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Colaboraciones:
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Después
de haber celebrado el dos mil aniversario del nacimiento de Jesucristo, los
Equipos de Nuestra Señora iniciamos este nuevo siglo con una gran
esperanza, pues la visión profética que tuvo el P.
Caffarel de considerar el matrimonio cristiano como un
camino de santidad se va haciendo realidad.
La Iglesia reconoce que el amor entre
los cónyuges es reflejo del amor de Dios. Cuidar ese amor, vivirlo y
manifestarlo a los demás es nuestra gran misión: ser esposos-testigos de
Dios vivo en el mundo contemporáneo.
Por eso quisiéramos que los Equipos de
Nuestra Señora comenzásemos esta andadura con una reflexión basada en un párrafo
del libro No temas recibir a María, tu esposa de nuestro fundador el
P. Henri Caffarel, que refleja la relación de amor que existe entre los
esposos María y José y Jesús.
«En la modesta vivienda (se refiere a
la casa de Nazaret donde vivía la Sagrada familia) se verifican los tres
movimientos del amor: el amor de entrega, el que da, que es el de María y José;
el amor de acogida, el que recibe, que es el de Jesús; el amor de quietud,
que es el intercambio de los dos precedentes y que es la intimidad de los tres
en la casa.»
El amor de entrega es el sentimiento de
los esposos entre si y para los demás. Es la ausencia de egoísmo, la
disponibilidad, la perseverancia, la ayuda desinteresada y confiada. Lo que
somos capaces de hacer los cónyuges para suprimir las barreras que nos
separan. Queremos dar tanto que logramos darnos en cuerpo y alma, el uno para
el otro y los dos para los hijos y para los demás.
La consecuencia del amor de entrega es
el amor de acogida. El fruto de la donación conyugal es recibido con ternura,
alegría y confianza por Jesús, porque es un amor vivido en plenitud y se
refleja hacia todo lo que nos rodea.
Estos dos amores confluyen en lo que el
R Caffarel llama el amor de quietud, que es sosiego, tranquilidad, descanso,
paz. Es el refugio personal donde tomar fuerza para un posterior desarrollo y
compromiso.
Podríamos iniciar el nuevo milenio
reflexionando sobre si estos tres amores nos pueden ayudar a hacer llegar a la
sociedad en que vivimos el lema que presidió el Encuentro Internacional de
los Equipos en Santiago de
Compostela:
«El matrimonio cristiano, imagen de Dios Trinitario.»
El
Equipo de Redacción
Las prioridades en el corazón del
movimiento
Queridos
amigos de todo el mundo:
En
el curso de cada Encuentro Internacional, que marca una etapa importante en la
vida de los
Equipos de Nuestra Señora y que es una fuente importante de inspiración y ánimo, se ofrece a los matrimonios una nueva orientación. Esta orientación propone las prioridades del Movimiento para los próximos años. Estas «prioridades», que se establecen una vez que se han considerado las realidades de la vida de la pareja y los signos de los tiempos actuales, se ofrecen a todos los miembros de los ENS como una orientación común.
El
esquema de esta nueva reflexión: «Ser matrimonio cristiano hoy en la
Iglesia y en el mundo» se confío a unos equipos de trabajo de cada R y de
cada SR para que decidieran las necesidades y los problemas de las parejas
cristianas en sus países. La riqueza de la información, que estos equipos de
trabajo proporcionaron, ha constituido una base importante para el
desarrollo de este proyecto y se os ofrecerá en tres etapas de reflexión:
La
persona humana... «Creado
imagen
de Dios» (Gn 1, 27)
La
persona humana ¿tiene que ser relacionada con Dios y con los Derechos
Humanos o con la Bienaventuranzas? Sea cual sea el punto de vista que se
tenga sobre este tema no hay que olvidar que cada "derecho" implica
una «responsabilidad». Independientemente de los criterios de la sociedad,
cada persona humana tiene su dignidad y su valor propios.
·
La pareja hoy... "No
es bueno
que
el hombre esté solo" (Gn
1,
27)
Vivimos una época en la que reina la confusión y en la que se
plantean asuntos que nos interpelan: ¿Es esencial que exista el matrimonio?
¿Qué es lo esencial en el matrimonio? ¿Cómo puede enriquecer la pareja
su relación mutua, tan importante y esencial, para el éxito del
matrimonio? ¿Cómo podemos ayudar a los demás a reconocer que la fidelidad
no es un valor «temporal» sino «para toda la vida»?
Lo que Dios ha unido que no lo separe
el hombre (Mt 5, 13).
·
La misión del matrimonio en la Iglesia y en el Mundo... «Sois
la sal de la tierra» (Mt 5, 13)
Hay
una nueva toma de conciencia de la responsabilidad de los matrimonios
cristianos: no sólo proclamar las verdades teológicas, sino la belleza del
matrimonio cristiano. La mayor parte de los matrimonios tienen éxito y la
mayor parte de las personas viven una vida de familia feliz durante toda su
vida. Por el contrario, hay pocos que tengan un sentido de la misión. Es, por
lo tanto, muy importante recordar con frecuencia a las pequeñas comunidades
que tienen la misión de dar testimonio a los demás con su vida conyugal y
con el soporte que aportan a sus miembros.
Es
esencial tomarse un tiempo para estudiar y reflexionar juntos. A pesar de los
conocimientos que el
mundo
nos aporta y de los progresos de la sociedad, es importante buscar la
comprensión de los misterios de Dios y de Su Amor hacia nosotros.
Los
Equipos de Nuestra Señora se dan cuenta de la importancia de este estudio y
de esta reflexión:
«Lo
mismo que no puede haber vida cristiana sin fe viva, tampoco puede haber fe
viva, activa, sin la reflexión y la meditación... Los matrimonios de un
equipo intentan, pues, profundizar sus conocimientos religiosos y conseguir,
con la ayuda del consiliario, que los otros miembros del equipo profundicen
también.» (Guía de los Equipos de
Nuestra Señora.)
El
intercambio de puntos de vista sobre el tema de estudio elegido es una
ocasión privilegiada para progresar en nuestro camino espiritual y para
formar nuestra conciencia personal. Esta nueva orientación tiene muchos
puntos para estimular el intercambio de ideas en pareja y en equipo.
Reflexionar en pareja es esencial y es la ocasión para cada esposo de poner en común su fragilidad, su fe, sus conocimientos y sus experiencias individuales. Llamados a seguir un camino particular hacia Dios, gracias a nuestra pertenencia a los ENS, buscamos una mayor comprensión de Dios y de su voluntad sobre nosotros, así como una vida cristiana individual y conyugal más auténtica. Lo que descubrimos es, incontestablemente, lo más importante para nosotros pero también hay que compartirlo con nuestro equipo con un espíritu de ayuda mutua.
En
esta pequeña comunidad, en la que cada uno tiene un grado diferente de vida
espiritual, nos esforzamos por ayudarnos. El punto de vista de cada uno,
por lo tanto, tiene que ser acogido y apreciado. Por nuestra forma de
«escuchar» tenemos que demostrar siempre que somos conscientes del hecho de
que Dios nos habla a través de los otros. ¿No nos sentimos sorprendidos
cuando «las joyas» de nuestra fe nos llegan por las pocas palabras del que
habla menos? Reflexionar juntos es un procedimiento esencial de
construcción, un procedimiento que nos dará la confianza necesaria para
hablar de nuestra fe y de compartirla con los demás.
Esta parte de la reunión aumenta en gran manera la vitalidad y el
crecimiento de nuestra fe y de nuestra vida de equipo. Sería lamentable no
darle la prioridad que merece. Una preparación insuficiente de la reunión,
o un mal control del desairo-lío de la participación, del intercambio de
ideas, haría que faltaran riquezas y gracias para el equipo.
¿No
nos llevaría un estudio serio y honesto de esta nueva orientación a definir
nuevas prioridades para nuestra vida? ¿Qué nuevas iniciativas van a nacer
del discernimiento personal y conyugal del proyecto de Dios sobre nosotros?
¿Vamos a decidirnos a dar testimonio de una manera más concreta de la
santidad del matrimonio y de los valores del Evangelio, donde quiera que nos
encontremos ya sea nuestro hogar o en otra parte?
