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CONTENIDOS

Editorial

Correo del ERI:

Correo de la Súper-Región:

Formación Permanente:

Colaboraciones:

 

En la casa del padre:

 


EDITORIAL

Después de haber celebrado el dos mil aniversario del nacimiento de Jesucristo, los Equipos de Nuestra Señora iniciamos este nuevo si­glo con una gran esperanza, pues la visión profética que tuvo el P.

Caffarel de considerar el matrimonio cristiano como un camino de santidad se va haciendo realidad.

La Iglesia reconoce que el amor entre los cónyuges es reflejo del amor de Dios. Cuidar ese amor, vivirlo y manifestarlo a los demás es nuestra gran misión: ser esposos-testigos de Dios vivo en el mundo contemporáneo.

Por eso quisiéramos que los Equipos de Nuestra Señora comenzásemos esta andadura con una reflexión basada en un párrafo del libro No temas recibir a María, tu esposa de nuestro fundador el P. Henri Caffarel, que refleja la relación de amor que existe entre los esposos María y José y Jesús.

«En la modesta vivienda (se refiere a la casa de Nazaret donde vivía la Sagrada familia) se verifican los tres movimientos del amor: el amor de entrega, el que da, que es el de María y José; el amor de acogida, el que recibe, que es el de Jesús; el amor de quietud, que es el intercambio de los dos precedentes y que es la intimidad de los tres en la casa.»

El amor de entrega es el sentimiento de los esposos entre si y para los demás. Es la ausencia de egoísmo, la disponibilidad, la perseverancia, la ayuda desinteresada y confiada. Lo que somos capaces de hacer los cónyu­ges para suprimir las barreras que nos separan. Queremos dar tanto que logramos darnos en cuerpo y alma, el uno para el otro y los dos para los hijos y para los demás.

La consecuencia del amor de entrega es el amor de acogida. El fruto de la donación conyugal es recibido con ternura, alegría y confianza por Jesús, porque es un amor vivido en plenitud y se refleja hacia todo lo que nos rodea.

Estos dos amores confluyen en lo que el R Caffarel llama el amor de quietud, que es sosiego, tranquilidad, descanso, paz. Es el refugio personal donde tomar fuerza para un posterior desarrollo y compromiso.

Podríamos iniciar el nuevo milenio reflexionando sobre si estos tres amores nos pueden ayudar a hacer llegar a la sociedad en que vivimos el lema que presidió el Encuentro Internacional de los Equipos en Santiago de

Compostela:        «El matrimonio cristiano, imagen de Dios Trinitario.»

 

 

El Equipo de Redacción

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CARTA DE TOM Y MAUREEN HOBAN

Las prioridades en el corazón del

movimiento

Queridos amigos de todo el mundo:

 

En el curso de cada Encuentro Internacional, que marca una etapa importante en la vida de los

Equipos de Nuestra Señora y que es una fuente importante de inspiración y ánimo, se ofrece a los matrimonios una nueva orientación. Esta orientación propone las prioridades del Movimiento para los próximos años. Estas «prioridades», que se establecen una vez que se han consi­derado las realidades de la vida de la pareja y los signos de los tiempos actuales, se ofrecen a todos los miembros de los ENS como una orientación común.

El esquema de esta nueva re­flexión: «Ser matrimonio cristiano hoy en la Iglesia y en el mundo» se confío a unos equipos de trabajo de cada R y de cada SR para que deci­dieran las necesidades y los proble­mas de las parejas cristianas en sus países. La riqueza de la información, que estos equipos de trabajo propor­cionaron, ha constituido una base importante para el desarrollo de este proyecto y se os ofrecerá en tres eta­pas de reflexión:

 

La persona humana... «Creado

imagen de Dios» (Gn 1, 27)

 

La persona humana ¿tiene que ser relacionada con Dios y con los Dere­chos Humanos o con la Bienaven­turanzas? Sea cual sea el punto de vista que se tenga sobre este tema no hay que olvidar que cada "derecho" implica una «responsabilidad». Inde­pendientemente de los criterios de la sociedad, cada persona humana tiene su dignidad y su valor propios.

 

·    La pareja hoy... "No es bueno

que el hombre esté solo" (Gn 1,

27)

 

Vivimos una época en la que rei­na la confusión y en la que se plan­tean asuntos que nos interpelan: ¿Es esencial que exista el matrimonio? ¿Qué es lo esencial en el matrimo­nio? ¿Cómo puede enriquecer la pa­reja su relación mutua, tan impor­tante y esencial, para el éxito del matrimonio? ¿Cómo podemos ayu­dar a los demás a reconocer que la fidelidad no es un valor «temporal» sino «para toda la vida»?  Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre (Mt 5, 13).

 

·    La misión del matrimonio en la Iglesia y en el Mundo... «Sois la sal de la tierra» (Mt 5, 13)

 

Hay una nueva toma de concien­cia de la responsabilidad de los ma­trimonios cristianos: no sólo procla­mar las verdades teológicas, sino la belleza del matrimonio cristiano. La mayor parte de los matrimonios tie­nen éxito y la mayor parte de las per­sonas viven una vida de familia feliz durante toda su vida. Por el contrario, hay pocos que tengan un sentido de la misión. Es, por lo tanto, muy im­portante recordar con frecuencia a las pequeñas comunidades que tienen la misión de dar testimonio a los demás con su vida conyugal y con el so­porte que aportan a sus miembros.

 

Es esencial tomarse un tiempo para estudiar y reflexionar juntos. A pesar de los conocimientos que el

mundo nos aporta y de los progresos de la sociedad, es importante buscar la comprensión de los misterios de Dios y de Su Amor hacia nosotros.

 

Los Equipos de Nuestra Señora se dan cuenta de la importancia de este estudio y de esta reflexión:

 

«Lo mismo que no puede haber vida cristiana sin fe viva, tampoco puede haber fe viva, activa, sin la reflexión y la meditación... Los matrimonios de un equipo intentan, pues, profundizar sus conocimientos religiosos y conseguir, con la ayuda del consiliario, que los otros miem­bros del equipo profundicen tam­bién.» (Guía de los Equipos de Nues­tra Señora.)

 

El intercambio de puntos de vis­ta sobre el tema de estudio elegido es una ocasión privilegiada para pro­gresar en nuestro camino espiritual y para formar nuestra conciencia personal. Esta nueva orientación tie­ne muchos puntos para estimular el intercambio de ideas en pareja y en equipo.

 

        Reflexionar en pareja es esencial y es la ocasión para cada esposo de poner en común su fragilidad, su fe, sus conocimientos y sus experiencias individuales. Llamados a seguir un camino particular hacia Dios, gracias a nuestra pertenencia a los ENS, buscamos una mayor comprensión de Dios y de su voluntad sobre noso­tros, así como una vida cristiana in­dividual y conyugal más auténtica. Lo que descubrimos es, incontesta­blemente, lo más importante para nosotros pero también hay que com­partirlo con nuestro equipo con un espíritu de ayuda mutua.

