|
|
y de Roberty
SANTIAGO
DE COMPOSTELA
Queridos
amigos de los Equipos de Nuestra Señora: En
este momento del Encuentro, deseamos dar gracias al Señor por todas las
cosas buenas que nos concede. 1.
Nuestras oraciones acompañan, de manera muy especial a Igar y
Cidinha FEHR que, desde hace seis años, conducen nuestro Movimiento por
el camino de la Santidad. 2. En este momento en el que ellos nos confían la responsabilidad del servicio, querríamos hacerles llegar, otra vez, todo nuestro afecto y darles las gracias más encarecidas por todo el trabajo realizado a lo largo de estos años al servicio de las parejas y del matrimonio. En
fin, querríamos, en pocas palabras, deciros qué Equipos y qué Movimiento
deseamos construir juntos, cada día más al servicio de aquellos que
quieren vivir, en el estado del matrimonio, todas las exigencias de la
vida cristiana. 1. Estemos convencidos de que conocer los Equipos de
Nuestra Señora es una gracia que hay que saber acoger No
es por accidente ni por casualidad por lo que pertenecemos a los Equipos
de Nuestra Señora. Es un don que Dios nos hace, un signo que él nos da,
una oportunidad que tenemos que acoger con alegría. Muchos caminos llevan a Dios. Para los matrimonios cristianos, los Equipos de Nuestra Señora son uno de estos caminos por el que Jesús nos invita a seguirle. Si un camino está muy pisoteado es porque ha habido muchos caminantes y, por tanto, el camino estará bien señalizado y será más seguro. Aquí, en Santiago de Compostela, lugar final de un camino de conversión, estamos llamados a seguir a aquellos matrimonios que, antes que nosotros, han recorrido el camino de la Santidad propuesto por los Equipos de Nuestra Señora. ¡No tengamos miedo de emprender este camino! Y llevemos a otros matrimonios con nosotros. Seamos misioneros del Evangelio, de la pareja y del matrimonio. 2. No nos equivoquemos de objetivo Sean
cuales sean los motivos que nos han hecho entrar en los Equipos de Nuestra
Señora, sepamos bien que es a Cristo al que queremos encontrar en ellos.
Que la amistad que reina en nuestro equipo, en nuestros equipos, no llegue
a ser más importante que nuestro amor a Cristo. Cristo se encarna en
cada una de nuestras vidas y en cada una de nuestras participaciones en
el equipo, que estas participaciones estén, cada vez más, llenas de
verdad, profundidad y amor. Que
los puntos concretos de esfuerzo no sean una ley rígida sino el objeto
de una adhesión libre. Los puntos concretos de esfuerzo son ayudas que
tenemos en nuestro camino para ir hacia Dios. El
mismo P. Caffarel nos decía en Troussures: «Sed exigentes, nunca decepcionaréis.» 3. Demostremos la fe y la alegría que viven en nosotros Nuestro
mundo necesita testigos de la Esperanza. Somos portadores de la Esperanza
a través de nuestra vida, de nuestras acciones y también de nuestras
palabras. No temamos anunciar el color,
ni decir de dónde nos viene nuestro dinamismo espiritual y nuestro
entusiasmo humano. El mundo tiene frío y hambre en el plano humano y en
el plano espiritual, y nosotros tenemos que compartir con nuestro entorno
lo que nos anima. Nuestro combate espiritual está al servicio del amor y
tenemos que combatir con las armas del amor. El amor de nuestros
matrimonios, de nuestras comunidades, de nuestra Iglesia. Este amor que
nos da Dios en Cristo. 4. Amemos a la Iglesia «Cristo
y la Iglesia es todo uno», decía
santa Juana de Arco. Que nuestros Equipos sean lugares en los que se
honra a la Iglesia, se la respeta y se la ama en todos sus componentes.
Necesitamos a la Iglesia y la Iglesia nos necesita, pues nosotros somos
Iglesia, nosotros que vivimos esta pequeña iglesia en nuestro
matrimonio y en nuestra familia. La
Iglesia tiene la ternura de una madre y la sabiduría de un maestro.
Juzguemos favorablemente lo que dice, lo que hace y lo que enseña. No tengamos
miedo de participar en su reflexión y en la elaboración de sus decisiones. En
nuestro Movimiento, que es de iniciación y de perfección cristiana,
tenemos que ser acogida para todos los que están a las puertas de la Iglesia,
ayudándoles a alcanzar, progresivamente, una vida espiritual conyugal
fuerte y auténtica. 5.
No dudemos en pedir las
gracias de los sacramentos Nuestro
Movimiento, aun poseyendo su propia mística y su propia pedagogía,
no podría proponerlos si los matrimonios que lo componen no vivieran
profundamente de las gracias sacramentales que son el fundamento de toda
nuestra fe. Pidamos a Dios que nos dé, cada día, las gracias propias de
nuestro sacramento del matrimonio; compartamos el pan y el vino, no sólo
el domingo, sino con la mayor frecuencia posible. Es el Señor el que se
convierte en alimento y nos da la fuerza y el valor para recorrer la
vida en busca del amor, de la felicidad y de la santidad. Perdonemos
y seamos perdonados, pues sin el perdón no puede haber verdadero amor. Es
en la gracia de la reconciliación donde encontraremos la fuerza para
amar, esperar y creer. Cuando
nuestra vida vacila, cuando el sufrimiento se hace demasiado presente,
cuando estamos enfermos o nos llegan las pruebas, cuando nuestro
matrimonio sufre o está herido en su carne o en su corazón, pidamos la
gracia del Sacramento de los enfermos. 6. Descubramos el ministerio conyugal y familiar Como
nos recuerda el Concilio Vaticano II, cualquier ministerio es
esencialmente servicio, a ejemplo del de
Cristo, quien «siendo de condición
divina, se anuló a sí mismo para tomar la condición de Servidor» (Filipenses
2, 6). Hoy,
la experiencia de la vida nos hace comprender que todo fiel ejerce un
ministerio en la Iglesia a fin de que se realice la misión de Cristo que
ora así a su Padre: «Que seamos uno, a fin
de que el mundo crea que Tú me has enviado. Como el Padre me ha enviado,
así, a mi vez, yo os envío» (Juan
20,21). Busquemos
lo que en nuestra vida de matrimonio nos pone al servicio reciproco, uno
de otro, lo que nos hace enviados del Señor, para anunciar la buena nueva
a los que tenemos cerca. En
el alba del siglo xxi, los matrimonios son los primeros testigos del
anuncio del Evangelio y los primeros artífices de la construcción de la
civilización del amor a la que Dios nos llama. Nuestro
sacramento del matrimonio nos confía un ministerio especial que nos
invita de forma acuciante y urgente a ponernos al servicio de nuestra
pareja y de la familia. 7. Seamos testigos de la fidelidad Nuestro mundo de lo efímero, del «zaping», del «web» y de la satisfacción inmediata de nuestros deseos, tiene una necesidad urgente de fidelidad. Por nuestro compromiso en el matrimonio, somos testigos privilegiados de esta fidelidad. - Testigos de la fidelidad de Cristo a los hombres. - Testigos de nuestra fidelidad a Cristo y al
Evangelio. - Testigos de la fidelidad, que es posible, de los
hombres a los valores que son fundamento de la humanidad. - Testigos de la fidelidad al sacramento que nos
une esposo, esposa. Nuestro
mundo necesita de nuestra fidelidad. Descubrámosla, descubrámosla
cada día. CONCLUSIÓN Queridos amigos de los Equipos de Nuestra Señora, siempre es delicado interrogar la voluntad de Dios: nos arriesgamos a hacerle decir lo que deseamos oír. Sin embargo, es algototalmente necesario. La voluntad de Dios sobre nuestro Movimiento no la hemos conocido por revelaciones, sino que intentamos descubrirla todos juntos y poco a poco, descifraría en los acontecimientos diarios, como los padres intentan discernir la vocación de un niño observando su evolución, con un amor atento. Nuestro
Movimiento evoluciona sin cesar por todo el mundo, escrutemos y
busquemos todos cuál es la voluntad de Dios. Compartamos estos
descubrimientos y recemos, así, recemos sin cesar unos por otros y
todos juntos por la humanidad. Entonces seremos como pide Cristo: «la
sal de la tierra».O Gérard
y Marie-Christine de Roberty Nuevo matrimonio Responsable del Equipo Internacional |
|
|
El
soporte humano del Encuentro
Queridos
amigos: Durante el pasado curso hemos estado insistiendo mucho, casi con
machaconería, sobre el Encuentro Internacional de Santiago de
Compostela. Unas veces animando para que asistiera el mayor número
posible de gente, otras para que la solidaridad fuera una realidad plausible
y eficaz, y en general para que se orase por el buen desarrollo de este
Encuentro y que tanto nos preocupaba a la mayoría de los equipiers. Al
fin éste transcurrió, como estaba previsto, y podemos afirmar que
tanto por la organización como por la participación de todos, el desarrollo
del mismo fue magnífico. Siempre en una concentración de tanta gente,
se producen situaciones incómodas para algunos, pero con buena fe y espíritu
de colaboración se suelen resolver sin grandes dificultades, como así
sucedió en Santiago. Pero ¿cómo vivieron el Encuentro todas aquellos miembros de equipos, casi 500 personas, que aunque asistieron al mismo, no pudieron disfrutarlo por tener que estar ocupándose de tareas al servicio de los demás? Queremos
hacer un repaso breve de esas actividades que han supuesto una actitud
de servicio y desprendimiento, fruto del carisma que tienen los ENS. Hubo
muchos responsables de casa que se encontraron con equipiers extranjeros y
el idioma parecía, al principio, una barrera infranqueable, otros
tuvieron que hacer frente a serias deficiencias en los hoteles y todos
pasaron muchas horas de sueño por ser los últimos en acostarse y los
primeros en levantarse. A los responsables de área, que agrupaban
varias casas no paraban de sonarles los teléfonos móviles, teniendo
que desplazarse a donde fuera necesario, para resolver problemas
acuciantes. Pero todos, sin excepción, desarrollaron su labor como auténticos
profesionales. Los
del servicio de orden, unos más y otros menos, se perdieron algunos de
los actos importantes por tener que estar pendientes de las dificultades
que surgieron, sobre todo en
las llegadas y salidas de los auto-buses. Los
de información, los de las tiendas, y los más vistosos, los amarillos
de liturgia, se quedaban, después de las sesiones en el Multisusos,
preparando los actos del día siguiente, así como los participantes del
coro con sus ensayos previos a los actos. No olvidemos tampoco a los de logística, animación y acogida, recibiendo a los participantes en medio de una tromba de agua persistente que anegaba los alrededores del lugar de acogida. Al equipo de documentación, teniendo que preparar y traducir todas las conferencias y homilías hasta altas horas de la madrugada. Sin olvidar a los responsables de la informática o los de relaciones con la prensa, que tenían que improvisar sobre la marcha. En
fin, todos sin excepción alguna han vivido un Encuentro diferente.