En
el pasado mes de septiembre, en Santiago de Compostela, más de 7.000 miembros
de los ENS han dado de parte vuestra un testimonio muy
importante
y positivo del matrimonio cristiano. El Dr. Jack Dominan, uno de los
conferenciantes, les animó diciendo:
"Una organización como la vuestra tiene que ser consciente de que hacéis mucho más que desarrollar vuestra vida espiritual para vosotros mismos. Sois la avanzadilla de la Iglesia que intenta comprenderse a si misma, que se da cuenta de que el matrimonio está en el corazón de su vida y de la evangelización del mundo de hoy."
Tom
y Maureen HOBAN
Equipo
Responsable Internacional
CARTA
DEL PADRE CRISTÓBAL SÁRRIAS, S.J.
Vivir
la compasión
He
aquí una palabra que se cita en el primer tema de este año: COMPASIÓN. Una
palabra que nos hace pensar en la parábola de Jesús para que todos seamos
capaces de vivir con los otros con la actitud del Buen Samaritano ante el
hombre molido a golpes, despojado de todo por los bandidos, cuando descendía
hacia Jericó: lo vió, y
tuvo piedad de él (Lc
10, 27-37).
Y
nosotros queremos descubrir el sentido de la Palabra para cambiar el corazón,
y de este modo ser capaces de ver mejor, de comprender mejor, de compartir
mejor y avanzar humildemente en nuestro itinerario de parejas cristianas hoy
en la Iglesia y en el mundo. Una voluntad clara de fidelidad y de sintonía
ante el prójimo, en nuestros hogares, en nuestra comunidad cristiana, y en la
sociedad civil en la que vivimos.
La
palabra «compasión» nos evoca, quizá la reacción que experimentamos
como el Samaritano de la parábola, ante los problemas, las miserias y el sufrimiento ajenos. Ciertamente, esta actitud nos es exigida
por el solo hecho de querer ser coherentes con nuestro estilo de vida como
cristianos.
Pero
la palabra «compasión», en su sentido más intimo, significa mucho más.
Hay en su misma estructura lingüística un llamamiento a la búsqueda de la
armonía con los otros, en todos los campos y, al mismo tiempo, nos pide vivir
la tensión de una actitud que no solamente es puntual, de un momento o de un
encuentro ocasional. Nuestra fe nos invita a que no seamos héroes
intermitentes sino constantemente valientes.
Cuando
existe un verdadero amor en la pareja, hay siempre un deseo
quizás
a veces utópico- de identificación con el «otro», para saber no
solamente sufrir, sino gozar; no solamente llorar, sino sonreír; no solamente
angustiarse, sino soñar; hablar y escuchar... ser capaz de avanzar en la
vida, con un esfuerzo auténtico de buscar siempre el punto de encuentro
necesario para que se pueda avanzar a un mismo tiempo, a pesar de las
diferencias, las contradicciones y las dificultades de todo genero.
Es
cierto que esto puede parecer un cuadro demasiado bello para que llegue a ser
real, pero el evangelio se nos dio como un verdadero camino de vida, no como
una fantasía o un espejismo. Y el cristiano, tanto en el hogar como en la
iglesia y en mundo, es el testigo de lo posible, descrito por Cristo como
una realidad que se debe buscar y un mundo en cuya construcción hay que
colaborar.
La
«compasión» de que nos habla el tema sobre la persona humana hoy, debe
adquirirse a partir de nuestra capacidad de «vivir con los demás». No
podemos aceptar en absoluto la afirmación de que «el infierno son los
demás». Muy al contrario, si el mundo real en el que nos toca vivir en este momento histórico del comienzo de un milenio, parece
que nos invita con sus amenazas y sus contradicciones a un repliegue
conservador en nosotros mismos, nosotros debemos ser testigos del coraje de
ser capaces de ser «compasivos» con todos. Quizá tenemos miedo, pero no
es éste quien nos guía, sino la vocación de cristianos que tienen el deber
de transformar un mundo que tiene una apremiante de personas
hombres y mujeres-que sean capaces de abrir las esclusas de la
esperanza.
(Queridos
amigos, quizás es este el último mensaje que os envío como Consiliario del
EQUIPO RESPONSABLE INTERNACIONAL. Quisiera dirigiros, ante todo, una
palabra de agradecimiento por vuestros ejemplos de fidelidad y de amor en
vuestros matrimonios y en los equipos, y también lanzaros un llamamiento a
ser cada vez más hombres y mujeres de oración, de escucha de la Palabra,
de audaz y consciente compromiso en la iglesia y en el mundo, según el
espíritu de los EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA.
Cristóbal
Sarrias, s.j.
NOTICIAS
INTERNACIONALES
A continuación del Encuentro, tuvo lugar en Santiago de Compostela
una Sesión Internacional, que reunió más de doscientos participantes
-matrimonios y sacerdotes- llegados de todas las regiones del mundo. El
Equipo Responsable Internacional animó esta sesión. Fue un momento de gran
riqueza por los intercambios de ideas, por las oraciones, por las
celebraciones y por la amistad compartida más allá de las fronteras.
En
el transcurso de esta Sesión, todos los participantes pudieron reflexionar
sobre qué es la vocación y la misión de los ENS, en su mística y en su
riqueza. Estas Sesiones Internacionales, que tienen lugar cada seis años,
son el vivero de futuros responsables del Movimiento y la fuente de un
dinamismo renovado en todos los sectores y en todas las regiones del mundo.
5
El
Jubileo de las Familias
Organizado
por el Consejo Pontificio de la Familia, el Jubileo de las Familias se
realizó en dos tiempos: primero un congreso Teológico y Pastoral,
después. el tercer encuentro mundial del Santo Padre con las familias. El
tema de estos dos momentos fuertes del Jubileo ha sido «Los hijos primavera
de la familia y de la sociedad». Al alba de la salvación, se encuentra el
nacimiento de un Niño, nacimiento proclamado como la Noticia Feliz: «Os
anuncio una gran alegría, que será la de todo el pueblo: hoy os ha nacido un
Salvador, el Cristo Señor, en la ciudad de David» (Le 2, 10-II). Seguro
que el nacimiento del Salvador ha dado rienda suelta a esta gran alegría. Pero en Navidad se revela
el sentido pleno de todo nacimiento humano, en Navidad se cumple la alegría
que acompaña al nacimiento de todo niño. Es verdad que el nacimiento de un
niño supone la alegría de los padres, pero también es la alegría de toda
la Iglesia y de toda la sociedad, y es verdad, también, que en nuestra época
muchos niños, de diferentes lugares del mundo, sufren y se ven amenazados.
En
el transcurso de este Jubileo de las Familias hemos podido descubrir cómo
los niños son la primavera de la familia y de la sociedad.
Porque
son un don de vida y fruto del amor conyugal, los niños representan el
futuro del mundo. En el curso de este Jubileo hemos encontrado numerosos
matrimonios de los ENS. Los Equipos
estaban representados por Gérard y Marie-Christine de Roberty, responsables
del Equipo Internacional.
Congreso
y Jubileo del Laicado católico
"Testigos de Cristo para el nuevo milenio", éste era el tema del importante Congreso que ha tenido lugar en la celebración del Jubileo de los Laicos en presencia del Papa Juan Pablo II.
El
domingo 26 de diciembre, en el transcurso de su homilía, Juan Pablo II ha
lanzado este mensaje:
«Con la llegada del nuevo milenio, ha sonado la hora de los laicos». Durante la celebración, el Papa ha animado, en primer lugar, a releer los documentos del Concilio Vaticano II que han ayudado «a tantos laicos, hombres y mujeres, a comprender mejor su vocación cristiana, que por su misma naturaleza es una vocación de apostolado».
Para
subrayar la importancia de este redescubrimiento, el Papa ha entregado los
documentos del Concilio a 10 representantes laicos llegados de diferentes
países del mundo. Nos exhortó a ser testigos de la transmisión a las
nuevas generaciones de la riqueza de sus compromisos.
En el transcurso del Congreso hemos podido hacer el balance de un siglo y trazar las líneas de una nueva fase histórica: «desafío para un testimonio cristiano».
Las
diferentes conferencias han versado, de forma especial, sobre el bautismo,
fuente «de la identidad de los fieles de Cristo»; a continuación hemos
buscado «la manera de ser testigos de la nueva vida», pues «los cristianos
son para este mundo lo que el alma para el cuerpo».
No
podemos ser testigos de Cristo y apóstoles en el mundo sin una formación,
este es el precio de la madurez humana y cristiana, a la que estamos llamados,
en tanto que laicos cristianos.
El
Congreso terminó con la apertura al Tercer Milenio. ¿Qué laicos están
llamados para la misión de evangelizar el mundo?