 

En esta pequeña comunidad, en la que cada uno tiene un grado dife­rente de vida espiritual, nos esforza­mos por ayudarnos. El punto de vis­ta de cada uno, por lo tanto, tiene que ser acogido y apreciado. Por nuestra forma de «escuchar» tenemos que demostrar siempre que somos conscientes del hecho de que Dios nos habla a través de los otros. ¿No nos sentimos sorprendidos cuando «las joyas» de nuestra fe nos llegan por las pocas palabras del que habla menos? Reflexionar juntos es un pro­cedimiento esencial de construcción, un procedimiento que nos dará la confianza necesaria para hablar de nuestra fe y de compartirla con los demás.

 

Esta parte de la reunión aumenta en gran manera la vitalidad y el cre­cimiento de nuestra fe y de nuestra vida de equipo. Sería lamentable no darle la prioridad que merece. Una preparación insuficiente de la re­unión, o un mal control del desairo-lío de la participación, del intercam­bio de ideas, haría que faltaran ri­quezas y gracias para el equipo.

 

¿No nos llevaría un estudio serio y honesto de esta nueva orientación a definir nuevas prioridades para nuestra vida? ¿Qué nuevas iniciati­vas van a nacer del discernimiento personal y conyugal del proyecto de Dios sobre nosotros? ¿Vamos a de­cidirnos a dar testimonio de una manera más concreta de la santidad del matrimonio y de los valores del Evangelio, donde quiera que nos encontremos ya sea nuestro hogar o en otra parte?

 

En el pasado mes de septiembre, en Santiago de Compostela, más de 7.000 miembros de los ENS han dado de parte vuestra un testimonio muy

 

importante y positivo del matrimo­nio cristiano. El Dr. Jack Dominan, uno de los conferenciantes, les ani­mó diciendo:

 

"Una organización como la vues­tra tiene que ser consciente de que hacéis mucho más que desarrollar vuestra vida espiritual para vosotros mismos. Sois la avanzadilla de la Iglesia que intenta comprenderse a si misma, que se da cuenta de que el matrimonio está en el corazón de su vida y de la evangelización del mun­do de hoy."

 

Tom y Maureen HOBAN

Equipo Responsable Internacional

 

 

 

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CARTA DEL PADRE CRISTÓBAL SÁRRIAS, S.J.

 

Vivir la compasión

 

He aquí una palabra que se cita en el primer tema de este año: COMPASIÓN. Una palabra que nos hace pensar en la parábola de Jesús para que todos seamos capaces de vivir con los otros con la actitud del Buen Samaritano ante el hombre molido a golpes, despojado de todo por los bandidos, cuando descendía hacia Jericó: lo vió, y  tuvo piedad de él (Lc 10, 27-37).

 

Y nosotros queremos descubrir el sentido de la Palabra para cambiar el corazón, y de este modo ser capa­ces de ver mejor, de comprender mejor, de compartir mejor y avanzar humildemente en nuestro itinerario de parejas cristianas hoy en la Igle­sia y en el mundo. Una voluntad clara de fidelidad y de sintonía ante el prójimo, en nuestros hogares, en nuestra comunidad cristiana, y en la sociedad civil en la que vivimos.

 

La palabra «compasión» nos evo­ca, quizá la reacción que experimen­tamos como el Samaritano de la pa­rábola, ante los problemas, las miserias y el sufrimiento ajenos. Cierta­mente, esta actitud nos es exigida por el solo hecho de querer ser coheren­tes con nuestro estilo de vida como cristianos.

 

Pero la palabra «compasión», en su sentido más intimo, significa mu­cho más. Hay en su misma estructura lingüística un llamamiento a la bús­queda de la armonía con los otros, en todos los campos y, al mismo tiempo, nos pide vivir la tensión de una actitud que no solamente es puntual, de un momento o de un encuentro ocasional. Nuestra fe nos invita a que no seamos héroes intermiten­tes sino constantemente valientes.

 

Cuando existe un verdadero amor en la pareja, hay siempre un deseo

quizás a veces utópico- de iden­tificación con el «otro», para saber no solamente sufrir, sino gozar; no solamente llorar, sino sonreír; no solamente angustiarse, sino soñar; hablar y escuchar... ser capaz de avanzar en la vida, con un esfuerzo auténtico de buscar siempre el punto de encuentro necesario para que se pueda avanzar a un mismo tiempo, a pesar de las diferencias, las contra­dicciones y las dificultades de todo genero.

 

Es cierto que esto puede parecer un cuadro demasiado bello para que llegue a ser real, pero el evangelio se nos dio como un verdadero cami­no de vida, no como una fantasía o un espejismo. Y el cristiano, tanto en el hogar como en la iglesia y en mundo, es el testigo de lo posible, descrito por Cristo como una reali­dad que se debe buscar y un mundo en cuya construcción hay que cola­borar.

 

La «compasión» de que nos ha­bla el tema sobre la persona humana hoy, debe adquirirse a partir de nues­tra capacidad de «vivir con los de­más». No podemos aceptar en abso­luto la afirmación de que «el infier­no son los demás». Muy al contra­rio, si el mundo real en el que nos toca vivir en este momento histórico del comienzo de un milenio, parece que nos invita con sus amenazas y sus contradicciones a un repliegue conservador en nosotros mismos, nosotros debemos ser testigos del coraje de ser capaces de ser «com­pasivos» con todos. Quizá tenemos miedo, pero no es éste quien nos guía, sino la vocación de cristianos que tienen el deber de transformar un mundo que tiene una apremiante de personas  hombres y mujeres-que sean capaces de abrir las esclu­sas de la esperanza.

 

(Queridos amigos, quizás es este el último mensaje que os envío como Consiliario del EQUIPO RESPON­SABLE INTERNACIONAL. Quisie­ra dirigiros, ante todo, una palabra de agradecimiento por vuestros ejemplos de fidelidad y de amor en vues­tros matrimonios y en los equipos, y también lanzaros un llamamiento a ser cada vez más hombres y mujeres de oración, de escucha de la Pala­bra, de audaz y consciente compro­miso en la iglesia y en el mundo, según el espíritu de los EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA.

 

 

Cristóbal Sarrias, s.j.

 

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NOTICIAS INTERNACIONALES

 

Sesión Internacional

 

A continuación del Encuentro, tuvo lugar en Santiago de Com­postela una Sesión Internacional, que reunió más de doscientos participantes -matrimonios y sacerdotes- llega­dos de todas las regiones del mundo. El Equipo Responsable Internacional animó esta sesión. Fue un momento de gran riqueza por los intercambios de ideas, por las oraciones, por las ce­lebraciones y por la amistad comparti­da más allá de las fronteras.