Algunos han terminado realmente cansados, sin voz, con dolores
musculares, resfriados, pero creemos que felices porque han sabido demostrar
que la gente de equipos somos especiales. Nos damos en la medida de
nuestras posibilidades, sin exigencias, con gratuidad, con amor, gracias
al carisma común que nos une. Nos
gustaría recibir testimonios de los que habéis vivido este encuentro
de una forma diferente y así poder
compartir estas vivencias con el resto de los equipiers. Esperamos
gustosos vuestros escritos. Hemos recibido muchas cartas de agradecimiento de todas las partes del mundo, de personas que han asistido y nos han felicitado por la magnífica organización, la acogida, por la gentileza y el entusiasmo de los españoles, por las Eucaristías, oraciones, cantos, danzas, el decorado del pabellón Multiusos, etc.. Pero lo más importante será el recuerdo que se han llevado de este Encuentro y que van a transmitir a sus respectivos equipos en todos los países. Y ese recuerdo se lo deben a todos los que han trabajado en y por el Encuentro y es lo que hemos querido resaltar especialmente en esta carta. El Encuentro de Santiago ha sido un testimonio vivo de 7.000 personas,
que creen en el matrimonio cristiano y lo viven como una apuesta muy
importante en nuestra sociedad actual. O Amparo
y Carlos Gomez-Senent Responsables
del Equipo Saperregional
|
|
|
Los
días inmediatamente anteriores al Encuentro Internacional, se celebró
en Santiago de Compostela la reunión anual del Colegio ERI, que este año
tuvo un carácter especial dado que se invitó a participar en él a
todos los responsables de las regiones aisladas. Participaron, pues, además
de todos los matrimonios superregionales, los responsables de India, Líbano,
Canadá, Alemania, Siria, África Francófona e Isla Mauricio. No cabe duda que éste era un colegio que estaba muy condicionado por dos acontecimientos muy importantes. Por un lado el Encuentro Internacional y por otro el relevo del matrimonio Igar y Cidinha Fehr de Brasil, que dejaban después de seis años en el órgano de mayor responsabilidad en los Equipos de Nuestra Señora, su puesto de servicio y lo traspasaban a Marie Christine y Gerard de Roberty de Francia. Además de lo emotivo del acto de despedida de los Fehr en el Encuentro Internacional, en las reuniones del Colegio se respiraba un ambiente especial, se vivían momentos de tristeza por la marcha de unas personas que han dado todo lo mejor de su ser por el Movimiento, y esto contrastaba con la esperanza de los que llegan con aires de renovación y de entrega por los Equipos. De todas formas fueron momentos fuertes de alegría, esperanza y sobre todo de confianza en Quien nos guía día a día. En esta reunión se presentó la GUÍA DE LOS EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA, que, tomando como base nuestros documentos fundamentales, La Carta Fundacional, Qué es un Equipo de Nuestra Señora y el Segundo Aliento, pretende poner al día, en los albores del siglo XXI, los métodos y carisma de nuestro Movimiento, sin que con ello se pretenda sustituir los mencionados documentos, sino más bien refundirlos y complementarlos. Las
dos charlas formativas que habitualmente se realizan estuvieron a cargo,
la primera de ellas, por el consiliario del ERI el P. Cristóbal Sárrias,
quien nos animó a ser exigentes con nosotros mismos y con los demás
miembros de los ENS y empleando palabras suyas... «hace falta hacer un
esfuerzo de purificación y, permitídmelo, de disciplina. Nuestra
herencia (los más de 50 años de vida de los Equipos) es muy
importante para permitir que se vuelva insípida y por tanto deslucida.» La
segunda charla estuvo a cargo de Xosé Manuel Domínguez Prieto,
Catedrático de Filosofía y miembro de un equipo de Ourense, quien
expuso los RETOS DEL CRISTIANISMO EN EL MUNDO DE HOY, empezando por un
análisis de la situación cultural, ética y social en el comienzo del
siglo XXI, para posteriormente enunciar las posibles respuestas del
cristiano ante las situaciones planteadas. Fue ésta una exposición
muy viva de la que resaltamos una frase que a más de uno puede hacerle
reflexionar: «Sólo merecemos nuestra revolución si empezamos a
subvertirnos a nosotros mismos». En
los informes que presentaban los matrimonios sobre la marcha de sus
Superregiones hay que destacar lo relativo al Pilotaje, ya que era una
cuestión que debíamos aportar todos. Pudimos comprobar que en todas
partes se le da mucha importancia al pilotaje, ya que de éste depende el
futuro de los equipo. Constatamos que lo que estamos haciendo en nuestra
Superregión está en sintonía con el resto de los demás países, o tal
vez con materiales más completos y actualizados que la mayoría de ellos. Se
trataron temas de orden económico, principalmente para que la
solidaridad entre las diferentes superregiones sea más efectiva y
dependa poco de la subjetividad de
los que administran los fondos internacionales, ya que se da la
circunstancia que en algunos países no muy desarrollados existen
grandes diferencias de poder adquisitivo comparado con otros más
poderosos. Por ello, se busca una fórmula que pueda paliar estas
diferencias. Todas las sugerencias se estudiarán por d ERI quien propondrá
la solución más adecuada. Como
en toda reunión del Colegio, hubo reuniones mixtas por idiomas
afines, donde realmente se vive mejor y más próximo las realidades de
otros países. Nuestro grupo estaba compuesto por brasileños, portugueses,
hispanoamericanos y españoles y francamente vivimos muy buenos
momentos de compañerismo y de acogida mutua de las ideas, sugerencias y
problemas de todos. Se dio la circunstancia que, la noche que íbamos a dedicar a tener una pequeña fiesta, como es frecuente en todas las sesiones de esta naturaleza, en el mismo hotel donde estábamos hospedados, el Monte Do Gozo, estaban también alojados todos los matrimonios españoles que iban a colaborar con la organización del Encuentro, por lo que aprovechamos esta ocasión para compartir con todos ellos una queimada animada por la Tuna de Santiago. La convivencia entre los miembros del Colegio, el ERI y los españoles tuvo un ambiente muy alegre y desenfadado y creemos que satisfactoria para todos Podemos
decir para concluir que estas sesiones de trabajo son largas y densas,
pero en el fondo está el sentido de colegialidad que subyace en los
Equipos de Nuestra Señora y que merece un esfuerzo por mantenerlo
ultranza. Amparo
y Carlos Gómez-Senent Responsables
del Equipo Superregional |
|
|
Una
experiencia gratificante
El
sábado día 23 de septiembre, una vez finalizado el IX Encuentro
Internacional Santiago 2000, fuimos citados todos los que íbamos a
participar a la Sesión de Formación Internacional en la puerta de
entrada número 14 del edificio multiusos del SAR. Era
una tarde lluviosa, motivo que dio lugar a que estuviéramos todos juntos
esperando la llegada del autobús que nos desplazaría al Monte del
Gozo. Fueron momentos de un primer contacto, miradas y algún que otro
saludo esporádico, si bien en ese momento ya sentirnos con alegría la
diversidad de matrimonios de todos los países del mundo. Nada más instalarnos en las habitaciones, la acogida y el saludo del matrimonio responsable internacional, Cidinha e Igar Fehr, de los matrimonios del ERI, y la presentación de todos los participantes, por países, nos hizo sentir plenamente relajados y contentos, como en casa. Éramos unas 200 personas representando a 44 países; de España participaban junto a nosotros un matrimonio y un consiliario de Badajoz. También fuimos acogidos por nuestros responsables superregionales, Amparo y Carlos. El objetivo de esta reunión de formación era profundizar en la propuesta de vida de los Equipos de Nuestra Señora, facilitándonos vivir mejor la vida del movimiento, dando oportunidad a las parejas venidas de países lejanos, y poder aprovecharse de estas jornadas, que de otra forma sería difícil poderlas tener en sus países de origen. El
programa estaba compuesto por una serie de tiempos de oración,
conferencias e intercambios que nos enriquecieron. El
desarrollo de las conferencias tuvieron como base el nuevo documento de
LA GUÍA DE LOS ENS, profundizando en el verdadero sentido del
movimiento, su propuesta de vida, los servicios y la misión. Estas
conferencias fueron impartidas por los matrimonios del ERI, y el P. Cristóbal
Sárrias, consiliario espiritual del ERI, desarrolló tres comunicaciones
catequéticas. Nos
resulta un poco difícil poder resumir lo mucho que allí recibimos, pero
a la vez deseamos destacar algunos puntos que nos parecieron interesantes: El
P. Sárrias en una de las charlas no
habló de «Los E.N.S., un camino para seguir a Cristo en pareja», las
etapas del camino que tenemos que seguir, invitándonos a vivir como estilo