En
el curso del Congreso, en el que participaban los responsables de todas las
Asociaciones y Movimientos Internacionales llegados de 1 59 países, hemos
podido vivir en la oración y la
celebración, tiempos de encuentro y ver muy de cerca la universalidad de la
Iglesia.
Lo que permanecerá grabado para siempre, es la llamada urgente a la misión evangelizadora que se ha dirigido al conjunto de laicos y, prioritariamente, a nosotros miembros de los Equipos de Nuestra Señora. 5
Gérard
y Marie-Christine de Roberty
Responsables
del Equipo Internacional
Duante
nuestros desplazamientos en el curso de este trimestre, hemos podido
encontrarnos con numerosos Responsables Intemacionales y, también, con el
Cardenal López Trujillo, Presidente del Consejo Pontificio para la
Familia; con el Cardenal Stafford, Presidente del Consejo Pontificio para
los laicos y con sus colaboradores más cercanos.
Desde hace varios años, el Movimiento de los Equipos de Nuestra
Señora se ha preocupado de entablar relaciones de amistad con otros
Movimientos familiares o conyugales. El Congreso del Apostolado de los
Laicos ha sido la ocasión de un encuentro fraterno con Chiara Lubich,
fundadora de los Focolan y con los responsables del Movimiento Familiar
«Familia Nueva», a los que tuvimos la alegría de conocer durante nuestro
Encuentro de Santiago de Compostela.
Con esta ocasión, hemos decidido continuar juntos este camino de comunión y de fraternidad entre nuestros dos movimientos, así como con los demás Movimientos que viven una espiritualidad cercana a la nuestra. Este será el objeto de un encuentro, que tendrá lugar a finales de enero, en el Vaticano, para los responsables de estas asociaciones.
En
este curso en el que finaliza el periodo de cuatro años, de
responsabilidad, lo que sale de nuestros corazones es la gratitud, el
agradecimiento por todo lo que para nosotros dos ha supuesto vivir las
consecuencias de la aceptación a la llamada que el Señor nos hizo a un
mayor amor.
Queremos en primer lugar dar gracias a Dios Padre porque nos quiere desde y para siempre, dándonos toda clase de oportunidades para que, si queremos, podamos ser felices, contando con nosotros para que colaboremos en sus planes, pero sin forzar nuestra libertad.
"Dios
devuelve el ciento por uno, ya en esta
vida."
Gracias
a Dios Hijo que es nuestro ejemplo a través del Evangelio de cómo hay que
servir; nuestro maestro que nos enseña a conocer al Padre y al prójimo.
Gracias al Espíritu Santo que actúa a través nuestro; que pone la palabra en nuestras bocas y en el bolígrafo, recordar Jr 1,9. Que nos alienta en todo momento iluminando nuestra actividad. Que puso en nuestro camino a los ENS con toda la riqueza que tienen dentro aunque aprovechemos un pequeño porcentaje.
Gracias
a Maria que accedió, a los pies de la cruz, a ser nuestra madre e intercede
constantemente por nosotros, siendo ejemplo de confianza en Dios y de
sencillez.
Han
sido muchísimos los matrimonios y consiliarios que hemos conocido en los
E.N.S. durante los quince años pasados y a todos os queremos, pero hay
algunos especiales, por haber sido los ejemplos a quienes imitar; los que
nos han servido de estimulo, como son nuestros pilotos, que por
circunstancias también nos dieron las Jornadas de Primer y Segundo Grado.
Seguramente ellos fueron los causantes de que no nos quedáramos encerrados en
nuestro equipo y saliéramos a conocer el movimiento. Quién no lo haga se
pierde un tanto por ciento muy alto de la riqueza que encierran los ENS.
No
pueden faltar, ni mucho menos, en el capitulo de agradecimientos, los
componentes de nuestro equipo, que
nos han dado su ayuda, ánimo y amistad constante durante estos años. Por
darnos, hasta dos ahijados nos han dado.
Dios
participa en nuestro matrimonio si le damos oportunidad
Diferentes
Responsables Regionales nos dieron su confianza para realizar diferentes
tareas dentro de los equipos de la región, con lo cual tuvimos la oportunidad
de conocer a muchos matrimonios que pasaron por casa al incorporarse a los
ENS. ¡Qué satisfacción cuando habiendo transcurrido unos años, nos
siguen dando las gracias por haberles integrado en los equipos!. Cómo si
hubiéramos sido nosotros.
Y
no digamos nada de los equipos que pilotamos. Sin lugar a dudas es la tarea
más gratificante dentro de los equipos. Se ven los progresos inmediatamente.
Lo único malo fue tenerles que dejar al finalizar. También les damos las
gracias porque de ellos aprendimos y por el aguante de los consiliarios.
Dios
se sirve del hombre, a pesar de nuestra debilidad; no hacerlas cosas por sí mismo.
Ya en nuestra tarea de regionales, reconocemos y agradecemos la inmensa ayuda que hemos recibido de los matrimonios y consiliario que han compuesto el equipo de región. Está clarísimo que sin su generosa colaboración no habríamos conseguido hacer nada, pero el Espíritu Santo que debe ser muy interesado, los empuja y anima.
Nos
da mucho gusto cuando todos los integrantes de los equipos de la región
centro nos agradecéis esto, aquello o lo de más allá, somos humanos. Sois
muy generosos y nos anima mucho para seguir en la brecha.
¡Qué
bendición también los tres fines de semana al año en que nos encerramos con
el equipo súper regional! Son otras oportunidades de convivir con gente de
la buena. Son vivencias insuperables, únicas. ¡ Ojalá pudieran ser más!
En ellas hacemos oración, planificamos actividades y compartimos
experiencias.
Así
pues, veis que son muchísimas las personas a las que estamos agradecidos,
pero hay dos que hemos dejado para el final y son los únicos de los que
decimos sus nombres: José Antonio y Pichu, nuestros hijos. Seguramente
ellos han sido los más generosos y agradecidos con nosotros. Siempre han
aceptado la forma en que hemos distribuido nuestro tiempo y nos han animado
a seguir por el camino que hace años nos trazamos.
Somos
más persona en tanto en cuanto somos queridos. Seamos generosos en el
querer y en el agradecer.
En
un segundo plano quedan la familia más amplia y los amigos, que siempre han
admitido nuestras ausencias de buen grado, porque estábamos con «los
hombres buenos», que es como conocen a los ENS, sin celos de ninguna clase.
Con
todo lo escrito hasta ahora, queremos animaros a que creáis fuertemente lo
siguiente:
·
Dios devuelve el ciento por uno, ya en esta vida.
·
Dios participa en nuestro matrimonio si le damos oportunidad.
·
Dios se sirve del hombre, a pesar de nuestra debilidad; no hace las
cosas por si mismo.
·
Somos más persona en tanto en cuanto somos queridos. Seamos generosos
en el querer y en el agradecer. E]
Mª
Teresa y José Antonio Pérez del Camino
Responsables
Región Centro
La
Región Centro cubre las Comunidades Autónomas de Castilla-La Mancha y
Madrid, aunque desgraciadamente sólo hay equipos en las provincias de
Toledo, Ciudad Real y Madrid.
Está dividida en ocho sectores, tres de ellos rurales y los otros cinco en Madrid capital y alrededores. Consta de un total de 83 equipos, con 441 hogares y 65 consiliarios.
Tenemos
la fortuna de, por nuestra situación geográfica, acoger con frecuencia
acontecimientos que afectan a toda la Súper Región, como pueden ser las
Jornadas de Formación de 2.0
Grado o de Cuadros, las
inauguraciones de curso en Cristo Rey (Majadahonda), a las que acuden todos
los responsables de sector de España, o las reuniones del equiPO Super
Regional.
Los cinco sectores de Madrid y alrededores no están divididos geográficamente, puesto que la responsabilidad de Difusión y Pilotaje es común para todos ellos y los equipos empiezan a pilotarse según se apuntan los matrimonios, vivan donde vivan. Estos sectores, reorganizados al comenzar el curso 97/98, en lugar de por un número o letra, tie nen por distintivo una advocación de la Virgen, Fátima, Lourdes, Macarena, Pilar y Rocio
EQUIPO
HOGARES CONSILIARIOS
RESPONSABLES
FÁTIMA
10
55
9
Almudena y Javier Franco
LOURDES
II
58
8
Toni y Patxi Zarandieta
MACARENA
II
57
l o
Angelines y Mariano García
PILAR
10
52
8
Carmen y Javier
Delage
ROCÍO
10
51
9
Carmen y Eduardo Pineda
Entrando
en la provincia de Toledo, pero a tan sólo 35 Km. de Madrid, encontramos
la población de Illescas, convertida en los últimos años en ciudad
dormitorio, aunque tiene su propia industria, con una población de unas siete
mil personas. Se dice que, debido a la fuerte presencia de los equipos, es
donde son destinados los sacerdotes recién ordenados de la diócesis de
Toledo, para que culminen su formación integrándose unos años en los ENS.