En el transcurso de esta Sesión, todos los participantes pudieron re­flexionar sobre qué es la vocación y la misión de los ENS, en su mística y en su riqueza. Estas Sesiones In­ternacionales, que tienen lugar cada seis años, son el vivero de futuros responsables del Movimiento y la fuente de un dinamismo renovado en todos los sectores y en todas las re­giones del mundo. 5

 

El Jubileo de las Familias

 

Organizado por el Consejo Pon­tificio de la Familia, el Jubileo de las Familias se realizó en dos tiempos: primero un congreso Teo­lógico y Pastoral, después. el tercer encuentro mundial del Santo Padre con las familias. El tema de estos dos momentos fuertes del Jubileo ha sido «Los hijos primavera de la fa­milia y de la sociedad». Al alba de la salvación, se encuentra el naci­miento de un Niño, nacimiento pro­clamado como la Noticia Feliz: «Os anuncio una gran alegría, que será la de todo el pueblo: hoy os ha nacido un Salvador, el Cristo Señor, en la ciudad de David» (Le 2, 10-II). Se­guro que el nacimiento del Salvador ha dado rienda suelta a esta gran ale­gría. Pero en Navidad se revela el sentido pleno de todo nacimiento humano, en Navidad se cumple la alegría que acompaña al nacimiento de todo niño. Es verdad que el naci­miento de un niño supone la alegría de los padres, pero también es la ale­gría de toda la Iglesia y de toda la sociedad, y es verdad, también, que en nuestra época muchos niños, de diferentes lugares del mundo, sufren y se ven amenazados.

 

En el transcurso de este Jubileo de las Familias hemos podido des­cubrir cómo los niños son la prima­vera de la familia y de la sociedad.

 

Porque son un don de vida y fru­to del amor conyugal, los niños re­presentan el futuro del mundo. En el curso de este Jubileo hemos encon­trado numerosos matrimonios de los ENS. Los Equipos estaban represen­tados por Gérard y Marie-Christine de Roberty, responsables del Equipo Internacional.

 

Congreso y Jubileo del Laicado católico

 

"Testigos de Cristo para el nuevo milenio", éste era el tema del importante Congreso que ha te­nido lugar en la celebración del Ju­bileo de los Laicos en presencia del Papa Juan Pablo II.

El domingo 26 de diciembre, en el transcurso de su homilía, Juan Pablo II ha lanzado este mensaje:

«Con la llegada del nuevo milenio, ha sonado la hora de los laicos». Durante la celebración, el Papa ha animado, en primer lugar, a releer los documentos del Concilio Vatica­no II que han ayudado «a tantos lai­cos, hombres y mujeres, a compren­der mejor su vocación cristiana, que por su misma naturaleza es una vo­cación de apostolado».

 

Para subrayar la importancia de este redescubrimiento, el Papa ha en­tregado los documentos del Concilio a 10 representantes laicos llegados de diferentes países del mundo. Nos exhortó a ser testigos de la transmi­sión a las nuevas generaciones de la riqueza de sus compromisos.

 

En el transcurso del Congreso hemos podido hacer el balance de un siglo y trazar las líneas de una nueva fase histórica: «desafío para un testimonio cristiano».

 

Las diferentes conferencias han versado, de forma especial, sobre el bautismo, fuente «de la identidad de los fieles de Cristo»; a continuación hemos buscado «la manera de ser testigos de la nueva vida», pues «los cristianos son para este mundo lo que el alma para el cuerpo».

 

No podemos ser testigos de Cristo y apóstoles en el mundo sin una formación, este es el precio de la madurez humana y cristiana, a la que estamos llamados, en tanto que laicos cristianos.

 

El Congreso terminó con la aper­tura al Tercer Milenio. ¿Qué laicos están llamados para la misión de evangelizar el mundo?

 

 En el curso del Congreso, en el que participaban los responsables de todas las Asociaciones y Movimien­tos Internacionales llegados de 1 59 países, hemos podido vivir en la ora­ción y la celebración, tiempos de encuentro y ver muy de cerca la uni­versalidad de la Iglesia.

 

Lo que permanecerá grabado para siempre, es la llamada urgente a la misión evangelizadora que se ha dirigido al conjunto de laicos y, prioritariamente, a nosotros miem­bros de los Equipos de Nuestra Se­ñora. 5

 

Gérard y Marie-Christine de Roberty

 

Responsables del Equipo Internacional

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Encuentros

 

Duante nuestros desplazamientos en el curso de este trimestre, he­mos podido encontrarnos con nume­rosos Responsables Intemacionales y, también, con el Cardenal López Tru­jillo, Presidente del Consejo Pontifi­cio para la Familia; con el Cardenal Stafford, Presidente del Consejo Pon­tificio para los laicos y con sus cola­boradores más cercanos.

 

Desde hace varios años, el Mo­vimiento de los Equipos de Nuestra Señora se ha preocupado de entablar relaciones de amistad con otros Mo­vimientos familiares o conyugales. El Congreso del Apostolado de los Lai­cos ha sido la ocasión de un encuen­tro fraterno con Chiara Lubich, fun­dadora de los Focolan y con los res­ponsables del Movimiento Familiar «Familia Nueva», a los que tuvimos la alegría de conocer durante nues­tro Encuentro de Santiago de Com­postela.

 

Con esta ocasión, hemos decidi­do continuar juntos este camino de comunión y de fraternidad entre nues­tros dos movimientos, así como con los demás Movimientos que viven una espiritualidad cercana a la nuestra. Este será el objeto de un encuentro, que tendrá lugar a finales de enero, en el Vaticano, para los responsables de estas asociaciones.

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¡Gracias!

 

En este curso en el que finaliza el periodo de cuatro años, de res­ponsabilidad, lo que sale de nuestros corazones es la gratitud, el agradeci­miento por todo lo que para noso­tros dos ha supuesto vivir las conse­cuencias de la aceptación a la llama­da que el Señor nos hizo a un mayor amor.

 

Queremos en primer lugar dar gracias a Dios Padre porque nos quiere desde y para siempre, dándonos toda clase de oportunidades para que, si queremos, podamos ser felices, contando con nosotros para que co­laboremos en sus planes, pero sin forzar nuestra libertad.

­"Dios devuelve el ciento por uno, ya en esta vida."

Gracias a Dios Hijo que es nues­tro ejemplo a través del Evangelio de cómo hay que servir; nuestro maestro que nos enseña a conocer al Padre y al prójimo.