de vida, las Bienaventuranzas. Nos
dijo que seguir a Cristo en pareja supone armonizar el ritmo de la
marcha y avanzar con el otro en la misma dirección. Nos hizo ver la concordancia
de las bienaventuranzas con la pedagogía de los ENS, y que somos
llamados a ser semilleros de parejas que desean vivir valientemente su
vida de compromiso en la Iglesia y en el mundo. El matrimonio Alberto y Constanza Alvarado nos hablaron «Del sentido de servicio». Toda responsabilidad dentro del Movimiento es un servicio a los demás: «El servicio es una gran responsabilidad y una bella responsabilidad, porque aquellos que la aceptan tienen la seguridad de que Dios les dará la fuerza y los dones que necesitan para cumplir esta tarea.» La
aceptación en todo servicio implica no solamente dar nuestro trabajo,
«nuestros talentos», nuestro tiempo, sino aún más, darnos nosotros
mismos libremente en la alegría de un compartir sin reservas. Otra
charla que queremos destacar fue «La misión». Los Equipos de
Nuestra Señora tenemos una misión específica y directa: Ayudar a las
parejas a vivir plenamente su sacramento del matrimonio, anunciar al
mundo los valores del matrimonio cristiano con la palabra y con el testimonio
de vida, viviendo y difundiendo la espiritualidad conyugal. Se
nos dijo también que los Equipos deben ser «fermento de re-novación
de la Iglesia», y aunque la misión del Movimiento sea hoy clara,
debemos continuar nuestro esfuerzo de búsqueda y reflexión de la
voluntad de Dios para las parejas y para los Equipos de Nuestra Señora,
teniendo en cuenta la evolución de la historia, de las mentalidades y
de las necesidades, para poder
responder en las diferentes circunstancias. Después
de cada intervención nos reunimos por grupos lingüísticos; estas
reuniones de equipo fueron momentos fuertes de encuentro, compartiendo
reflexiones y experiencias de vida muy enriquecedoras, poniendo en común
cómo vivimos y difundimos el movimiento en cada uno de nuestros países. Y
como en todos nuestros encuentros, no faltó la velada, donde
participamos todos degustando la tarta de Santiago, compartiendo canciones
y bailes típicos de cada país, con una brillante actuación de los
matrimonios del ERI, logrando un ambiente fraterno y alegre. Fueron
días muy intensos pero a la vez muy gratificantes. Nuestros horizontes se
han ampliado y, más allá de constituir una experiencia intensa de
formación, nos ha enriquecido también la convivencia y la comunicación
con parejas venidas de países y culturas diferentes. Hemos
percibido con alegría que el Movimiento sigue estando vivo, activo y en
constante evolución y sintonía con los signos de los tiempos, lo que
nos impulsa a ser creativos y estar contentos a las necesidades
actuales de las parejas.n Antonio
García y Jesús y Vicen Consiliario
y responsables del Sector Palencia |
|
|
Con
la asistencia de todos 105 responsables
regionales y con la casi totalidad de los consiliarios, celebramos nuestra
primera reunión de curso. Tras
la acogida y la oración, se trató ampliamente el Encuentro
Internacional, donde se reconoció el buen trabajo realizado por todo el
equipo y miembros de la organización. Se
presentaron: -
«La Guía de los Equipos de Nuestra Señora», que es una recopilación
actualizada de los documentos fundamentales. -
El nuevo tema de «Viviendo la Fe en pareja», es un catecumenado, complemento
de los cuadernos de pilotaje, de inmediata aplicación en todos los nuevos
pilotajes. La
mañana del sábado estuvo dedicada a la reflexión sobre la conferencia
de XAVIER LACROIX (que pronunció en el Encuentro), guiada por nuestro
consiliario de la Súper-Región M. Payá. Se
analizaron los resultados de la encuesta, destacando los puntos más llamativos
de la misma. Se
acordó que en las regiones se revisaría la coordinación existente
entre los equipos de base y los equipos de sector, como
paso previo a la corrección de las carencias detectadas en la encuesta. Entre
otros puntos de interés se trataron también los asuntos económicos. Dada
la dificultad manifestada por algunos equipos sobre el método de estudio
del temario de este curso, nuestro consiliario Súper-Regional ha confeccionado
una guía de trabajo, que será transmitida a todos los regionales para
que éstos los hagan llegar a sus equipos de base. Ya
disponemos de la traducción de la
parte del tema de
estudio, que en breve se enviará a todos los hogares. A
partir de diciembre confiamos tener disponible una página Web (ya se
darán más noticias sobre la misma). Queremos
resaltar la presencia en esta reunión del consiliario internacional P.
Sárrias, quien nos transmitió el agradecimiento del ERI por el esfuerzo
realizado por nuestra Súper-Región en el Encuentro de Santiago. También
insistió en la conveniencia de que el tema de estudio propuesto, «Ser
pareja cristiana hoy en el Iglesia y en el mundo», sea trabajado por
todos los equipiers. Como
es habitual, el clima de oración, acogida, alegría y trabajo, reinó
durante la reunión de trabajo. |
|
|
Ni
en España ni, en general, en Occidente, reparamos en esfuerzos ni
gastos para formarnos académica y profesionalmente. Se realizan
licenciaturas, masters, doctorados,
cursos y cursillos sin poner ningún reparo. Tampoco en el trabajo se
escatima tiempo ni esfuerzo por estar al día. A nuestros hijos no les
regateamos nada si se trata de que tengan a su alcance una excelente
formación intelectual. Por esto resulta paradójico que otras áreas de
nuestra vida queden absolutamente descuidadas, incultas, ahogadas,
arrinconadas: la afectividad, la calidad en las relaciones, el
compromiso social y comunitario, la vida religiosa, la reflexión. De esta
manera, queda abandonado justo lo que es más nuclear en nuestra
persona. Nuestras personas han quedado sepultadas bajo los papeles que
desempeñan: profesional, votante, consumidor, contribuyente,
ciudadano, usuario. Por ello, para todos y de modo especialmente urgente
y necesario en el caso de los cristianos, es imprescindible que tomemos
las riendas de nuestra persona. Y para ello es vital la reflexión y el
estudio. ¡Para todos! Con
tal motivo, se nos invita este año en los ENS a reflexionar sobre la
persona, sobre lo que somos en tanto que personas. Y para ellos nos
ayudaremos de los temas que se nos presenten en el tema de estudio, aunque
no sólo. Queremos en estas páginas y en otras venideras contribuir a
que este estudio y reflexión no sean «de mínimos» sino tan serios y
rigurosos como exigen estos tiempos. Muchos
han sido en el siglo xx los pensadores que han reflexionado sobre la
persona. Pero pocos con la vitalidad, profundidad y oportunidad del
pensador francés Emmanuel Monnier (1905-1950).
Sus obras siguen
siendo hoy oportunas, actuales. Su pensamiento tiene por eje, precisamente,
la persona (por eso la corriente que inaugura se denomina Es
imprescindible que tomemos las riendas
de nuestra persona. Y para ello es vital la reflexidn y el estudio. ¡Para todos! Personalismo
comunitario). Por ello, acudimos también hoy a este profético pensador
para conocer qué nos dice sobre la persona. Sin embargo, antes de
tratar de describir quién es la persona, Mounier se preocupa decirnos
que no es la persona. Y, sobre todo, contrapone la persona con
el mero individuo. Llama Mounier individuo a la dispersión de la persona en la superficie de su vida. El individuo es, por tanto, aquella persona que se pierde a si mismo en la acción, en lo impersonal. Es, por ello, un hombre anónimo, que no ha descubierto o no quiere descubrir su vocación, que carece de un sentido profundo, sin horizonte, que rechaza todo tipo de vínc~os personales y compromisos. No quiere atarse a nada, sino que se tiene a sí como dios soberano en el corazón de una libertad sin dirección ni medida, que desde el primer momento vuelve hacia los otros la desconfianza, el cálculo y la reivindicación. Es un ser que se repliega sobre sí, narcisista. Quiere ser libre de sin sospechar que la libertad que hace crecer es la de ser libre-para. Mas queriendo ser plenamente autónomo, al final es miembro acrítico de una masa que sigue dócilmente los dictados del mercado, de la propaganda y de la mentalidad dominante La
vida de la persona es presencia y compromiso . Es
su actitud básica la de poseer, y por tanto, la de reivindicar,
acaparar. En las cosas pone su seguridad: su(s) coche(s), su piso, su
viaje, su seguro de vida, su cuenta corriente, su tarjeta Visa. En
realidad es un poseedor poseído por lo que cree poseer. Consumidor
consumido, vive sin más criterio que el de ganarse bien la vida y no
crearse problemas. No cree de verdad en nada más que en aquello que se
conjuga con sus intereses personales. Por
el contrario, la persona, es aquel que vive unificado desde el
sentido que le proporciona el descubrimiento y experiencia de su vocación.