A pesar de su proximidad a Madrid, la noticia de la existencia de los equipos
llegó de Extremadura. Este sector se compone de 17 equipos formados por 91
hogares y II consiliarios, ubicados geográficamente de la siguiente manera:
Illescas 12, Ocaña 1, Santa Cruz de la Zarza 2, Numancia de la Sagra 1
y Corral de Almaguer 1. Los responsables de este sector son Pilar García y
Enrique González.
El
sector de Herencia, en el noreste de la provincia de Ciudad Real, empezó su
andadura en el año 1975. Zona manchega por excelencia, por donde paseó D.
Quijote entre campos de cereal, comiendo queso y bebiendo vino. Está
formado por 10 equipos, con 57 hogares y 7 consiliarios. Sus responsables son
Josefa Villarreal y Juan José Portillo. Han abierto brecha con sendos equipos
en Pedro Muñoz y Alcázar de San Juan.
Siguiendo hacia el sur, los ENS encontraron una calurosa acogida en la ciudad de Almagro, llena de arte en sus plazas, calles y teatros. También célebre por sus encajes y berenjenas. El sector se compone de 4 equipos, con 20 hogares y 3 consiliarios, siendo sus responsables Nieves Guzmán y Rafael Peñalta.
(Jornadas
de segundo grado)
«Id
también vosotros a mi viña»
Cuando tenía en torno a los dieciséis años, tuve la experiencia inolvidable del encuentro con Dios, a través de una «comunidad de base», en Castellón. Se basaba en la primera experiencia de Iglesia, descrita en Hch 2.42, 47. Queríamos ser y vivir como aquellos primeros discípulos, pero nos quedamos lejos.. Aunque haya sido por unas pocas horas, más de veinticinco años después, mi mujer y yo hemos disfrutado de un ambiente, una hermandad y un espíritu que imaginamos similar al que debió vivirse entre aquelíos que tenían «un solo corazón y una sola alma».
La experiencia matrimonial de compromiso con el movimiento y con la Iglesia, se puso en común desde el principio con la naturalidad, profundidad y rapidez que nos es habitual en los ENS, a pesar de que procediamos de todas las Regiones, no nos conocíamos y había matrimonios de todas las edades.
Tuvimos
reuniones en equipos, formados por matrimonios y consiliarios de diferentes
Regiones, lo que nos recordó que el mismo día, el nuestro, el Vinarós-2, se
estaba reuniendo a casi 500 Km. de distancia y pensamos en la riqueza que
estábamos recibiendo en esos instantes y de la que también les somos
deudores, así que, en el descanso nocturno no pudimos resistir la
tentación de llamar y contarles algo de lo que estábamos viviendo.
Las
aportaciones fueron abundantes y variadas, y nos sirvieron no sólo para
enriquecer ideas, sino para comprender mejor nuestro Movimiento y para crear
lazos de cariño y admiración para con quienes teníamos el placer de
compartir esos momentos.
Comenzábamos
con una oración y una reflexión y pasábamos al tema de estudio, en armonía
con las charlas impartidas y preparadas con sensibilidad y cariño por
parte de los responsables Juan y Man Carmen Ruiz-Villafranca, junto con don
Rafael Carbonelí, su consiliario, que nos aportaron
su amplia experiencia matrimonial cristiana, unida a las vivencias de
Santiago, que fueron muy provechosas y ricas.
Tras
estas reuniones seguían las puestas en común, en que todos los Equipos, a
través de sus secretarios, resumíamos lo tratado, comunicándolo en la
reunión para enriquecimiento de todos los asistentes y confección de los
resúmenes.
Tuvimos un tiempo amplio para vivir gozosamente «la sentada». buscando el verdadero rostro de nuestro cónyuge y dejando de lado la falsa «Imagen», que a menudo nos hacemos, convencidos de que conocemos bien su interior, cuando en realidad «nos hemos quedado a las puertas de su misterio». ¡Qué hermoso fue buscar juntos aquello que haría feliz al otro! ¡Qué hermoso hacerlo ante la presencia del Señor! ¡Y qué oportunidad poder transmitir después, desde nuestra responsabilidad, todo lo vivido! «La vida la recibimos muriendo y es para comunicarla mutuamente.»
La oración matinal y la nocturna fueron momentos gozosos, que culminaron con la Eucaristía del domingo, intensamente vivida por todos, en una expresión de armonía y amor fraterno, que dudo mucho se pueda expresar a través de las letras o las palabras. ¡Ojalá todos pudierais haber estado allí, en comunión, cantando aquella salve rociera! ¡Oléeeeee... Olé!
Celebramos
también una fiesta improvisada la noche del sábado, que recordaremos mucho
tiempo por las diversas participaciones y el ingenio demostrado, pero sobre
todo por su jovialidad y cariño.
En
resumen, que nuestra responsabilidad la vivimos allí, en Madrid, mucho más
como una riqueza recibida que como un esfuerzo realizado. Volvimos como
pareja más «En Amor-a-Dos» y también más «En Amor-a-Dios»]
Cristina
y Manuel Adelí-Aledón
Los ENS en los Organismos de la
Conferencia
Episcopal
Desde hace un año venimos representando a los Responsables Supraregionales de los ENS en el Foro de Laicos y en las Jornadas de Pastoral Familiar, que convoca anualmente la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española.
A continuación pretendemos informaros sucintamente de ambos temas por entender que son, o pueden ser, de interés para muchos de vosotros.
EL
FORO DE LAICOS
Una de las respuestas de la potenciación de
la misión de los laicos de la Iglesia1 ha sido la transformación del Consejo General de Laicos,
órgano meramente asesor de la jerarquía eclesiástica, en el Foro de Laicos,
transformación que tuvo lugar en 1992. En la asamblea constituyente del
Foro se integraron 33 movimientos y asociaciones laicales de ámbito
nacional. Hoy son 52 más las que están en proceso de incorporación.
Los
estatutos del Foro definen la identidad y misión de éste como «cauce de
encuentro, comunicación y diálogo, a fin de animar la comunicación de
asociaciones y movimientos a una más eficaz colaboración en sus
actividades e impulsar la corresponsabilidad de los laicos en la vida y
misión de la Iglesia en la sociedad». También pretende llegar a ser «un
cauce de representación y diálogo de miembros del Foro con la Iglesia y la
sociedad».
Está
constituido por un presidente, una comisión permanente (en la que tienen
representación equilibrada los diversos sectores de apostolado) y un
consiliario que es a su vez 4irector del secretariado del Foro. También un
obispo, actualmente el de Guadix-Baza,
es responsable del Foro de Laicos.
Entre
las actividades del Foro están las convocatorias que anualmente hace a
todos sus miembros. Son: una jornada de reflexión y estudio y una asamblea
general ordinaria.
La
ponencia correspondiente al año 2000, "La comunión eclesial en los
movimientos y asociaciones de la Iglesia", ponencia expuesta por el
Vicerrector de la Universidad Pontificia de Salamanca, constituyó una
profunda reflexión sobre los elementos que deben unir en comunión a todas
las asociaciones de laicos, respetando la distinta naturaleza y carisma de
las diversas asociaciones laicales existentes.
Esta
ponencia ha sido publicada y está disponible en la secretaría de los ENS.
En la VIII Asamblea General Ordinaria celebrada en noviembre del año
2000, se ha procedido a la renovación de presidente, vicepresidente,
secretario y algunos miembros de la comisión permanente. También hay que
destacar la celebración este año en España (Alcalá de Henares) del Foro
Europeo de Laicos, creado en 1970 con el fin principal de conseguir una
sociedad más justa y solidaria a través de encuentros y diálogos entre
pueblos de Europa. Está integrado actualmente por los foros de laicos
nacionales de 21 países europeos y convoca asamblea general ordinaria cada
2 años.