 

Gracias al Espíritu Santo que ac­túa a través nuestro; que pone la pa­labra en nuestras bocas y en el bolí­grafo, recordar Jr 1,9. Que nos alien­ta en todo momento iluminando nuestra actividad. Que puso en nuestro camino a los ENS con toda la riqueza que tienen dentro aunque aproveche­mos un pequeño porcentaje.

 

Gracias a Maria que accedió, a los pies de la cruz, a ser nuestra madre e intercede constantemente por nosotros, siendo ejemplo de confian­za en Dios y de sencillez.

 

Han sido muchísimos los matri­monios y consiliarios que hemos conocido en los E.N.S. durante los quince años pasados y a todos os queremos, pero hay algunos especia­les, por haber sido los ejemplos a quienes imitar; los que nos han ser­vido de estimulo, como son nuestros pilotos, que por circunstancias tam­bién nos dieron las Jornadas de Pri­mer y Segundo Grado. Seguramente ellos fueron los causantes de que no nos quedáramos encerrados en nues­tro equipo y saliéramos a conocer el movimiento. Quién no lo haga se pierde un tanto por ciento muy alto de la riqueza que encierran los ENS.

 

No pueden faltar, ni mucho me­nos, en el capitulo de agradecimien­tos, los componentes de nuestro equi­po, que nos han dado su ayuda, áni­mo y amistad constante durante estos años. Por darnos, hasta dos ahi­jados nos han dado.

Dios participa en nuestro matrimonio si le damos oportu­nidad

 

Diferentes Responsables Regionales nos dieron su confianza para realizar diferentes tareas dentro de los equipos de la región, con lo cual tuvimos la oportunidad de conocer a muchos matrimonios que pasaron por casa al incorporarse a los ENS. ¡Qué satisfacción cuando habiendo trans­currido unos años, nos siguen dando las gracias por haberles integrado en los equipos!. Cómo si hubiéramos sido nosotros.

 

Y no digamos nada de los equi­pos que pilotamos. Sin lugar a dudas es la tarea más gratificante dentro de los equipos. Se ven los progresos inmediatamente. Lo único malo fue tenerles que dejar al finalizar. Tam­bién les damos las gracias porque de ellos aprendimos y por el aguante de los consiliarios.

 

Dios se sirve del hombre, a pesar de nuestra debilidad; no hacerlas cosas por sí ­mismo.

 

Ya en nuestra tarea de regiona­les, reconocemos y agradecemos la inmensa ayuda que hemos recibido de los matrimonios y consiliario que han compuesto el equipo de región. Está clarísimo que sin su generosa colaboración no habríamos consegui­do hacer nada, pero el Espíritu San­to que debe ser muy interesado, los empuja y anima.

 

Nos da mucho gusto cuando todos los integrantes de los equipos de la región centro nos agradecéis esto, aquello o lo de más allá, somos huma­nos. Sois muy generosos y nos anima mucho para seguir en la brecha.

 

¡Qué bendición también los tres fines de semana al año en que nos encerramos con el equipo súper re­gional! Son otras oportunidades de convivir con gente de la buena. Son vivencias insuperables, únicas. ¡ Oja­lá pudieran ser más! En ellas hace­mos oración, planificamos activida­des y compartimos experiencias.

 

Así pues, veis que son muchísi­mas las personas a las que estamos agradecidos, pero hay dos que he­mos dejado para el final y son los únicos de los que decimos sus nom­bres: José Antonio y Pichu, nuestros hijos. Seguramente ellos han sido los más generosos y agradecidos con nosotros. Siempre han aceptado la forma en que hemos distribuido nues­tro tiempo y nos han animado a se­guir por el camino que hace años nos trazamos.

 

Somos más persona en tanto en cuanto so­mos queridos. Seamos generosos en el querer y en el agradecer.

 

En un segundo plano quedan la familia más amplia y los amigos, que siempre han admitido nuestras au­sencias de buen grado, porque está­bamos con «los hombres buenos», que es como conocen a los ENS, sin celos de ninguna clase.

 

Con todo lo escrito hasta ahora, queremos animaros a que creáis fuer­temente lo siguiente:

 

·   Dios devuelve el ciento por uno, ya en esta vida.

·   Dios participa en nuestro matrimonio si le damos opor­tunidad.

·   Dios se sirve del hombre, a pesar de nuestra debilidad; no hace las cosas por si mismo.

·   Somos más persona en tanto en cuanto somos queridos. Seamos generosos en el que­rer y en el agradecer. E]

 

 

Mª Teresa y José Antonio Pérez del Camino

Responsables Región Centro

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Región Centro

La Región Centro cubre las Comu­nidades Autónomas de Castilla-La Mancha y Madrid, aunque desgraciada­mente sólo hay equipos en las provin­cias de Toledo, Ciudad Real y Madrid.

 

Está dividida en ocho sectores, tres de ellos rurales y los otros cinco en Madrid capital y alrededores. Cons­ta de un total de 83 equipos, con 441 hogares y 65 consiliarios.

Tenemos la fortuna de, por nues­tra situación geográfica, acoger con frecuencia acontecimientos que afec­tan a toda la Súper Región, como pueden ser las Jornadas de Formación de 2.0 Grado o de Cuadros, las inauguraciones de curso en Cristo Rey (Majadahonda), a las que acu­den todos los responsables de sector de España, o las reuniones del equi­PO Super Regional.

 

Los cinco sectores de Madrid y alrededores no están divididos geo­gráficamente, puesto que la respon­sabilidad de Difusión y Pilotaje es común para todos ellos y los equi­pos empiezan a pilotarse según se apuntan los matrimonios, vivan don­de vivan. Estos sectores, reorganiza­dos al comenzar el curso 97/98, en lugar de por un número o letra, tie­ nen por distintivo una advocación de la Virgen, Fátima, Lourdes, Maca­rena, Pilar y Rocio

                          EQUIPO         HOGARES         CONSILIARIOS                             RESPONSABLES

  FÁTIMA         10                          55                           9                                              Almudena y Javier Franco

  LOURDES         II                         58                          8                                              Toni y Patxi Zarandieta

  MACARENA     II                      57                            l o                                          Angelines y Mariano García

  PILAR                  10                    52                           8                                                  Carmen y Javier Delage

  ROCÍO                  10                      51                       9                                                      Carmen y Eduardo Pineda

 

 

Entrando en la provincia de Tole­do, pero a tan sólo 35 Km. de Ma­drid, encontramos la población de Illescas, convertida en los últimos años en ciudad dormitorio, aunque tiene su propia industria, con una población de unas siete mil personas. Se dice que, debido a la fuerte pre­sencia de los equipos, es donde son destinados los sacerdotes recién or­denados de la diócesis de Toledo, para que culminen su formación integrán­dose unos años en los ENS. A pesar de su proximidad a Madrid, la noticia de la existencia de los equipos llegó de Extremadura. Este sector se com­pone de 17 equipos formados por 91 hogares y II consiliarios, ubicados geográficamente de la siguiente ma­nera: Illescas 12, Ocaña 1, Santa Cruz de la Zarza 2, Numancia de la Sagra 1 y Corral de Almaguer 1. Los res­ponsables de este sector son Pilar García y Enrique González.