Frente a la dispersión del individuo, la persona es dominio de sí,
conquista de sí, pero no para vivir para sí. Por eso, el primer deber
de la persona no es salvar su persona
sino comprometerla (sobre todo con 105 otros, con 105 más
desfavorecidos, con los pequeños, con 105 débiles, con todo aquel que
encontramos en el camino). La libertad la emplea en adherirse a personas
y valores personales: corre el riesgo del amor. Así, la vida de la
persona es presencia y compromiso. Por eso su vida cobra densidad y
perspectiva en comunidad: vive siempre comunitariamente. La
persona realiza su vocación de persona dándose, comunicándose a otros,
sin caer en la tentación del repliegue. Y, por la comunicación, se abre
a la comunidad. Así entendida, la persona genera comunidad, pues no se
encuentra sino dándose, mediante un doble dinamismo de acogida y
donación. En ello radica su riqueza, pues «solamente nos encontramos al perdernos; sólo se posee lo que se ama (...). Sólo se posee lo que se da» (Erumanuel
MOUNIER, Revolución
personalista y comunitaria, pág.
194). Xosé
Manuel Domínguez Prieto Para
saber más sobre Mounier y el pensamiento personalista y comunitario,
recomendamos: a) DÍAZ, Carlos,
Emmanuel Mo un ier (Un testimonio luminoso). Ed.
PaTabra, Madrid, 2000. Biografía riquísima escrita por el también filósofo
personalista español Carlos Díaz. Además de narrar la vida de Mounier,
presenta los rasgos básicos del personalismo comunitario, especialmente
en el apéndice con el que acaba el libro. b)
MOUN[ER, Emmanuel, El
personalismo. En castellano existen dos ediciones: la publicada por Acción
Cultural Cristiana (edición
económica que se puede solicitar al 91 478 12 20) o bien la de Ed. Sígueme,
Salamanca, 1990, tomo III de las Obras Completas. e)
DÍAZ, Carlos, Soy amado,
luego existo. Volumen
1: Yo y Tú. Desclée de
Brouwer, Bilbao, 1999. Texto básico, actual, fresco, de amable lectura.
De lo mejor para que los no iniciados en la lectura filosófica se
introduzcan guiados por sabia pluma en la realidad personal. d)
MORENO VILLA, Mariano,
El hombre como persona. Caparrós,
Colección Esprit, Madrid, 1995. Texto obligado para quien quiera, de
modo claro, saber todavía «un poco más».
|
|
|
REFLEXIONES
SOBRE LOS DOCUMENTOS BASE El primer objetivo de la misión
según
el Segundo Aliento
El
Segundo Aliento nos propone dos objetivos. Uno hacia el interior: ayudar
a las parejas a vivir plenamente su matrimonio cristiano. Y el otro hacia el exterior: estar atentos a las situaciones de dolor y marginación en el terreno de lo conyugal y anunciar al mundo los valores del sacramento del matrimonio por la palabra y el testimonio de vi da. Vamos
a detenernos en el primero, porque es la base de todo lo demás. Vivir
más plenamente nuestra vida de pareja cristiana se persigue y se
consigue con la vida de equipo, no sólo durante el tiempo de la reunión
sino también a lo largo del
mes. Dice textualmente
el Segundo Aliento: «Llevados por
la fuerza del segundo aliento, deberíamos participar en un esfuerzo común
por vivir plenamente la ayuda mutua y la comunidad del equipo.» Son
palabras mayores, esfuerzo común, ayuda mutua, comunidad... Lo que
vivimos está a veces tan lejos... Preparamos m~ la reunión o no la
preparamos y, sin embargo, cuando llega el estudio del tema casi no dejamos
hablar a los demás. Llegamos tarde por costumbre. Si es a las 9, salimos
de casa a las 9. «Total, siempre habrá alguien que llegue todavía más
tarde.» Algunas veces fallamos y no asistimos. Encontramos excusas pero
la verdad es que en nuestra escala de valores otras cosas pasan por
delante. Nos olvidamos de los puntos concretos de esfuerzo y nos
justificamos: «yo no puedo hablar por obligación, necesito espontaneidad»,
«evitamos la sentada porque siempre es para reñir», <4a oración en
familia es imposible porque los hijos no quieren», «no encontramos el
tiempo ni el método adecuado para la oración conyugal», «la regla de. vida no la practico pero la tengo presente», «la escucha de la Palabra ya la hacemos en la misa del domingo». EN LA VIDA ESPIRITUAL,O SE AVANZA, O SE RETROCEDE Además,
durante el mes no nos hemos visto ni nos hemos llamado, ni hemos pensado o
rezado por los otros. O bien sólo hemos llamado a Tos que nos son más
afines. ¿Dónde está la fuerza del Espíritu, dónde el esfuerzo común,
dónde la ayuda mutua vivida plenamente, dónde la comunidad? No
tenemos otro camino de espiritualidad que el conyugal porque somos
pareja, ni otro tiempo fuerte de conversión y otras horas de oración y
comunicación que las que nos ofrece la reunión de equipo. Ese tiempo
corto y único de la reunión tiene un valor inapreciable. En él o bien
se construye la comunidad o bien se la destruye, porque en la vida
espiritual o se avanza o se retrocede. O se suma o se resta. No existe el
tiempo neutro. Si la reunión de equipo no la aprovechamos bien estamos
fallando no sólo a nosotros mismos sino sobre todo a los demás y a
Dios. Es una gran responsabilidad ser únicamente consumidores de
lo que nos aporta el Movimiento, desperdiciar la dedicación valiosa y
escasa de un sacerdote y la de aquellas parejas del equipo que sí se
preparan la reunión y que sí nos aportan su verdad. Al
principio parece que no se puede escudar en 105 otros, como si el conjunto
no fuera la suma de todos y nuestra dejadez y nuestras medias verdades
no dejaran un vacío, pero a la larga todo se resiente; la vida conyugal
y también la comunión del equipo. ¿Quiere
eso decir que sólo actúan bien los que lo cumplen todo? Dice también
el Segundo Aliento: «Los
ENS proponen opciones, medios que favorecen el progreso espiritual.
Pero no hay que perder de vista que el espíritu de amor es la única ley
Cada persona, cada pareja, debe experimentarlo en los tiempos fuertes de
su historia.» Las cosas
son para las personas y no las personas para las cosas. Cada pareja tiene
una historia viva, cambiante. Cada pareja tiene un tiempo de maduración.