JORNADAS
DE PASTORAL FAMILIAR
Las XIX Jornadas de Pastoral Familiar, celebradas en noviembre del año 2000, se abrieron con dos ponencias relativas a «educar para el amor y el matrimonio en la familia». En ellas se destacó la importancia de:
la
capacitación personal para amar, capacitación que nace de la armonía entre
los niveles corporal, afectivo y espiritual de la persona; el
amor conyugal como el primer reflejo de amor que tienen nuestros hijos, ya que
es en su seno donde tiene lugar su primera experiencia de amor.
Ambas
reflexiones van, en nuestra opinión, en la línea de los temas de estudio que
en la Carta de los ENS se nos ha propuesto para trabajar estos años: ser
persona, ser pareja.
Seguidamente
se celebró una asamblea de los movimientos y asociaciones presentes presidida
por monseñor Juan A. Reig, responsable de la subcomisión con el objetivo de
relanzar la UFE (Unión Familiar
Española). La UFE. creada en 1993, es una asociación canónica
pública constituida por presidentes o representantes de entidades
católicas con el fin de defender, promocionar y difundir los valores
católicos del matrimonio y la familia. A tal objeto la UFE pretende
colaborar con todas las instituciones eclesiales y civiles, comprometidas en
la defensa de los valores previamente indicados.
Hay que mencionar que la Santa Sede publicó a principios de los años 80 la «Carta de los Derechos de la Familia». Este documento tiene la finalidad de presentar a todas las personas, instituciones y autoridades interesadas en la visión de la familia en el mundo de hoy, la visión cristiana de los derechos fundamentales inherente a esta sociedad natural y universal que es la familia.
Conchita
y Antonio Rodríguez-Carmona
1
Hasta el Concilio Vaticano II el sujeto de la misión de la Iglesia se
comprendía desde el Sacramento del Orden, por lo que los laicos podían
participar en la misión en la medida en que fuesen hechos partícipes. El
concepto de Pueblo de Dios, introducido por el Vaticano II, situó al Bautismo
como fundamento de la Iglesia, por lo que todo miembro de ella se entiende
participe de la misión.
RELACIONES
DE PAREJA
Hace
ya seis años, nos reunimos por primera vez un grupo de matrimonios en esta
circunstancia, para intentar ahondar en el porqué estas situaciones se llevan
tan en silencio, el dolor que suponen y el gran desconocimiento e
incomprensión que rodean a este hecho.
El
tiempo ha pasado, pero las estadísticas nos siguen hablando de un gran
número de parejas estériles que un momento determinado de su vida deben
afrontar y asumir su condición.
Hace
pocas semanas nos volvimos a encontrar. Éramos cinco de aquellas parejas
del 94. Pero no fuimos 10, sino 18 personas... Algunos tuvieron al fin el
hijo tan deseado. Otros adoptaron, no uno, sino varios hijos. Y otros,
también fecundos, dedicaron este tiempo a estar disponibles a otras parejas
en su misma situación. Otros siguen buscando.
Todo esto, que parece el final feliz de aquellos encuentros que empezaron hace años, nos anima a reflexionar de nuevo.
La
vida nos lleva a veces por caminos difíciles y la vida de pareja encuentra
uno de los más duros cuando se descubre el hecho de la infertilidad. El deseo
del hijo, con todo lo que conlleva, puede llegar a nublarlo todo.
Es difícil, en ese momento, pararse y volver a encontrar el sentido. El sentido del amor que nos unió como hombre y mujer, el sentido del matrimonio en sí mismo. Los hijos no como derecho, sino como regalo de Dios, como don. Las infinitas posibilidades de amor, entrega, disponibilidad, generosidad, lucha y sacrificio que tiene la persona humana, la pareja. Las infinitas dudas sobre el porqué y la búsqueda del para qué.
Si
buscamos el sentido y dejamos que Dios actúe. Si nos ponemos en sus manos
y no dejamos de buscar, pasan cosas grandes y pequeñas, hermosas y
verdaderas.
Como
esas 18 personas que nos reunimos hace unas semanas. Como esos 8 niños a
los que queremos dar vida. Como poder contar con alegría cuál ha sido
nuestro dolor. Como encontrarnos de nuevo ante Él, cada persona, cada pareja,
cada familia, para darle gracias. A Él y también a quien nos ayudó a ver el
camino. Y seguir andando.
Fernando
y Nelia
Valencia
88
-La
capital de Filipinas es Manila.
-Te
equivocas, es Toquio.
-Que
no, Toquio es la capital de Japón.
-Siempre
quieres tener la razón, eres un dogmático.
-María
fue virgen.
-Anda
ya, atrasado. No estás al día.
-¿Tu
eres creyente? Pues la virginidad de María es un dogma.
-Es
que yo soy creyente, pero no un dogmático.
Decididamente
las palabras «dogma» y «dogmático» no gozan hoy de mucha popularidad.
En una sociedad plural y de necesaria convivencia, se evita lo que parezca
fundamentalismo y se 0pta por fórmulas de tolerancia y respeto a las
opiniones y creencias ajenas. Aunque supone que se tienen opiniones y
creencias propias. El respeto a otros no supone la permanente indefinición
propia.
Cada
cual es libre para creer o no creer. Ya no encierran a uno ni lo condenan a la
hoguera por sus creencias. En esta sociedad libre y democrática
se respetan las opiniones y creencias
de cada uno. Uno puede opinar que la capital de Filipinas es Toquio, y creer
que María no fue virgen o que Dios no existe. Las opiniones y creencias
pueden ser diversas, pero la realidad sólo es una. Discutiremos si Toquio se escribe así o si se escribe Tokio. Tncluso
podemos discutir si está en
Oriente o en Occidente; a oriente de Europa, sí, a occidente de América
también. Pero la realidad de que es la
capital del Japón y no la de Filipinas, eso no cambia. Y ahí no hay vuelta de hoja, aunque a uno le llamen dogmático
por decirlo.
Claro
que en este caso es fácil comprobarlo y salir de dudas. En temas
de fe, no cabe ese tipo de comprobación, la fe es precisamente creer lo que
no se ve, lo que nos supera, lo
no comprobable. Aquel que dice sólo creer lo que comprueba, no cree,
verifica.
Sólo
que hay realidades que por sí mismas no son verificables, no al menos por los
métodos científicos. A una persona allegada que te dice que es tu amigo,
puedes creerla o no creerla, tener elementos para creer que sí y tenerlos
para dudar; pero nadie, sino tú mismo, acabará creyendo o dudando de esa
amistad. Desde la duda sistemática nunca llegarás a la certeza absoluta y,
por tanto, a tener un amigo. Pero
podrías llegar tal vez a la profunda convicción de que en la vida es
necesario creer en algo o en alguien para que ésta tenga algún sentido. Y
esa creencia, desde la propia inevitable subjetividad,
siempre entraña un riesgo, riesgo que tú verás si vale la pena correr. Y es
que las realidades más
profundas del hombre siempre suelen ser cuestión de fe y de creencia.
Nuestra
fe cristiana consiste en la
aceptación como realidad de una revelación de Dios a través de la
Historia, que culmina en una persona llamada Jesús de Nazaret, el cual se
afirmó a sí mismo Hijo de Dios, con la única credibilidad de su persona, de
sus palabras y de sus hechos. El nos reveló un Dios comunitario, único en
tres personas, predicó una doctrina y un modo de ser humanos, eligió a
doce compañeros, que dieron testimonio de lo que vieron y oyeron, y que
predicaron la salvación de Dios por medio de ese Jesús muerto y
resucitado. Cosas todas muy difíciles de creer.
Ellos,
junto con los que creyeron, formaron la Iglesia, la cual como institución
recogió cuidadosamente el testimonio de estos primeros predicadores,
lo puso por escrito y lo custodió celosamente para que no fuera cambiado o
tergiversado. Cuando en algún punto surgían mal interpretaciones,
se reunían los sucesores de los apóstoles para debatir, precisar y definir
el punto controvertido. Así se formó el llamado Credo, o conjunto de
verdades fundamentales que constituyen el núcleo de la fe cristiana. Estos
son los grandes dogmas, intrínsecamente relacionados entre sí, que
permanecen inalterados e inalterables a través de una tradición interrumpida
y de un magisterio fiel a esa tradición. Estamos hablando de casi dos mil
años de tradición idéntica a si misma en los aspectos esenciales, con dos
garantías: los mismos escritos originales y la continuidad de una misma
interpretación.