 

El sector de Herencia, en el no­reste de la provincia de Ciudad Real, empezó su andadura en el año 1975. Zona manchega por excelencia, por donde paseó D. Quijote entre cam­pos de cereal, comiendo queso y be­biendo vino. Está formado por 10 equipos, con 57 hogares y 7 consiliarios. Sus responsables son Josefa Villarreal y Juan José Portillo. Han abierto brecha con sendos equipos en Pedro Muñoz y Alcázar de San Juan.

 

Siguiendo hacia el sur, los ENS encontraron una calurosa acogida en la ciudad de Almagro, llena de arte en sus plazas, calles y teatros. Tam­bién célebre por sus encajes y be­renjenas. El sector se compone de 4 equipos, con 20 hogares y 3 consiliarios, siendo sus responsables Nieves Guzmán y Rafael Peñalta.

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Jornadas de cuadros nuevos

(Jornadas de segundo grado)

«Id también vosotros a mi viña»

 

Cuando tenía en torno a los die­ciséis años, tuve la experiencia inolvidable del encuentro con Dios, a través de una «comunidad de base», en Castellón. Se basaba en la prime­ra experiencia de Iglesia, descrita en Hch 2.42, 47. Queríamos ser y vivir como aquellos primeros discípulos, pero nos quedamos lejos.. Aunque haya sido por unas pocas horas, más de veinticinco años después, mi mujer y yo hemos disfrutado de un ambiente, una hermandad y un espíritu que imaginamos similar al que debió vivirse entre aque­líos que tenían «un solo corazón y una sola alma».

La experiencia matrimonial de compromiso con el movimiento y con la Iglesia, se puso en común des­de el principio con la naturalidad, profundidad y rapidez que nos es habitual en los ENS, a pesar de que procediamos de todas las Regiones, no nos conocíamos y había matri­monios de todas las edades.

 

Tuvimos reuniones en equipos, formados por matrimonios y consi­liarios de diferentes Regiones, lo que nos recordó que el mismo día, el nuestro, el Vinarós-2, se estaba re­uniendo a casi 500 Km. de distancia y pensamos en la riqueza que está­bamos recibiendo en esos instantes y de la que también les somos deu­dores, así que, en el descanso noc­turno no pudimos resistir la tenta­ción de llamar y contarles algo de lo que estábamos viviendo.

 

Las aportaciones fueron abundan­tes y variadas, y nos sirvieron no sólo para enriquecer ideas, sino para com­prender mejor nuestro Movimiento y para crear lazos de cariño y admi­ración para con quienes teníamos el placer de compartir esos momentos.

 

Comenzábamos con una oración y una reflexión y pasábamos al tema de estudio, en armonía con las char­las impartidas y preparadas con sen­sibilidad y cariño por parte de los responsables Juan y Man Carmen Ruiz-Villafranca, junto con don Ra­fael Carbonelí, su consiliario, que nos aportaron su amplia experiencia ma­trimonial cristiana, unida a las viven­cias de Santiago, que fueron muy provechosas y ricas.

 

Tras estas reuniones seguían las puestas en común, en que todos los Equipos, a través de sus secretarios, resumíamos lo tratado, comunicán­dolo en la reunión para enriqueci­miento de todos los asistentes y con­fección de los resúmenes.

 

Tuvimos un tiempo amplio para vivir gozosamente «la sentada». bus­cando el verdadero rostro de nuestro cónyuge y dejando de lado la falsa «Imagen», que a menudo nos hace­mos, convencidos de que conocemos bien su interior, cuando en realidad «nos hemos quedado a las puertas de su misterio». ¡Qué hermoso fue buscar juntos aquello que haría feliz al otro! ¡Qué hermoso hacerlo ante la presencia del Señor! ¡Y qué opor­tunidad poder transmitir después, desde nuestra responsabilidad, todo lo vivido! «La vida la recibimos mu­riendo y es para comunicarla mutua­mente.»

 

La oración matinal y la nocturna fueron momentos gozosos, que cul­minaron con la Eucaristía del domin­go, intensamente vivida por todos, en una expresión de armonía y amor fra­terno, que dudo mucho se pueda ex­presar a través de las letras o las pa­labras. ¡Ojalá todos pudierais haber estado allí, en comunión, cantando aquella salve rociera! ¡Oléeeeee... Olé!

 

Celebramos también una fiesta improvisada la noche del sábado, que recordaremos mucho tiempo por las diversas participaciones y el ingenio demostrado, pero sobre todo por su jovialidad y cariño.

En resumen, que nuestra respon­sabilidad la vivimos allí, en Madrid, mucho más como una riqueza reci­bida que como un esfuerzo realiza­do. Volvimos como pareja más «En­ Amor-a-Dos» y también más «En ­Amor-a-Dios»]

 

 

Cristina y Manuel Adelí-Aledón

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Los ENS en los Organismos de la

 Conferencia Episcopal

Desde hace un año venimos re­presentando a los Responsables Supraregionales de los ENS en el Foro de Laicos y en las Jornadas de Pastoral Familiar, que convoca anual­mente la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Espa­ñola.

 

A continuación pretendemos in­formaros sucintamente de ambos te­mas por entender que son, o pueden ser, de interés para muchos de vo­sotros.

 

EL FORO DE LAICOS

 

Una de las respuestas de la potenciación de la misión de los lai­cos de la Iglesia1  ha sido la trans­formación del Consejo General de Laicos, órgano meramente asesor de la jerarquía eclesiástica, en el Foro de Laicos, transformación que tuvo lugar en 1992. En la asamblea consti­tuyente del Foro se integraron 33 mo­vimientos y asociaciones laicales de ámbito nacional. Hoy son 52 más las que están en proceso de incorpo­ración.

 

Los estatutos del Foro definen la identidad y misión de éste como «cauce de encuentro, comunicación y diálogo, a fin de animar la comu­nicación de asociaciones y movi­mientos a una más eficaz colabora­ción en sus actividades e impulsar la corresponsabilidad de los laicos en la vida y misión de la Iglesia en la sociedad». También pretende llegar a ser «un cauce de representación y diálogo de miembros del Foro con la Iglesia y la sociedad».