Cada pareja encuentra a Dios de una manera. Dios se inventa a veces
caminos sorprendentes e inesperados para hacernos descubrir su amor por
nosotros. Cada uno de nosotros encuentra también de modo gratuito lo
que muchas veces no conseguía con el cumplimiento de la ley. Pero
no nos engañemos. Una espiritualidad no sólo es gracia, es también
el resultado de utilizar una pedagogía en la asiduidad. Es importante
tenerlo claro, estar dispuesto siempre a recomenzar ser humildes y
reconocer los fallos ante los demás, descubrir que los puntos concretos
de esfuerzo quieren ayudarnos a crear en nosotros actitudes de mayor
verdad, de mayor encuentro, de mayor búsqueda de la voluntad de Dios en
nuestra vida. Y lo mismo intenta la reunión de equipo. Elegimos
este camino comunitario de los Equipos porque Dios nos llamó a él, de
alguna manera, en algún momento de nuestra vida. No podemos
desperdiciarlo como los talentos del Evangelio que alguien enterró y
perdió para siempre. Los Equipos tienen una misión en la Iglesia y en
el mundo. Y esta misión no puede quedar disociada de nuestra plenitud
humana y cristiana. E] Alvaro
y Mercedes Gómez-Ferrer
|
|
|
Equipo
Súper-Regional de ENS ha considerado oportuno que este año el tema de
reflexión se centre en «la persona humana»; para ello ha
elaborado y ofrecido a los equipos que acojan la iniciativa de una serie
de temas de estudio para sus reuniones. Como habréis podido comprobar, el
desarrollo de los temas está conducido por un evidente interés actualizante:
se trata de reflexionar, de estudiar, de dialogar sobre la persona
humana desde nuestra propia tradición cristiana, pero teniendo muy en
cuenta los retos y los interrogantes que se le plantean desde las formas
de vivir y de sentir de los hombres y mujeres de nuestra época. Ello
determina que muchos aspectos fundamentales en la concepción
cristiana de la persona humana se den por supuesto o quedan
simplemente apuntados. De este hecho ha nacido la sugerencia de abordar en
esta sección de nuestra Carta
los aspectos
fundamentales de la doctrina de la Sagrada Escritura sobre el ser humano. Vamos, pues, a intentarlo. El
hombre en los relatos
de
la Creación 1. Los humanos, protagonistas de la Biblia El
primero que salta a la vista a quien se acerque a la Sagrada Escritura es la
importancia que se atribuye en ella a los humanos: junto a
Dios, que es el gran protagonista de todos estos libros, los humanos,
hombres y mujeres, son los co-protagonistas indiscutibles. Ello se
descubre desde las primeras páginas de la Biblia dedicadas, como se
sabe, a la Creación: en los dos reía-tos, sucesivos pero distintos, en
que se «narra» dicho tema, aparece claramente el papel singular de los
humanos en el conjunto de las obras del Creador: en Gn 1, 1-2, 3,
que presenta la creación en una sucesión septenaria de días, la del
hombre y de la mujer aparece como punto culminante de la creación de
todos los seres Un detalle literario ayuda al lector a percibirlo: frente
al «y dijo Dios» con que se introduce el relato correspondiente a la
creación de los distintos componentes del universo en los primeros cinco
días, el día sexto se abre con un solemne «entonces dijo Dios»,
preludio de la importancia de los seres cuya creación narrará
inmediatamente el autor sagrado. A acentuar dicha importancia contribuye
además la amplitud del relato de la creación del hombre y de la
mujer (Un 1,
26-30). 2. Los humanos, criaturas de Dios Ahora
bien, mucho más que es-tos detalles, que tienen su importancia en
relatos muy bien construidos pero eminentemente populares, interesan
otros aspectos del relato, a través de los cuales se expresa la
concepción del autor sagrado sobre los humanos. Y el primero de ellos,
expresado con claridad en las referencias ya indicadas a la introducción
de la parte del relato correspondiente a los humanos, es su condición
de criaturas de Dios. En relación con este aspecto, al autor le interesa
acentuar por igual los dos componentes de la expresión: los humanos
son «criaturas de Dios», es decir, son fruto de la voluntad
positiva del Creador que deseó crearlos libremente. Decirlo, y decirlo
con tanta fuerza como lo dice el relato del Génesis, era importante en
un mundo en el que distintos mitos sobre la creación presentaban la
creación de los humanos como consecuencia de la
casualidad del capricho de los dioses o de su deseo de hacerse un
esclavo que realizara las tareas realizadas hasta entonces por los dioses
y encomendadas desde entonces a los humanos, sus esclavos. Frente a
ello, el texto sagrado presenta la creación del hombre y de la mujer
como fruto excelente de
la voluntad creadora de Dios, que
quiso crearlos, y por ello dijo con su palabra omnipotente: «Hagamos a
105 humanos.» El segundo relato de la creación del hombre insiste en
la misma idea, aunque recurriendo a una imagen mucho más plástica:
Dios moldea al hombre con sus propias manos e insufla en él espíritu de
vida, es decir, su propio espíritu (Gn 2, 4ss). Pero al considerarlos «criaturas
de Dios» se subraya también la otra dimensión de esta expresión:
los humanos son criaturas excelentes salidas de la mano de Dios como
culmen de la creación; pero son «criaturas», es decir, han sido creados
por Dios y no pueden pretender en modo alguno ocupar el lugar
que sólo a Dios le pertenece. Detrás de este segundo acento se
esconde sin duda una crítica sin paliativos a cualquier forma
de endiosamiento de los humanos, como las que pretendían la condición
divina de algunos de ellos, como los reyes. Sólo Dios es Dios; el
resto, somos criaturas suyas; nuestro aliento vital es un don suyo, como
dice hermosamente Gn 2, 4ss. 3. La condición sexuada de los humanos Se
notará -y entramos en el segundo de los aspectos principales de los
relatos del Génesis sobre la creación- que venimos hablando de «los humanos», prefiriendo esta expresión a la palabra «hombre» que ha sido hasta hace poco la que se usaba normalmente en la filosofía y en la teología tratando estos temas. Al margen de modas y de reivindicaciones feministas, aunque teniendo en cuenta las más que justificadas criticas de muchas mujeres a cierta forma exclusivamente masculinizada de hablar de todo esto, con ello se quiere hacer justicia al propio relato, que con la misma solemnidad con que introduce la creación del ser humano utiliza primero un término general que significa precisamente eso, «ser humano» (en hebreo se dice Adán) y luego concreta con gran solemnidad la diversidad de ese ser: «Y creó Dios a los humanos a su imagen... varón y mujer los creó» (Gn 1, 27). Detrás de este interés por referirse a la diferencia sexuada de los humanos se esconde también una crítica evidente a cualquier visión negativa de la sexualidad, que en el texto sagrado aparece, también ella, como fruto de la voluntad positiva de Dios: Él los creó «varón y hembra». En cuanto tales, ambos son criaturas de Dios. Indirectamente, la sexualidad se circunscribe además al mundo de los humanos, excluyéndola del mundo de Dios, en el que llegaban a introducirla algunos mitos de pueblos vecinos de Israel. Dios es Dios dice con fuerza el autor sagrado: podemos intentar entenderlo imaginándolo de acuerdo con nuestro propio mundo, pero debemos respetar su singularidad irrepetible y absoluta. 4.
Igualdad hombre-mujer De
ello se deduce con toda lógica la igualdad sustancial entre el hombre y
la mujer: uno y otro han sido creados por Dios, como fruto amoroso de su
voluntad creadora; uno y otro son criaturas suyas y esta condición los
constituye a ambos en una dignidad idéntica. Ni que decir tiene que esta
dimensión del primer relato bíblico se mantiene también en el segundo,
Gn 2, 4-25, pese
al famoso detalle de la creación de la mujer a partir de una costilla del
varón; lejos de afirmar cualquier forma de dependencia de la mujer respecto
del varón, semejante detalle subraya más bien la igualdad substancial
de ambos: el hombre y la mujer tienen ambos la misma naturaleza; tanto,
dice el autor sagrado de forma muy plástica, que ella fue sacada por
el mismo Dios de una
costilla del varón. Y lo fue como complemento necesario de su humanidad,
como compañera imprescindible para poder realizarse delante de Dios.
Compañera, la mujer del varón; pero también éste compañero de- la
mujer, sin otra diferencia que la determinada por la diferente condición
sexuada de uno y otro. 5 Juan
Miguel Díaz Ródelas Profesor
Facultad de Teología de Valencia Consiliano de ENS
|
|
|
COMENTARIO
AL TEMA DE ESTUDIO
Santiago
2000 con ojos de novato
Hoy
ha terminado el 9º encuentro
Internacional de los Equipos de Nuestra Señora en Santiago de
Compostela y tengo tantas cosas que quiero dejar escritas antes de que la
agitación de la vida normal lo vaya haciendo desvanecer en la memoria,
que voy a aprovechar la soledad de esta pequeña celda conventual donde
pasamos la noche en León, antes de continuar de regreso a Barcelona, para
escribir cuanto pueda hasta que me venza el sueño. Cuando me propusieron venir, aprovechando el cupo de nuestro consiliario que a última hora tuvo problemas para asistir, acepté gustoso, pensando que era una oportunidad inmejorable para visitar Santiago, ver algo de Galicia y conocer más a fondo el movimiento al que ingresamos con mi esposa desde hace unos meses, poco después de estar viviendo en España. Lo que nunca imaginé es la dimensión de la experiencia espiritual a la que, sin buscarlo, había sido invitado. Entrar al SAR, moderno polideportivo compostelano habilitado para acomodar confortablemente a los más de 7.000 asistentes al evento, era como entrar en un enorme templo presidido por la Puerta de la Gloria de la catedral de Santiago. El gigantesco fotomural que servía de fondo reproduce una visión imposible al natural, ya que el famoso pórtico donde está esculpida en piedra la historia de la salvación se encuentra justo detrás de las puertas de la catedral, lo que impide tener la visión de conjunto que allí se reproduce. Más de 80 fotografías parciales y un cuidadoso trabajo de ordenador y fotomecánica hicieron posible el milagro. Pero a diferencia de las catedrales cargadas de siglos, sarcófagos y santos, éste era un templo vivo, en el que 3.400 matrimonios católicos provenientes de 60 países se reunían a orar y a profundizar sobre el sentido que tiene ser persona, ser pareja y ser familia en el mundo de hoy. A pesar de que también vinieron más de 400 sacerdotes y algunos obispos, era notorio que se trataba de un evento primordialmente laico, organizado y manejado por matrimonios que han experimentado que la espiritualidad en la pareja es la mejor vacuna contra el des-encanto. En el encuentro habían, además de españoles, franceses, brasileños, ingleses, hispanoamericanos, italianos, alemanes, australianos y gente que hablaba cada una en un idioma distinto, como lo identificaba el color de la tarjeta que les colgaba al cuello. Sin embargo, todos se comunicaban con el mismo lenguaje: el lenguaje de la sonrisa, la tolerancia, ~ afecto desinteresado. Qué contraste con el modelo de conducta a que estamos acostumbrados en esta sociedad consumista y superficial en que vivimos. Es
imposible describir con palabras lo que se sentía formando parte de
semejante grupo durante los cinco días del encuentro. La importancia
de las conferencias, la solemnidad de las ceremonias y la voluntad de
compartir la misma fe y el mismo amor, hacían que allí se sintiera de
manera especial la presencia de Jesucristo. El coro, el órgano, la
trompeta y el director, que con un extraordinario dominio del auditorio
lograba hacer cantar a 7.000 voces, elevaban de manera especial el sentimiento
colectivo y acentuaban esa energía acogedora, alegre y contagiosa que
vibra tan alto cuando Dios se hace presente. Al no haber podido asistir
con mi esposa, estaba inmensamente solo entre esa multitud emparejada
y feliz, aunque en realidad, más que solo, me sentía incompleto.