No
todo quedó explicitado en el Credo, pero sí lo fundamental. Uno no puede
considerarse cristiano sin aceptar la totalidad del Credo. No puedes elegir y
descartar como quien selecciona en un bazar: esto tomo, esto dejo. Es como una
cadena en la que todos los eslabones están unidos y relacionados. Si rompes
un eslabón, rompes la cadena, dejas presuntuosamente de lado lo que
millones de personas, algunas mucho más inteligentes, instruidas, buenas y
creyentes que tú mantuvieron con fidelidad, no pocas al precio de su
vida. Eso, al menos, merece una humildad de nuestra parte al acercarnos a los
contenidos de fe y un respeto a los muchos que han creído y creen en ellos.
El
Credo expresa concisamente lo fundamental. Pero la tradición en torno a ese
Credo es mucho más rica. Ello permite, y de hecho ha permitido, explicitar
algunos aspectos, implícitos en el Credo y en la Tradición, que se han
formulado como dogmas o parte del Dogma total. No son nuevos porque antes no
existían y ahora existen sin más. Son nuevos porque han sido en un momento dado declarados en la Iglesia como parte
inseparable del Dogma y porque vienen a completar, sin modificarlo, el
contenido y la comprensión del propio Credo. La Iglesia no define por
capricho o por afán de acumular nuevos dogmas, sino porque ve la necesidad de
clarificar ciertos aspectos no definidos de lo que siempre ha creído.
Finalmente, los contenidos de nuestra fe, aunque los mismos, no son estáticos, sino dinámicos y vitales. Tienen una incidencia profunda en nuestra vida. No consisten en meros conceptos teóricos que hay que creer (el mal a veces está en creer conceptos en vez de vivir realidades), sino que aquello que creemos nos compromete a fondo. Si Cristo es Hijo de Dios, si vivió, murió y resucitó, si envió a su Espíritu, que es también el del Padre, para asistirnos, si nos enseñó una doctrina dc vida que Él mismo encarnó en su persona hasta la muerte y nos dijo que, aparte de creer en Él, intentemos hacer lo mismo con su ayuda todo ello nos interpela constantemente y cuestiona cada actitud, cada circunstancia, cada momento de nuestra existencia. El hombre bueno vive de fe. Ante el triunfo o la derrota ante el éxito o el fracaso, ante la salud o la enfermedad, ante el bienestar o el sufrimiento, ante la vida o muerte, nuestra fe tiene una palabra que decirnos, no un razonamiento una demostración. Dios se revela, se muestra, no precisamente a los que saben mucho, sino a los sencillos aunque sean también muy sabios entendidos.
Juan
Costa, 5
Valencia
Retos del cristianismo en el mundo de
hoy
1.a
PARTE
INTRODUCCIÓN
Los primeros cristianos tuvieron que confrontar sus creencias y cosmovisión con las que presentaba el mundo griego. En diálogo con la cultura pagana, tomaron y utilizaron cuanto fuera congruente con el Evangelio y denunciaron y rechazaron ¡O que fuere contrario. Del mismo modo, también nosotros hoy tenemos que mirar a las coordenadas de nuestra cultura (reduciéndonos a la occidental) por ver con qué panorama cultural se encuentra hoy la religión cristiana, con quien tiene que dialogar. De lo contrario, se puede dar la posibilidad de repliegue en posiciones doctrinalmente «seguras» pero dando la espalda al mundo e impidiendo la evangelización. Por tanto, iniciaremos nuestro análisis zambulléndonos en lo que da de sí nuestro momento cultural, y en qué sentido suponen un reto para el cristianismo. Desde su análisis podremos, en segundo término, apuntar cuál pudiera ser la postura cristiana.
A) ANÁLISIS
DE LA SITUACIÓN CULTURAl,
ÉTICA Y SOCIAL EN EL COMIENZO DEL SIGLO XXL. RETOS AL CRISTIANISMO
1. Coordenadas CULTURALES de la cultura
occidental al comienzo del tercer milenio
Para iniciar nuestro análisis recojamos, en primer lugar, una de las
aportaciones de la llamada f¡losofta posmoderna, no en cuanto propuesta sino
en cuanto descripción y diagnóstico de cómo es la cultura de nuestro
tiempo. Y comienzan muchos señalando que lo propio de la cultura posmoderna
es la ausencia de cosmovisiones últimas, de sistemas de creencias que
expliquen la realidad y prienten la acción. Veamos minuciosamente lo que
significa esto.
a)Ausencia de cosmovisiones últimas. Sin duda, el primer reto del cristianismo en el nuevo siglo es el hecho de que las personas de la sociedad actual carecen en su mayor parte de ideologías, de una cosmovisión religiosa, de sistema moral trascendente. El primer reto, por tanto, es este «desencantamiento» de lo real, que no afecta sólo a lo cristiano sino a lo religioso en general. En esta situación, lo que falta es el asidero de unas creencias trascendentes que marquen un horizonte global para sus vidas. Pero, además, esto implica que, en gran medida, carezcan de capacidad critica ante las propuestas y reclamos del ambiente (porque no tienen valores y modelos con qué confrontar lo que se les propone).
Resultados:
· Relativismo: todo vale, todo es posible, todo es cambiable, todo es relativo. No hay verdades últimas. Al final será la conveniencia del más fuerte (comercialmente, políticamente, industrialmente, afectivamente) el que imponga sus criterios.
· Frivolidad y vulgaridad: según lo anterior, todo es fragmentario, inconsistente, y se acepta todo acríticamente. Nada es para siempre. Ni el matrimonio, ni el amor, ni las costumbres, son duraderos. Se marcha con la corriente, con la moda, nada se pondera desde uno mismo. Se vive estéticamente.
· Escepticismo: ya no se cree en nada. Se está de vuelta cuando aún no se ha ido.
· Secularizaclón: si Dios existe, no importa. El hombre vive al margen de lo religioso. La mayor parte de los que se tienen por creyentes han reducido su religiosidad a mero ritualismo. Esto deshumaniza y esteriliza al creyente y es motivo de burla por el no creyente.
·
Heteronomía moral creyendo la persona ser aut6noma: la persona heterónoma e inmadura es aquella que se deja
conducir o guiar en su actuación y decisiones, sin someterlas a su
propio juicio o discernimiento:
-Por
sus impulsos, por su capricho, por sus sentimientos o ideas preconcebidas
(en este caso hablamos de sentimentalismo).
-Por
las normas y valores recibidos por la autoridad de otros (amigos, medios de
comunicación, familia).
-Por
la tradición cultural a la que se pertenece sin someterla a la crítica
personal.
-Por la mentalidad dominante en la sociedad (que impone unos gustos, actividades, trabajos, valores). Así, dócil a los reclamos del mercado, a las necesidades terciarias.
b) Pero esta falta de ideas y creencias totailzantes no supone una ausencia total de algún dpo de creencias. Desde la increencia racional se abre paso a la credulidad espiritualista. Surge todo un universo de ofertas pararreligiosas, creencias, ritos y experiencias a gusto del consumidor que ni comprometen, ni liberan, ni transforman, pero sirven para «sentirse bien con uno mismo». Estas nuevas formas son otros de los retos más graves con los que se enfrenta el cristianismo (que, en suma, son semejantes a las idolatrías con las que se enfrentó el primer cristianismo). En este enorme panteón todo es subjetivo, sentimental e intercambiable. Todos están arrodillados ante algún nuevo dios: el propio cuerpo o el de Claudia Schiffer, la Naturaleza, Figo o Mauro Silva, DiCaprio, el equipo campeón de liga, la propia cuenta bancaria o el éxito profesional. Destacamos ahora varias nuevas creencias:
· Formas pararreliglosas:' en todo este contexto que estamos analizando, surgen sorpresivamente unas formas pararreligiosas que, sin duda, tratan de responder a nuevas necesidades espirituales. Estas nuevas «microrreligiones» comparten, según Carlos Díaz, unos caracteres comunes: politeísmo, privaticidad de lo religioso (aunque se viva masificadamente), narcisismo, hedonismo, rechazo de toda forma de culpabilidad, ausencia de dimensión profética, sincretismo y gurucracia.2 El mismo Carlos Díaz da cuenta de manera crítica, no exenta de su acostumbrado humor, de las »posrreligiosidades» naturistas,3 en las que se deifica la naturaleza y la ecología se estatuye como nuevo corpus dogmático. Trata también de las posrreligiosidades fantásticas y sincréticas (como la NEW AGE).4 Igualmente podríamos hablar de otras nuevas religiones cotidianas, como el trabajo, la música pop y rock e, incluso, el sistema económico neo-liberal. Pero por nuestra parte queremos profundizar en dos de las más cotidianas: la futbolatría y la somatolatría.