 

Está constituido por un presiden­te, una comisión permanente (en la que tienen representación equilibra­da los diversos sectores de apostola­do) y un consiliario que es a su vez 4irector del secretariado del Foro. También un obispo, actualmente el de Guadix-Baza, es responsable del Foro de Laicos.

 

Entre las actividades del Foro están las convocatorias que anual­mente hace a todos sus miembros. Son: una jornada de reflexión y es­tudio y una asamblea general ordi­naria.

 

La ponencia correspondiente al año 2000, "La comunión eclesial en los movimientos y asociaciones de la Iglesia", ponencia expuesta por el Vicerrector de la Universidad Ponti­ficia de Salamanca, constituyó una profunda reflexión sobre los elemen­tos que deben unir en comunión a todas las asociaciones de laicos, res­petando la distinta naturaleza y ca­risma de las diversas asociaciones laicales existentes.

 

Esta ponencia ha sido publicada y está disponible en la secretaría de los ENS.

 

En la VIII Asamblea General Ordinaria celebrada en noviembre del año 2000, se ha procedido a la reno­vación de presidente, vicepresiden­te, secretario y algunos miembros de la comisión permanente. También hay que destacar la celebración este año en España (Alcalá de Henares) del Foro Europeo de Laicos, creado en 1970 con el fin principal de con­seguir una sociedad más justa y soli­daria a través de encuentros y diálo­gos entre pueblos de Europa. Está integrado actualmente por los foros de laicos nacionales de 21 países europeos y convoca asamblea gene­ral ordinaria cada 2 años.

 

 

JORNADAS DE PASTORAL FAMILIAR

 

Las XIX Jornadas de Pastoral Familiar, celebradas en noviembre del año 2000, se abrieron con dos ponencias relativas a «educar para el amor y el matrimonio en la familia». En ellas se destacó la importancia de:

la capacitación personal para amar, capacitación que nace de la armonía entre los nive­les corporal, afectivo y espi­ritual de la persona; el amor conyugal como el primer reflejo de amor que tienen nuestros hijos, ya que es en su seno donde tiene lugar su primera experiencia de amor.

 

Ambas reflexiones van, en nuestra opinión, en la línea de los temas de estudio que en la Carta de los ENS se nos ha propuesto para trabajar estos años: ser per­sona, ser pareja.

 

Seguidamente se celebró una asamblea de los movimientos y asociaciones presentes presidida por monseñor Juan A. Reig, responsable de la subcomisión con el objetivo de relanzar la UFE (Unión Familiar          Española). La UFE. creada en 1993, es una asociación canónica pública constituida por presidentes o repre­sentantes de entidades católicas con el fin de defender, promocionar y di­fundir los valores católicos del matri­monio y la familia. A tal objeto la UFE pretende colaborar con todas las instituciones eclesiales y civiles, com­prometidas en la defensa de los valo­res previamente indicados.

 

Hay que mencionar que la Santa Sede publicó a principios de los años 80 la «Carta de los Derechos de la Familia». Este documento tiene la fi­nalidad de presentar a todas las per­sonas, instituciones y autoridades in­teresadas en la visión de la familia en el mundo de hoy, la visión cris­tiana de los derechos fundamentales inherente a esta sociedad natural y universal que es la familia.

 

Conchita y Antonio Rodríguez-Carmona

 

1 Hasta el Concilio Vaticano II el sujeto de la misión de la Iglesia se comprendía desde el Sacramento del Orden, por lo que los laicos podían participar en la misión en la medida en que fuesen hechos partícipes. El concepto de Pueblo de Dios, introducido por el Vaticano II, situó al Bautismo como fundamento de la Iglesia, por lo que todo miembro de ella se entiende participe de la misión.

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RELACIONES DE PAREJA

 

Padres sin hijos

Hace ya seis años, nos reunimos por primera vez un grupo de matrimonios en esta circunstancia, para intentar ahondar en el porqué estas situaciones se llevan tan en si­lencio, el dolor que suponen y el gran desconocimiento e incomprensión que rodean a este hecho.

 

El tiempo ha pasado, pero las estadísticas nos siguen hablando de un gran número de parejas estériles que un momento determinado de su vida deben afrontar y asumir su condición.

 

Hace pocas semanas nos volvi­mos a encontrar. Éramos cinco de aquellas parejas del 94. Pero no fui­mos 10, sino 18 personas... Algunos tuvieron al fin el hijo tan deseado. Otros adoptaron, no uno, sino varios hijos. Y otros, también fecundos, dedicaron este tiempo a estar dispo­nibles a otras parejas en su misma situación. Otros siguen buscando.

 

Todo esto, que parece el final feliz de aquellos encuentros que em­pezaron hace años, nos anima a re­flexionar de nuevo.

 

La vida nos lleva a veces por caminos difíciles y la vida de pare­ja encuentra uno de los más duros cuando se descubre el hecho de la infertilidad. El deseo del hijo, con todo lo que conlleva, puede llegar a nublarlo todo.

 

Es difícil, en ese momento, pa­rarse y volver a encontrar el sentido. El sentido del amor que nos unió como hombre y mujer, el sentido del matrimonio en sí mismo. Los hijos no como derecho, sino como regalo de Dios, como don. Las infinitas posibilidades de amor, entrega, dis­ponibilidad, generosidad, lucha y sacrificio que tiene la persona hu­mana, la pareja. Las infinitas dudas sobre el porqué y la búsqueda del para qué.

 

Si buscamos el sentido y deja­mos que Dios actúe. Si nos pone­mos en sus manos y no dejamos de buscar, pasan cosas grandes y pe­queñas, hermosas y verdaderas.

 

Como esas 18 personas que nos re­unimos hace unas semanas. Como esos 8 niños a los que queremos dar vida. Como poder contar con alegría cuál ha sido nuestro dolor. Como encontrarnos de nuevo ante Él, cada persona, cada pareja, cada familia, para darle gracias. A Él y también a quien nos ayudó a ver el camino. Y seguir andando.

 

 

Fernando y Nelia

Valencia 88

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Dogma y dogmatismo

 

-La capital de Filipinas es Manila.

-Te equivocas, es Toquio.

 

-Que no, Toquio es la capital de Japón.

-Siempre quieres tener la razón, eres un dogmático.

 

 

-María fue virgen.

-Anda ya, atrasado. No estás al día.

 

-¿Tu eres creyente? Pues la vir­ginidad de María es un dogma.

-Es que yo soy creyente, pero no un dogmático.

Decididamente las palabras «dog­ma» y «dogmático» no gozan hoy de mucha popularidad. En una so­ciedad plural y de necesaria convi­vencia, se evita lo que parezca funda­mentalismo y se 0pta por fórmulas de tolerancia y respeto a las opinio­nes y creencias ajenas. Aunque su­pone que se tienen opiniones y creen­cias propias. El respeto a otros no supone la permanente indefinición propia.