Experimentaba en carne viva lo que explicaba un conferenciante sobre la
verdadera pareja en la que dos se vuelven uno. Hay
detalles de la organización del evento que merecen un comentario
especial, como es el que se haya podido
repartir comunión a 7.000 personas en sólo 10 minutos y comida en sólo
30. Para comulgar nadie tenía que moverse de su puesto, ya que los
sacerdotes, guiados por los muchos voluntarios de servicio que lo tenían
todo previsto, llegaban hasta todas las graderías y allí cada uno tomaba
su hostia o se la daba a su pareja y pasaba el copón. Después de comer, 100 autobuses devolvían a los participantes a los diferentes hoteles o residencias donde estábamos alojados, en Santiago, Pontevedra, La Coruña y otros lugares cercanos, porque allí tenían lugar las reuniones de los equipos. Son estas reuniones la base fundamental del movimiento. En ellas se juntan 5 ó 6 matrimonios y comparten vivencias, oran, discuten sobre un tema predeterminado y comentan sobre la relación de pareja, su calidad de diálogo y su vida espiritual. Debo
confesar que al comienzo me sentía incómodo tratando de hablar de
espiritualidad con otras personas. De eso no se habla nunca. Parece que
no es de buen recibo hablar con los amigos de esas cosas, so pretexto de
no invadir ese territorio privado y protegido donde la gente cree o
practica lo que le parece sin que a nadie le incumba. Por eso nunca
aprendimos a hablar ni a compartir opiniones o experiencias que tengan
que ver con el tema espiritual. Una de las cosas que más me han
impactado de los Equipos de Nuestra Señora es precisamente eso, que ponen
a hablar a las parejas con la mayor naturalidad en ese terreno
aparentemente pantanoso, que en realidad esconde la roca más firme donde
se puede edificar la vida conyugal. La diferencia que hace Dios en la
vida de una pareja es impresionante. Los problemas pueden ser los
mismos, pero la forma de afrontarlos es bien distinta, porque el Señor
aporta una extraña confianza en que todo se puede resolver. Su
presencia en la pareja es constructiva, alentadora, inspiradora. Hay una pregunta que desde el primer día me ronda en la cabeza: ¿por qué esto no se divulga? ¿Por qué sabemos tan poco sobre un movimiento que tiene la capacidad de transformar la vida de la pareja, la familia y, en consecuencia, la sociedad de una forma tan dramática? La última noche que pasé en La Coruña caminé hasta la columna de Hércules, el faro románico, que es símbolo de esa hermosa ciudad plagada de ventanas que miran al mar, y se me ocurrió pensar que la palabra de Dios compartida en pareja es como un faro que ilumina, protege y guía a los matrimonios para que lleguen a buen puerto; y los Equipos de Nuestra Señora son como el camino de Santiago, un camino que se recorre con gozo y esperanza en busca de un encuentro feliz con lo más positivo de nosotros mismos en la pareja. Cuando
vivimos en una sociedad que nos empuja hacia la infidelidad y el egoísmo,
impacta profundamente encontrarse con tantos matrimonios que apuestan
por una opción de vida diferente, que saben compartir sus ilusiones y sus
frustraciones, que saben ser fieles pero también saben perdonarse, que se
aman y viven intensamente su relación de pareja gracias a esa
presencia mágica de Dios, que saca a flote lo mejor de cada uno. Ojalá
los Equipos de Nuestra Señora se sigan multiplicando y ocurra en el
mundo lo que ocurrió el jueves en Santiago, donde se vivió una especie
de invasión de chubasqueros azules que poco a poco fueron llenando
las calles, las plazas, los monumentos. Fue el día en que todos los
participantes al evento caminamos el último tramo del camino a
Santiago protegidos contra la lluvia y asistimos a la Misa en la catedral,
oficiada en dos tandas por el Arzobispo y amenizada por el impresionante
órgano, el coro y el botafumeiro. Luis
Alberto Ospina Leongómez
|
|
|
Dios
me quiere. Estoy casi seguro. Si me quería mi padre farmacéutico
como no me va a querer el Padre Eterno Para
estar seguro de 10 que
digo debería decir: «Dios me quiere a mí más que a nadie en el mundo»,
y eso tranquilizaría mis dudas, mis vacilaciones, mis titubeos y, en
definitiva, mi incredulidad. Pero luego pienso: «Hombre, a mí más que a nadie es mucho pedir, aunque reconozco que me gustaría mucho ser el primero de la lista.» Luego me tranquilizo, me sosiego y pienso desapasionadamente que antes que a mí querrá a la Madre Teresa de Calcuta. Lo veo razonable. Y no digamos al polaco Woytila y a Santa Teresa de Jesús y a Moisés y sigo y sigo diciendo nombres hasta darme cuenta que con el último que he dicho, Juan, el discípulo amado, he mencionado varios centenares. ¿Y yo, qué lugar ocupo? ¿Y de mi cuándo te vas a interesar? ¡Ah! Ahora comprendo. Que los misioneros de todos los tiempos están por delante de mí. ¡Hombre! ¿Todos? Mira que son muchos y me voy a quedar muy atrás. ¿Y a los santos también los ponemos por delante? Entonces también a los mártires, y a los apóstoles, y a los patriarcas y... estoy viendo que como sigamos así todo el mundo pasa delante de mí. Pero, ¡se acabó! Tengo que imponerme, porque mucho me temo que estoy siendo postergado. ¡Ahora aparezco yo entre tus preferidos! Pues al parecer todavía eso no es posible. Aún tengo por delante de mi a los niños hambrientos y abandonados de ciertas zonas de África, y a los enfermos terminales, y a los pobres de solemnidad, y a los tullidos, y a las prostitutas. No, eso sí que no, claro que ya nos dijiste tú mismo que nos precederían en el Reino de los Cielos. Bueno, lo dejaremos así, aunque con tanto inválido y desheredado me veo en el final de la lista. Una
buena noticia. Me acabo de enterar que Dios puede querer a todos por
igual, sin preferencia alguna. ¿A todos por igual? Ahora me doy cuenta
que yo he hecho pocos méritos. Pues si es así, ya no me importa el
puesto que pueda ocupar en la lista de preferencias. Me conformo con un
segundo puesto ex aequo con
todos los citados anteriormente. ¡Qué peso se me ha quitado de encima!
Juan de la Quintana Oriel
|
|
|
En
Santiago desde la distancia
Hoy es 17 de septiembre, ¡menuda fecha! Ya comienza el camino. Esta fecha, pero en vez de septiembre en julio de 1994, nos hace recordar el encuentro de FÁTIMA. Además, unos amigos que no pudieron ir a dicho encuentro nos han pedido que les grabemos la cinta de vídeo de éste~ Lo pongo a grabar y lo primero que sale a flote son las lágrimas de emoción, recordando tan-tos momentos de alegría, de convivencia, de nuevas amistades, de fraternidad, también de tristeza al tener que separarnos, y muchas más emociones. El idioma no era un obstáculo, todos hablábamos el mismo idioma: el de los E.N.S. y el de la FE. Estoy
grabando el vídeo y el comienzo del rosario que rezamos el primer día
ante la Señora de Fátima, cosa que me da mucha envidia. A propósito de
esto, un día, confesando con un sacerdote, me confesé de tener envidia
de ciertas cosas, perouna envidia
sana; él me contestó que la envidia siempre es mala. Decidme,
¿tener envidia de los que hoy van camino de Santiago es malo? Poder
disfrutar de todas las sensaciones que se van a vivir, de Fe de presencia
del Espíritu, etc., no creo que esto sea malo. Son
las circunstancias de la vida las que no han hecho posible que no estemos
en camino real a Santiago, pero sí en un camino interior desde la
distancia de nuestras casas, nuestro corazón va camino de Santiago y
viviremos día a día hasta la clausura casi como si estuviéramos allí. Han
sido los obstáculos de la sociedad por lo que no estamos allí, que unas
veces podemos superarlos, pero otras son difícil de saltar, aunque
nosotros lo intentemos, los obstáculos del materialismo, de las circunstancias
personales, del trabajo, de los prejuicios sociales, de la comodidad,
etc. Hoy, desde nuestra casa recordamos a todos los que allí nos vimos
por primera vez y parecía que nos conocíamos de toda la vida, en
especial del coro, con el cual trabajamos mucho, pero con alegría,
aunque perdiéramos muchos ratos de descanso. También
desde nuestra casa rezamos para que el encuentro sea fructífero para
todos y seguro que Dios estará
presente, como lo estuvo en Fátima; muchos no se arriesgaron a ir por
temor al calor, pues nadie se podría imaginar que en pleno verano llegáramos
a pasar frío, como así fue. También
nos da tristeza de no poder estar en Santiago, porque al ser nosotros el
país anfitrión, el que acoge, no podremos prestar nuestro servicio al
movimiento y estar en cualquiera de los trabajos, que seguro serán
muchos, para atender a nuestros hermanos que vienen de otros países,
igual que a nosotros nos ~o hicieron en Fátima. Todavía
guardamos la flor que nos dieron en la despedida, un poco más oscura de
color por el paso del tiempo pero con el mensaje: «Id y predicar el
evangelio por todo el mundo y a toda criatura.» Seguro
que al clausurar SANTIAGO también nos darán un mensaje para todos y
lo importante será saber ponerlo en práctica a lo largo de los próximos
años y que Dios nos ayude para poder asistir al próximo encuentro de los
E.N.S. Un abrazo para todos de un matrimonio de un pueblecito de Andalucía.
t] Paco
y Sario
|
|
|
Sugerencias de un viudo a los
matrimonios
A
los varones os digo: «Considerad que la mujer es el mejor regalo que
Dios os ha podido conceder. Amad a vuestras esposas; tratadlas con
todo cariño. Sed delicados y muy atentos. Tenedlas contentas.