·
Futbolatría: sin duda a alguno le parecerá exagerada esta
categorización pero, ¿no parecen los estadios de fútbol grandes templos
donde se reúnen los correligionarios
para celebrar sus oficios lúdicos (habitualmente sabatinos o
dominicales)? ¿No son los futbolistas idolatrados como dioses olímpicos?
¿No existen guerras de religión contra los infieles seguidores del otro
equipo? ¿No aparecen integristas como los Ultras? ¿No supone ganar la liga
una gran fiesta anual e incluso un auténtico jubileo?
No
sería arriesgado aventurar que si un supuesto antropólogo cultural de otra
galaxia se acercase al mundo futbolístico desde fuera para hacer un trabajo
de campo, bien podría describir el conjunto de fenómenos antementados como
una forma de religiosidad muy popular. Y, en efecto, el fútbol supone una
salida de lo cotidiano, un tiempo fuerte (ahora entre ligas, copas y recopas,
casi diario) en el que se hace patente la fe en un club y en sus colores, y
que se cultiva mediante la «lectura espiritual» de conocidas
publicaciones deportivas. Se vive, en todo caso, con fuertes connotaciones
emotivas y de manera muy ritualizada: desde las procesiones para entrar en
el estadio hasta las reuniones en bares -remedo del gran templo para asistir a
la celebración y lograr el éxtasis en el momento místico cumbre: el gol.
Gol: momento sagrado, salida de si
(éxtasis), posesión por parte de los dioses («enthousiasmós»). Sólo
nos queda preguntarnos si esta experiencia finisecular es capaz de
orientar toda la vida de la persona, si la transforma y hace más plena o
más bien la anestesia, si es promocionante o alienante. En fin, los
futbólatras, ¿forman iglesia... o secta?
Somatolatría: del
mismo modo, el cuerpo, su salud, atractivo sexual5 y belleza, son
experienciadas con dimensión numinosa en la posmodernidad. Prueba de ello es
el panteón de cuerpos perfectos que pueblan pasarelas y cintas de celuloide
y que se presentan como causa final de todo deseo. El cuerpo esbelto,
joven y flexible, atractivo y vigoroso, aparece como valor supremo y como
promesa salvífica. Por eso, un cuerpo esplendoroso resulta realmente una
hierofanía que provoca asombro, admiración y respeto. Y a su servicio
están toda una colección de diáconos: dietistas, cirujanos plásticos,
maquilladores, esteticistas, monitores deportivos...fons
vitae y fons
Iaetit¡ae. Y con esta fe,
sus dogmas: el ideal de cuerpo sin-grasa, unas medidas corporales
consideradas perfectas y un peso considerado «ideal». Pero como la fe sin
obras es algo muerto, se someten a un duro ascetismo
diurético-laxante-deportivo para lograr la «metanoia»: dietas, barritas y
pócimas adelgazantes, píldoras que favorecen el tráfico intestinal,
bicicleta estática, senderismo o natación. Todo muy sano, muy natural, muy
ecológico. Y, finalmente, el duro rito del paso por la báscula acusadora.
Sin embargo, tras el enorme sacrificio y ascetismo, se encuentra la
satisfacción de las fiestas somatofánicas: desde los pases de modelos a la
exhibición playera de los cuerpos en todo su esplendente y fulgente
parecer. Llegados a este punto debemos preguntarnos de nuevo: ¿la
somatolatría es capaz de orientar toda la vida de la persona? ¿La
transforma y hace más plena o más bien la anestesia? ¿Es promocionante o
alienante?
· Democracia: en el seno de los estados occidentales, todos muy abiertos internacionalmente el norte, asistimos, en general, a una sacralización de la democracia (quese pregona como valor absoluto, al que cabe entregarse con abnegación), con su templo-parlamento, su cuerpo sacerdotal (parlamentarios), sus liturgias (sesiones parlamentarias), ritos (votaciones), su texto sagrado (Constitución), sus fiestas auténticas hierofanías (elecciones generales, locales o autonómicas, día de la Constitución), sus iconos y símbolos, etc.6
· Tecnocracía y cientifismo: una de las creencias más extendidas, aunque una de las menos justificadas, en nuestro contexto occidental es la de afirmar que la racionalidad es propia sólo de los saberes científico-técnicos. Por esto, lo ético queda necesariamente relegado al ámbito de lo irracional. Por consiguiente, en ciencia se puede hablar de verdad, de conocimiento, mientras que en el ámbito ético todo es sometible a opinión. Todo es opinable en ética, religión, política: así lo comprobamos en toda clase de tertulias televisivas. Los hechos, se piensa, son objetivos. Pero los valores son siempre subjetivos. Por otra parte, se acepta acriticamente que todo lo que se puede hacer se debe hacer. No se someten a racionalidad los fines: sólo los medios. Y se identifica lo correcto con lo normal, con lo que hace la mayoría (de ahí la profusión de estadísticas y sondeos).
·
¿Cómo ha de posicionarse el cristianismo ante estas formas
pseudorreligiosas o idolátricas, ante estas absolutizaciones culturales?
c)
Sin embargo, con no
creerse ya en religiones ni ideologías, aparece un pensamiento único
y unificante que implica un nuevo sistema de creencias y valores: el
neoliberalismo capitalista. Sin duda, el más interesado en mantener esta
creencia, con tan devastadores consecuencias en el sur, es el norte. Pero
todos lo aceptan acríticamente. Veamos cuáles son sus rasgos, tal y como
lo describe MOUNIER en Revolución
personalista y comunitaria:7
· Primacía de la productividad sobre la persona: ya no se atiende a las necesidades humanas. Ya no se produce en función de las necesidades sino en fundón del mercado. Se produce más de lo necesario, por lo que la persona termina convirtiéndose en productora («ser muy profesional» le llaman a este exceso) y en ávida consumidora. Porque ya no se produce lo necesario sino lo superfluo. Por tanto, la persona es invitada y compelida a consumir lo superfluo para mantener el mercado. Se le somete así a las exigencias de las necesidades ficticias o creadas por el propio mercado. Tal como afirmaba Marcuse: el aparato productivo se hizo totalitario.
·
Primacía del dinero: el
mercado no está al servido de la persona sino de incrementar el capital.
El dinero se ha hecho fecundo, pasándose de una economía productiva a una
especulativa. Se acepta como natural dinero que no procede del trabajo sino de
la especulación. Al robo y la usura se los disfraza semánticamente para
hacerlos aceptables.
·
Preponderancia del beneficio: todo
vale con tal de que la empresa, el país o la persona sean competitivas
y rentables. Si para hacerla rentable la empresa hay que
cerrarla aquí y abrirla en Africa, congelar salarios, despedir, hacer
contratos eventuales, se hace. Lo mismo la persona, todo es sacrificable: la
familia, la salud, la formación, el descanso. El robo, la usura, la
explotación la extorsión son rebautizadas semánticamente para hacerlas
digeribles. Se trata, en fin, de aplicar en todos los ámbitos el criterio de maximización
máximo rendimiento, mínimo coste.
· Racionalidad instrumental: consiste en que sólo importan los modos de establecer los mejores medios para conseguir los fines pro-puestos. Pero los propios fines quedan al margen de esta racionalidad. Es un empleo estratégico de la razón, que busca los mejores medios, la mayor eficacia para conseguir los fines que interesan a un grupo o una persona (siempre la más fuerte o poderosa). Por esto, la racionalidad instrumental está muy ligada al etnocentrismo (bueno es lo que así considera mi grupo, país o etnia) y al pragmatismo. Así, por ejemplo, diversos modelos económicos establecen los mejores sistemas para producir más y que se consuma más, aunque las consecuencias sean el despido de trabajadores, la explotación de los mismos o que la riqueza vaya para unos pocos. No se considera que haya fines buenos en sí sino sólo intereses particulares. La política y la economía mundiales suelen actuar con esta racionalidad.
·
Libre mercado: se trata de la libre circulación de capitales y
mercancías. Pero esto sólo sería deseable si todo el mundo tuviese,
efectivamente, la misma capacidad productora y técnica. Como no ocurre
así, se produce lo que Marx anunciaba: concentración de capital,
enrique-cimiento y depauperación crecientes, que unos pocos países tienen
cada vez más y que más países tienen cadavez menos (también ocurre así dentro de cada país y zona
económica).