 

Cada cual es libre para creer o no creer. Ya no encierran a uno ni lo condenan a la hoguera por sus creen­cias. En esta sociedad libre y demo­crática se respetan las opiniones y creencias de cada uno. Uno puede opinar que la capital de Filipinas es Toquio, y creer que María no fue virgen o que Dios no existe. Las opi­niones y creencias pueden ser diver­sas, pero la realidad sólo es una. Dis­cutiremos si Toquio se escribe así o si se escribe Tokio. Tncluso podemos discutir si está en Oriente o en Occi­dente; a oriente de Europa, sí, a oc­cidente de América también. Pero la realidad de que es la capital del Japón y no la de Filipinas, eso no cambia. Y ahí no hay vuelta de hoja, aunque a uno le llamen dogmático por decirlo.

 

Claro que en este caso es fácil comprobarlo y salir de dudas. En temas de fe, no cabe ese tipo de com­probación, la fe es precisamente creer lo que no se ve, lo que nos supera, lo no comprobable. Aquel que dice sólo creer lo que comprueba, no cree, verifica.

Sólo que hay realidades que por sí mismas no son verificables, no al menos por los métodos científicos. A una persona allegada que te dice que es tu amigo, puedes creerla o no creerla, tener elementos para creer que sí y tenerlos para dudar; pero nadie, sino tú mismo, acabará cre­yendo o dudando de esa amistad. Desde la duda sistemática nunca lle­garás a la certeza absoluta y, por tanto, a tener un amigo. Pero podrías llegar tal vez a la profunda convic­ción de que en la vida es necesario creer en algo o en alguien para que ésta tenga algún sentido. Y esa creen­cia, desde la propia inevitable subje­tividad, siempre entraña un riesgo, riesgo que tú verás si vale la pena correr. Y es que las realidades más profundas del hombre siempre sue­len ser cuestión de fe y de creencia.

 

Nuestra fe cristiana consiste en la aceptación como realidad de una revelación de Dios a través de la His­toria, que culmina en una persona llamada Jesús de Nazaret, el cual se afirmó a sí mismo Hijo de Dios, con la única credibilidad de su persona, de sus palabras y de sus hechos. El nos reveló un Dios comunitario, úni­co en tres personas, predicó una doc­trina y un modo de ser humanos, eli­gió a doce compañeros, que dieron testimonio de lo que vieron y oye­ron, y que predicaron la salvación de Dios por medio de ese Jesús muer­to y resucitado. Cosas todas muy difíciles de creer.

 

Ellos, junto con los que creye­ron, formaron la Iglesia, la cual como institución recogió cuidadosamente el testimonio de estos primeros predi­cadores, lo puso por escrito y lo cus­todió celosamente para que no fuera cambiado o tergiversado. Cuando en algún punto surgían mal interpretaciones, se reunían los sucesores de los apóstoles para debatir, precisar y definir el punto controvertido. Así se formó el llamado Credo, o conjunto de verdades fundamentales que cons­tituyen el núcleo de la fe cristiana. Estos son los grandes dogmas, intrín­secamente relacionados entre sí, que permanecen inalterados e inalterables a través de una tradición interrumpida y de un magisterio fiel a esa tradición. Estamos hablando de casi dos mil años de tradición idéntica a si misma en los aspectos esenciales, con dos garantías: los mismos escri­tos originales y la continuidad de una misma interpretación.

 

No todo quedó explicitado en el Credo, pero sí lo fundamental. Uno no puede considerarse cristiano sin aceptar la totalidad del Credo. No puedes elegir y descartar como quien selecciona en un bazar: esto tomo, esto dejo. Es como una cadena en la que todos los eslabones están unidos y relacionados. Si rompes un esla­bón, rompes la cadena, dejas presun­tuosamente de lado lo que millones de personas, algunas mucho más in­teligentes, instruidas, buenas y cre­yentes que tú mantuvieron con fide­lidad, no pocas al precio de su vida. Eso, al menos, merece una humildad de nuestra parte al acercarnos a los contenidos de fe y un respeto a los muchos que han creído y creen en ellos.

 

El Credo expresa concisamente lo fundamental. Pero la tradición en torno a ese Credo es mucho más rica. Ello permite, y de hecho ha permiti­do, explicitar algunos aspectos, im­plícitos en el Credo y en la Tradi­ción, que se han formulado como dogmas o parte del Dogma total. No son nuevos porque antes no existían y ahora existen sin más. Son nuevos porque han sido en un momento dado declarados en la Iglesia como parte inseparable del Dogma y porque vie­nen a completar, sin modificarlo, el contenido y la comprensión del pro­pio Credo. La Iglesia no define por capricho o por afán de acumular nuevos dogmas, sino porque ve la necesidad de clarificar ciertos as­pectos no definidos de lo que siem­pre ha creído.

 

Finalmente, los contenidos de nuestra fe, aunque los mismos, no son estáticos, sino dinámicos y vita­les. Tienen una incidencia profunda en nuestra vida. No consisten en meros conceptos teóricos que hay que creer (el mal a veces está en creer conceptos en vez de vivir realida­des), sino que aquello que creemos nos compromete a fondo. Si Cristo es Hijo de Dios, si vivió, murió y resucitó, si envió a su Espíritu, que es también el del Padre, para asistirnos, si nos enseñó una doctrina dc vida que Él mismo encarnó en su persona hasta la muerte y nos dijo que, aparte de creer en Él, intentemos hacer lo mismo con su ayuda todo ello nos interpela constantemente y cuestiona cada actitud, cada circunstancia, cada momento de nuestra existencia. El hombre bueno vive de fe. Ante el triunfo o la derrota ante el éxito o el fracaso, ante la salud o la enfermedad, ante el bienestar o el sufrimiento, ante la vida o muerte, nuestra fe tiene una palabra que decirnos, no un razonamiento una demostración. Dios se revela, se muestra, no precisamente a los que saben mucho, sino a los sencillos aunque sean también muy sabios entendidos.

 

Juan Costa, 5

 

Valencia

 

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Retos del cristianismo en el mundo de

 hoy

1.a PARTE

 

INTRODUCCIÓN

 

 

 Los primeros cristianos tuvieron que confrontar sus creencias y cosmovisión con las que presentaba el mundo griego. En diálogo con la cultura pagana, tomaron y utilizaron cuanto fuera congruente con el Evan­gelio y denunciaron y rechazaron ¡O que fuere contrario. Del mismo modo, también nosotros hoy tene­mos que mirar a las coordenadas de nuestra cultura (reduciéndonos a la occidental) por ver con qué panora­ma cultural se encuentra hoy la reli­gión cristiana, con quien tiene que dialogar. De lo contrario, se puede dar la posibilidad de repliegue en posiciones doctrinalmente «seguras» pero dando la espalda al mundo e impidiendo la evangelización. Por tanto, iniciaremos nuestro análisis zambulléndonos en lo que da de sí nuestro momento cultural, y en qué sentido suponen un reto para el cris­tianismo. Desde su análisis podre­mos, en segundo término, apuntar cuál pudiera ser la postura cristiana.