Hacedlas felices. No desaprovechéis ocasión alguna para mostrarles
vuestro agrado y cariño.» A
las mujeres os digo: «También el hombre es el mejor don que hayáis
podido recibir de Dios. Sed cariñosas con ellos. Sed complacientes y
anticiparos a sus deseos. Sed abiertas y sinceras. Sed pacientes y comprensivas
con vuestros esposos.» A los matrimonios os digo: «Vivid el día a día con intensidad; aprovechad el presente... sin esperar el futuro. Gozad de todo lo que Dios ha puesto a vuestra disposición. Cuando sufráis la desgracia de perder a vuestro cónyuge, sabed que nada, ni nadie, podrá reemplazar su vacío. Los gratos recuerdos y los momentos inolvidables podrán tan solo aliviar, en parte, su ausencia, pero nunca llegarán a llenar el vacío en tu corazón. Podrás tener una bonita foto de tu esposa, o de tu esposo, en la mesita de noche... pero encontrarás vacía tu cama.» «No seáis tontos; disfrutad de vuestra compañía hoy y cada uno de los días. No dejéis para mañana o para otro día. Buscad la felicidad juntamente y disfrutad de ella mientras estéis juntos... luego puede ser tarde.»
Málaga-19 Dedicado
a las viudas y viudos de
los ENS
|
|
|
Encuentro
«Santiago 2000»
Entre
los cometidos asignados al «servicio de orden» para la mañana del día
18, lunes, constaba el de colaborar con «acogida y transporte» en la
recepción de los participantes en el aeropuerto, estación de
ferrocarriles y multiusos «SAR» y su correspondiente distribución en
los distintos lugares de alojamiento. Se
había estimado que dicha labor se podría realizar desde las 12 hasta
las 20 horas. La realidad fue muy distinta. Los
que nos encontrábamos en el «multiusos» nos vimos y nos deseamos para
realizar dicho cometido. Los autobuses empezaron a llegar a «bandadas», vomitando gente y más gente, con maletas de enorme tamaño y mayor peso, hablando cada uno en su idioma, enseñando sus credenciales, con prisas, con deseos de llegar a sus respectivos hoteles... y, a todo esto, que comienza a llover, que arrecia el viento, que nos vemos obligados a ponernos los chubasqueros, que empezamos a sudar, es decir, mojados por dentro y por fuera... que continúa llegando gente y más gente, que en vez de los 7.000 esperados... ya parecen los 100.000
hijos de San Luis. Llegan
las 20 horas, tiempo previsto para la «cena»... y continúa llegando
gente y más gente, y continúa, asimismo, arreciando la lluvia y el
viento. Y nosotros, los del «servicio de orden», al pie del cañón,
recibiendo a la gente y transportando sus numerosos y enormes equipajes,
y tratando de dirigirles a sus respectivos autobuses con destino a
Santiago, Pontevedra y A Coruña. A
las 24 horas dejamos «el tajo» los «más mayorcitos» y se queda un retén.
Algunos tuvimos todavía la posibilidad de cenar, eran las 0'30 horas del
día siguiente, mientras los del retén se tuvieron que conformar con
llegar a la cama... a eso de las 3 de la madrugada. Con
la satisfacción del «deber cumplido» amanece un nuevo día, pero, al
mismo tiempo, surge la preocupación, enorme preocupación, sobre lo que
puede suceder el sábado, el día de la clausura, cuando todos
tengamos que volver a nuestros respectivos hogares. ¿Qué
puede suceder el «día de la clausura», con menos de 2 horas para
recibir a los participantes, ocuparnos de su equipaje y conseguir que cada
uno salga en dirección a su destino, con sus respectivas maletas? Transcurren
las horas y los del «servicio de orden» cada vez más preocupados ante
la falta de indicaciones e instrucciones. De
otra parte, Rosa, responsable del «servicio de orden», causa baja
aquejada de una dolencia que le obliga a internarse en una clínica.
Posteriormente, su marido Valentín, que ya
había perdido la voz... por habérsele gastado las pilas a su megáfono,
se ve obligado a hacer compañía a su esposa. Es decir, que los del «orden»
nos quedamos huérfanos de padre y madre. Afortunadamente
Paco y Josefina, de Jerez de la Frontera, se erigen en representantes
y portavoces de todos los huérfanos que estábamos acogidos en «casa
Román», y toman la determinación de poner en práctica... cualquier
sugerencia lógica que pudiéramos aportar. Ante
la premura de una urgente solución se les ofrece dos sugerencias: Primera
sugerencia: Dejar todas las maletas juntas y luego, al terminar los últimos
actos, que cada uno recogiese la maleta que le correspondiese... y, al
llegar a su domicilio, como quiera que lo más probable sería que no
fuese su equipaje, se tendría que ocupar de hacer llegar las maletas a
su verdadero destinatario. Segunda
sugerencia: Dejar las maletas al cuidado de la esposa o del esposo... y,
al término de los actos, simplemente cada uno se ocupaba de llevar su
equipaje a su autobús. No
sabemos por qué, pero lo cierto es que ninguna de las dos sugerencias
fue aceptada. Transcurren
las horas... y la preocupación va «increscendo». Paco, el de Almagro,
con sus 210 cm. de estatura, nos dice: «Esto lo veía venir.»
Nosotros, más bajitos que él, también lo habíamos intuido. Llega,
por fin, el viernes por la tarde... y no hay atisbos de solución.
Entonces nuestro «portavoz» Paco, el de Jerez de la Frontera, impotente
ante el grave problema, se pone en oración, en profunda oración... y he
ahí que, en medio de la pertinaz lluvia, se abren los cielos y aparece
nuestra MADRE y le pregunta: -Hijo
mío, ¿por qué estás tan atribulado? -Estoy
temiendo que nuestro «Encuentro» termine como el «rosario de la
aurora», con perdón. -¿Qué
deseas que haga? -Por
favor, Madre querida, busca solución al problema de las maletas, que
cada uno de los participantes regrese a su casa con su correspondiente
equipaje. -No
es que me sea imposible, pero lo que me pides reviste mucha dificultad, ya
que apenas contamos con tiempo suficiente... ¿No podrías pedirme otro
favor? -Si no hay más remedio... Yo llevo casado con mi mujer más de 20 años y la quiero mucho, pero quisiera conocerla mejor, más a fondo. Quisiera llegar a conocer su corazón y su mente para quererla más y más. La
Madre, al oír este nuevo deseo, se queda unos momentos indecisa y un
tanto perpleja, para seguidamente añadir: -Gran
deseo el tuyo, hijo mío, pero, tal vez, un tanto pretencioso y excesivo
por su extremada complejidad, es como adentrarse en un mundo
insondable. ¿Por qué no hablamos del problema inicialmente planteado? Y
mirándonos con ternura a todos los que contemplábamos esta escena tan
singular, añadió: -Haced
lo que él (el responsable de la
organización.) os diga. Y
así fue... y se produjo el milagro. Se
acotaron tres zonas; una para los «franceses», otra para los que tenían
como destino el «aeropuerto» y la última para los demás destinos. Se
marcaron unas rayas, se pusieron unas letras y se utilizaron una serie
par de números... y cada uno pudo volver a su respectivo destino con su
propio equipaje, sin que se perdiera maleta alguna. Al
final pudimos respirar a gusto, con la satisfacción de haber cumplido
un cometido que, en un principio, nos pareció inalcanzable. Santiago,
tanto el Apóstol como la ciudad, nos recibió y nos despidió con lluvia,
lluvia de agua, agua que, a medida que iba transcurriendo el tiempo, se
fue convirtiendo en gracia, esperanza, entusiasmo, cariño e ilusión. El «Encuentro Santiago 2000» terminó felizmente, gracias a Dios, a la ayuda de nuestra Madre, al apoyo del Apóstol y a la colaboración de todos los que pusieron su granito de arena, y algo más, con fe e ilusión. Adiós
y hasta el próximo Encuentro. ¿Dónde y cuándo hay que apuntarse? Málaga-19
(El Bicho) Dedicado
a «Valentín y Rosa», responsables del «servicio de orden», y a «José
Luis y Maruxa», responsables del E. 5
|
|
|
Santiago
2000:
e impulso en el
camino
Quizás,
pensará alguno, debiéramos decir término de un camino, pues
Santiago es eso, el punto final del camino que lleva su nombre y
recorren cada año cientos de peregrinos. Pero, en el caso de los ENS no
ha sido así. No hemos recorrido el camino de Santiago. Hemos ido a
Santiago, porque allí era la cita, a cumplir un objetivo propuesto y
esperado desde hace varios años en el movimiento. El encuentro, por lo tanto, ha sido el punto final, solemne y celebrativo, de un trayecto. Pero ha sido, aún más, un impulso en el camino, personal, conyugal y comunitario, que estamos recorriendo. En este sentido, como los anteriores encuentros, el de Santiago quiere ser el inicio de otro tiempo, renovado y fecundo, en la marcha del movimiento. Podemos decir que hemos ido a Santiago movidos por el Espíritu, a renovarnos en el Espíritu y a acoger el impulso del Espíritu para continuar el camino 1.
Ante todo, un encuentro Un
encuentro grande por el número de participantes (más de 7.000),
exuberante por el marco y el tono de expresión, intenso por el ritmo de
trabajo, emotivo en algunos momentos, festivo en otros...; pero, en el
fondo, más allá de todo esto, que al final es accesorio y efímero,
queda lo principal, la vivencia del encuentro en estas tres
dimensiones: 1.1. Encuentro con muchas
personas para vernos y
mirarnos de cerca, reconocernos mutuamente, afirmar juntos lo que
tenemos en común, compartirlo y celebrarlo. 1.2. Encuentro con el
movimiento, con su carisma y su proyecto, para recordar lo
que le es genuino y esencial, lo que nos propone y nos ofrece vivir, y
para descubrir los retos de exigencia y conversión que nos pide en este
momento. 1.3. Encuentro con
Dios, que se ha manifestado en el carisma del movimiento
y también en nosotros, en nuestra inquietud, en su llamada y en nuestra
respuesta a vivir el matrimonio como un proyecto de amor, de felicidad y
de santidad. 2. Perspectiva con diversos
planos En
una mirada de perspectiva amplia, el encuentro nos hizo percibir y
sentir con fuerza tres planos diferentes y muy significativos: 2.1. La universalidad del movimiento,
patente en la universalidad de los participantes y en el colorido
del graderío. La universalidad es una riqueza del movimiento, presenta
ya en los cinco continentes, y un factor de aliento para todos, al
constatar que el proyecto de los ENS constituye una pedagogía válida también
para matrimonios de otras culturas. El hecho de la universalidad avala
la credibilidad del movimiento y nos afianza en él. 2.2. La unidad en la diversidad. El
encuentro ha reunido a personas de diferentes países y lugares,
separadas por la lengua y la cultura, pero coincidentes y unidas por algo
más esencial; la fe en Jesucristo y su seguimiento en pareja, utilizando
para ello la pedagogía de los ENS. En
un Babel de lenguas y culturas diversas, nos hemos podido saludar,
entender y sentir cómodos y seguros en la unidad de la misma fe y de
mismo Espíritu. Ha sido una vivencia eclesial de Pentecostés. 2.3. La común vocación y misión. La alegría,
el tono celebrativo y festivo, la escucha de la Palabra de
Dios y de los mensajes, la coincidencia en el objetivo y en los
medios, el intercambio de experiencias, de inquietudes, de búsquedas,
el deseo de conversión, etc., que hemos podido sentir en nosotros y en
otros, tiene su origen y su explicación en una realidad de fondo: la de
sentir todos el matrimonio como una vocación de amor, de felicidad y de
santidad, la necesidad de experimentarlo así en la vida diaria y de
comunicar a otros matrimonios esta dicha y el medio que nos ayuda a
vivirlo. La
vocación a ser matrimonio cristiano, es decir, un sacramento de la
presencia de Dios en nuestras vidas y en el mundo, es una realidad tan
densa y gozosa que no la agotaremos nunca. La podemos ir viviendo,
pero siempre nos pedirá más. Por eso, fuimos convocados a Santiago a
convertirnos aprendiendo, escuchando, celebrando, conociendo ~
testimonio de los otros, para salir más convencidos y animados. 3. Aspectos y momentos
fuertes del encuentro El
encuentro se ha desarrollado en base a tres aspectos principales: 3.1. Celebrativo La
celebración de la Eucaristía, cada día en una lengua, presidida por un
obispo y concelebrada por otros tres o cuatro obispos y más de 400
consiliarios, muy cuidada en lo referente al canto y a los símbolos,
constituyó sin duda el momento estelar y más emotivo de cada jornada.
Un día celebramos de forma comunitaria la reconciliación. Hubo también
celebración festiva en las casas de residencia y en el edificio de
reunión. Celebrar el gozo de la vida, de la fe y de la misericordia de
Dios es una forma de reconocernos agraciados por ello y enviados a
testimoniarías y propagarías. 3.2. Formativo El tema general del encuentro, «El matrimonio, imagen de Dios Trinitario», se desarrolló en tres conferencias, impartidas por personas expertas, con estos títulos: 1
a «Ser persona», por
el padre Bartolomeo Sorge, Áesuita. Ante
la concepción de la persona, propia de la cultura dominante, que
exalta el individualismo y el subjetivismo, reivindicó otro concepto de
persona que es imagen de Dios y, por ello, portadora de una
dignidad y de una vocación única. Centró el desarrollo en estas tres afirmaciones fundamentales: a) Dios
está antes que la persona. b>
La persona está antes que la
familia. e) La familia está antes que
la sociedad. 2.~
«Fidelidad y Perdón»,
por el Doctor Jack
Dominian, Psiquiatra y Director del Marriage Research Center del Reino
Unido. El
matrimonio, dijo, es el resultado de la conjunción diaria de dos
personas y de dos personalidades. Esta conjunción no surge sólo, ni se
improvisa, sino que es un arte que se aprende y se ejercita todos los días.
Este arte tiene unos recursos necesarios, como son: la relación y el modo
de relacionarse, el diálogo, el apoyo mutuo, el crecimiento en madurez,
la prevención y la superación de los conflictos, el perdón, la
vivencia de la sexualidad... 3
a «El ministerio conyugal», por
Xavier Lacroix, seglar, miembro de los ENS y Decano de la Facultad de
Ciencias de la Familia de Lyon. El proyecto del matrimonio cristiano comenzó preguntando, que conlleva compartir la vida entera en un lazo que se desea definitivo y duradero, ¿es posible? La sociedad actual nos dice que no. Pero nosotros sentimos que es deseable, e incluso necesario. Se trata, pues, de un imposible necesario, es decir, de algo que, pareciendo imposible, sin embargo, ha de ser posible. ¿Cómo? Para
que ese lazo, que es el matrimonio estable, sea fuerte y duradero,
hace falta que sea de tres cabos: a) Primero: El deseo y el querer de
los dos que se entrelazan, es decir, dos voluntades firmes que lo quieren.
b) Segundo: El arte de saber hacer: no vasta con la buena
voluntad, es necesario saber comunicarse, relacionarse, perdonarse, etc.
c) El tercer cabo es el don: darse y dar para que el otro viva, sin cálculo
y sin esperar tanto o más. Pero esto no está en nuestras manos, nadie
puede decir con verdad que (<el verdadero amor consiste en dar la
vida por el que se ama». Esto lo recibimos como don, y nos hace
descubrir que este tercer cabo es mucho más largo y nos lleva hasta aquel
que nos puede hacer capaces, Dios. 3.3.
Experiencial La
relación personal más cercana y el intercambio de experiencias
tuvieron lugar por medio de las reuniones de equipos mixtos que se
realizaron diariamente en los lugares de residencia. En estos casos, el trabajo,
aparentemente sencillo e intranscendente, de poner en común las
vivencias, inquietudes y dificultades, resulta muy satisfactorio, crea vínculos
de relación y amistad, a veces duraderas, y fortalece las actitudes y
motivaciones de cara al futuro. 4.
Orientación y prioridad
para el futuro Cada encuentro en los ENS constituye también un ejercicio de reflexión sobre el movimiento y establece alguna orientación o prioridad de trabajo y de compromiso para los años siguientes. En Santiago, la prioridad fundamental, hecha por el movimiento a sus miembros, ha sido el seguimiento de Jesucristo siendo matrimonios cristianos, hoy, en la Iglesia y en el mundo. « Via, ve ritas, vita. Christus. Amen. Alleluia» (Camino, verdad, vida. Cristo. Amén. Aleluya), fue el lema proclamado una y mil veces. Se
trata de la invitación de Jesús a sus discípulos y a todos los hombres
que quieran ir hacia Dios. Los ENS la hacen suya y la proponen a sus
miembros para vivirla como matrimonios. Y para ayudarnos en este
seguimiento, proponen también un itinerario de interrogación y reflexión,
que nos lleve a una conversión del corazón, en tres etapas: 1.
Primera: Reflexión sobre la persona humana. 2. Segunda: Reflexión sobre
el matrimonio cristiano hoy. 3. Tercera:
Reflexión sobre nuestra misión en la Iglesia y en el mundo. Y
esto por una motivación fundamental: ser nosotros mejores, más felices,
y compartir lo que hemos recibido. Como
veis, una experiencia intensa que nos impulsa a un compromiso mayor y
más misionero. Antonio
García Redondo Consiliario
del Sector Boletín Sector Palencia
|
|
|
Te
pedimos, Padre, por estos hermanos nuestros, a quienes hoy, con afecto,
recordamos: - SANTIAGO ALONSO
FUENTES. León-15 - ONOFRE VIÑAYO. León-9 - AMÉRICA ÁLVAREZ
OTERO. Ponferrada-lO. - ARTURO VÁZQUEZ GONZÁLEZ,
consiliario Vigo B. - PEDRO BREY ÁLVAREZ,
consiliario Vigo B. M.~ TERESA DÍAZ. Orense-l. - ELISA SOLER LLUCH.
Alcoy-6. MANUEL MARTÍN RODRÍGUEZ. Huelva-17. - MARÍA ZURRIAGA.
Valencia-83. - SALVADOR GAVILÁN
FERNÁNDEZ. Huelva-4. - RAMÓN VALVERDE. Plasencia-4. - JUAN LOBATO.
Villafranca-4.
|
|