 

A) ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN  CULTURAl, ÉTICA Y SOCIAL EN EL COMIENZO DEL SI­GLO XXL. RETOS AL CRISTIANISMO

 

 

1.      Coordenadas CULTURA­LES de la cultura occi­dental al comienzo del tercer milenio

 

Para iniciar nuestro análisis reco­jamos, en primer lugar, una de las aportaciones de la llamada f¡losofta posmoderna, no en cuanto propuesta sino en cuanto descripción y diagnós­tico de cómo es la cultura de nuestro tiempo. Y comienzan muchos seña­lando que lo propio de la cultura posmoderna es la ausencia de cos­movisiones últimas, de sistemas de creencias que expliquen la realidad y prienten la acción. Veamos minu­ciosamente lo que significa esto.

 

a)Ausencia de cosmovisiones últimas. Sin duda, el primer reto del cristianismo en el nuevo siglo es el hecho de que las personas de la so­ciedad actual carecen en su mayor parte de ideologías, de una cosmo­visión religiosa, de sistema moral trascendente. El primer reto, por tan­to, es este «desencantamiento» de lo real, que no afecta sólo a lo cristiano sino a lo religioso en general. En esta situación, lo que falta es el asidero de unas creencias trascendentes que marquen un horizonte global para sus vidas. Pero, además, esto implica que, en gran medida, carezcan de capacidad critica ante las propues­tas y reclamos del ambiente (porque no tienen valores y modelos con qué confrontar lo que se les propone).

 

Resultados:

·     Relativismo: todo vale, todo es posible, todo es cambiable, todo es relativo. No hay verdades últimas. Al final será la conveniencia del más fuerte (comercialmente, políticamen­te, industrialmente, afectivamente) el que imponga sus criterios.

·      Frivolidad y vulgaridad: se­gún lo anterior, todo es fragmenta­rio, inconsistente, y se acepta todo acríticamente. Nada es para siempre. Ni el matrimonio, ni el amor, ni las costumbres, son duraderos. Se mar­cha con la corriente, con la moda, nada se pondera desde uno mismo. Se vive estéticamente.

·        Escepticismo: ya no se cree en nada. Se está de vuelta cuando aún no se ha ido.

·        Secularizaclón: si Dios exis­te, no importa. El hombre vive al margen de lo religioso. La mayor parte de los que se tienen por cre­yentes han reducido su religiosidad a mero ritualismo. Esto deshumaniza y esteriliza al creyente y es motivo de burla por el no creyente.

·      Heteronomía moral creyen­do la persona ser aut6noma: la per­sona heterónoma e inmadura es aquella que se deja conducir o guiar en su actuación y decisiones, sin so­meterlas a su propio juicio o discer­nimiento:

-Por sus impulsos, por su ca­pricho, por sus sentimientos o ideas preconcebidas (en este caso hablamos de senti­mentalismo).

-Por las normas y valores reci­bidos por la autoridad de otros (amigos, medios de co­municación, familia).

-Por la tradición cultural a la que se pertenece sin some­terla a la crítica personal.

-Por la mentalidad dominante en la sociedad (que impone unos gustos, actividades, tra­bajos, valores). Así, dócil a los reclamos del mercado, a las necesidades terciarias.

 

b)     Pero esta falta de ideas y creencias totailzantes no supone una ausencia total de algún dpo de creencias. Desde la increencia racio­nal se abre paso a la credulidad espiritualista. Surge todo un universo de ofertas pararreligiosas, creencias, ritos y experiencias a gusto del con­sumidor que ni comprometen, ni li­beran, ni transforman, pero sirven para «sentirse bien con uno mismo». Estas nuevas formas son otros de los retos más graves con los que se en­frenta el cristianismo (que, en suma, son semejantes a las idolatrías con las que se enfrentó el primer cristianis­mo). En este enorme panteón todo es subjetivo, sentimental e intercam­biable. Todos están arrodillados ante algún nuevo dios: el propio cuerpo o el de Claudia Schiffer, la Naturale­za, Figo o Mauro Silva, DiCaprio, el equipo campeón de liga, la propia cuenta bancaria o el éxito profesio­nal. Destacamos ahora varias nuevas creencias:

 

·   Formas pararreliglosas:' en todo este contexto que estamos analizando, surgen sorpresivamente unas formas pararreligiosas que, sin duda, tratan de responder a nuevas necesidades espirituales. Estas nue­vas «microrreligiones» comparten, según Carlos Díaz, unos caracteres comunes: politeísmo, privaticidad de lo religioso (aunque se viva ma­sificadamente), narcisismo, hedonis­mo, rechazo de toda forma de cul­pabilidad, ausencia de dimensión profética, sincretismo y gurucracia.2 El mismo Carlos Díaz da cuenta de manera crítica, no exenta de su acos­tumbrado humor, de las »posrreli­giosidades» naturistas,3 en las que se deifica la naturaleza y la ecología se estatuye como nuevo corpus dogmático. Trata también de las posrreligiosidades fantásticas y sin­créticas (como la NEW AGE).4 Igual­mente podríamos hablar de otras nuevas religiones cotidianas, como el trabajo, la música pop y rock e, incluso, el sistema económico neo-liberal. Pero por nuestra parte que­remos profundizar en dos de las más cotidianas: la futbolatría y la soma­tolatría.

·        Futbolatría: sin duda a algu­no le parecerá exagerada esta cate­gorización pero, ¿no parecen los es­tadios de fútbol grandes templos donde se reúnen los correligionarios para celebrar sus oficios lúdicos (ha­bitualmente sabatinos o dominica­les)? ¿No son los futbolistas idola­trados como dioses olímpicos? ¿No existen guerras de religión contra los infieles seguidores del otro equipo? ¿No aparecen integristas como los Ultras? ¿No supone ganar la liga una gran fiesta anual e incluso un autén­tico jubileo?

 

No sería arriesgado aventurar que si un supuesto antropólogo cul­tural de otra galaxia se acercase al mundo futbolístico desde fuera para hacer un trabajo de campo, bien podría describir el conjunto de fe­nómenos antementados como una forma de religiosidad muy popular. Y, en efecto, el fútbol supone una salida de lo cotidiano, un tiempo fuerte (ahora entre ligas, copas y recopas, casi diario) en el que se hace patente la fe en un club y en sus colores, y que se cultiva media