· Anestesia ante la pobreza:se incrementan así los desequilibrios norte-sur y se nos enseña a no reaccionar: el sistema nos anestesia porque nos da acceso a lo superfluo y, como señala Mounier, sólo estamos dispuestos a cambios profundos en casos de graves crisis o cuando nos tocan el bolsillo. El norte es ciego a la pobreza del sur, pobreza que ha producido y produce el norte.
·
Liberalismo político como sustento de este sistema económico:
defensa de la igualdad ante la ley, libertades básicas aseguradas empleadas
siempre en defensa de los más fuertes. Teóricamente supone, el
liberalismo, la defensa del individuo frente a la sociedad y el Estado. En
la práctica deviene en Individualismo. La libertad de opción y la
igualdad se convierten en el rechazo de toda necesidad, de toda norma, de
toda vocación, adhesión o fidelidad que ate. Al cabo, queda una libertad sin
ataduras, un individuo desnudo rey de un corazón sin finalidad: ((Tal es,
sin embargo, la aspiración titánica del liberalismo; se ha apegado tan
fuertemente a los valores de la liberación pura y simple, sea cual sea su
meta, que ha llegado a colocar la negativa por encima de la elección, la
indeterminación por encima de la adhesión, el capricho por encima de la
fidelidad, el acto inmotivado por
encima del acto lleno de sentido.»8
·
En conclusión: con
este sistema economicista y neocapitalista, lo que es medio para la persona
(la economía), se transforma en fin en si, pasando la persona de ser un fin
en sí a ser medio. Junto con esto, descubrimos que el economicismo formula
una serie de valores opuestos frontalmente al Evangelio. De este modo,
frente a la generosidad y austeridad, propone el consumo; frente al
desprendimiento, la acumulación; frente a la justicia universal, el orden
legal del norte; frente a la competencia profesional, la competividad; frente
al perdón, la exigencia de la deuda; frente al compartir los bienes, el
ofrecer como limosna interesada lo que sobra; frente a la dignidad del otro,
la explotación del otro; frente al «amarás a Dios sobre todas las
cosas», el «amarás el dinero sobre todas las cosas»; frente al
«ganarás el pan con el sudor de tu frente», se impone «te harás rico con
el sudor de el de enfrente»; frente al «déjalo todo y sígueme», se impone
«coge todo lo que puedas y corre».
2.
Coordenadas ÉTICAS de la cultura
occidental al comienzo del tercer milenio
No
estamos sólo ante lo que se ha llamado un «pensamiento único».
Encontramos también la aparición de una nueva moral única. ¿Cuáles son
las características del nuevo êthos?:
a) Instauración pública y privada de los valores democráticos: autonomía, libertad, igualdad, tolerancia. Pierden fuerza las instituciones (familia, Iglesia, grupos políticos) a favor de lazos más afectivos y formas asociativas con intereses económicos. El diálogo con estos valores, muchos de ellos de raíz profundamente cristiana, son un reto del cristianismo.
b) Consumo como modo de vida: se impone "estar a la última", tarea imposible. Se consume más allá de lo necesario, lo superfluo, con una actitud acríticamente hedonista. Se justifica todo consumo de lo superfluo y se racional iza: «NO es mi problema la pobreza de los demás. Yo no la cree»; «consumo porque me lo puedo permitir, para eso lo he ganado». Persona sumisa a los intereses del mercado. Incapaz de comprometerse con nada ni nadie que no dé dinero. El cristianismo no sólo tendrá que seguir contestando al sistema neoliberal capitalista, a las estructuras, sino también atender a la encarnación de este sistema en las personas, en la que los mismos cristianos en occidente están tan profundamente sumergidos.
c)
Individualismo: la
realización del propio individuo y la defensa de sus intereses
particulares como ideal de vida. Los otros o son útiles (esposa, hijos,
amigos), o estorban. No cree en la gratuidad de las relaciones. El individuo
quiere mantenerse libre-de pero no para ser libre-para. Al no querer tensiones
ni problemas huye, se anestesia (sobre todo por la actividad laboral). Por ser
opuesto a la vida comunitaria, esencial a la persona y a la experiencia
religiosa cristiana, este individualismo es otro reto al cristianismo.
d)
Relativismo moral: no
hay nada bueno o malo, sino lo que apetece o gusta. Al cabo, esta actitud es
neurotizante. El resultado son las depresiones y las adicciones. Quien ha
querido desembarazarse de todo, ha quedado atado a sí. Por cuanto niega la
verdad, es otra realidad que debe ser confrontada con el Evangelio. Del
mismo modo, el cristianismo, en cuanto modo de vida acorde con el Evangelio y
con la experiencia de Cristo, tendrá que tomar posición ante otros muchos
valores.
e)
Pragmatismo: bueno es lo que reporta éxito (medido en euros o
en dólares). Con tal de que algo dé dinero, es aceptable. Se da primacía
así a lo exitoso sobre la familia, el cuerpo, el tiempo libre, la
formación.
f)
Se proclaman grandes valores, pero no se viven: feminismo,
ecología, pacifismo, tolerancia. Se proclaman los derechos humanos, pero
nunca como en estos tiempos son conculcados y traicionados.
g)
Importa más la pequeña preocupación lúdica que las grandes
tragedias ajenas: importa
más la nueva subida de los carburantes que el hambre en el mundo, importa
más decidir dónde pasaremos las vacaciones que las dificultades de los
inmigrantes, con qué combino mi chaqueta azul que el incremento de los
sintecho... Importa lo inmediato con olvido del prójimo.
h)
Sentimentalismo como
reacción ante el mal. Nos sentimos mal cuando vemos las efímeras imágenes
del hambre en Eritrea, pero nos recuperamos enseguida, en cuanto llegan
las noticias (<realmente importantes».. las del fútbol y las del
tiempo. Se actúa para sentirse bien y se hacen las cosas porque
se sienten.
i)
Hedonismo como forma de vida: búsqueda del placer inmediato, de
la gratificación actual con olvido de la dimensión proyectiva.
j)
Apuesta por lo estético, lo cosmético y lo dietético en detrimento
de lo ético.
k)
Se buscan seguridades: seguridad
vial, ahorros seguros, puertas blindadas, guardias de seguridad, seguridad
frente a los inmigrantes, sexo seguro. Se abandona todo providencialismo.
1) Pasívismo social y polítIco: el tipo de ciudadanos que promueve es el de individuos dóciles, sin criterio propio, que se conformen con depositar su voto cada cuatro años y no pretendan realizar otra actividad política. La persona queda reducida a votante, consumidor, contribuyente y cliente. Interesan individuos sociopolíticamente pasivos. De este modo, crece la convicción paternalista de que el Estado debe ocuparse de todo. En concreto, lo que este pasivismo político promociona es que:
1.
El ciudadano no debe Intentar
comprender las cuestiones políticas: ya piensan por él los comités
centrales de los partidos políticos y las agencias de marketing contratadas
por aquellos. Ya no interesan los ciudadanos bien-pensantes sino los
no-pensantes.
2. El ciudadano no debe Intentar actuar: ya el Estado y los partidos actúan por él. Todas las iniciativas proceden ya de los partidos y de los ministerios. El único campo de libertad absoluta es el de las compras, el de la elección entre marcas o canales de televisión.
3.
El ciudadano debe creer que aún existen grandes causas e ideologías,
pero no tiene por qué conocer en qué consisten, no vaya a descubrir que
«su» partido no tiene nada que ver con lo que proclama. Basta con su
adscripción afectiva y visceral a un político o partido. El
"magisterio oficial del partido" decidirá lo que es de derechas o
de izquierdas, según convenga, para las próximas elecciones.
m)
La causa final de esta moral también es la felicidad, pero
entendida ahora como bienestar, estar sin tensiones. Pero como mostró V,
FRANKL en El hombre en busca de
sentido, justo la persona crece por sus tensiones y si éstas
desaparecen se desmorona. La persona, al cabo, se desmorona y tiene que ir al
psiquiatra. Éste no le cura porque no le enfrenta a su vida, no le
responsabiliza: a lo sumo lo desculpabiliza. Las terapias somáticas y
psicoanalíticas curan síntomas pero no a la persona. La persona sólo se
(re)construye desde un horizonte de sentido, desde un sistema de valores, no
logrando anestesiar sus culpas o adormeciendo con tranquimacín, tila alpina o
un valium.
n)
El tipo humano al que da lugar es a lo que Mounier llama
«Individuo»: como es sabido, el filósofo Emmanuel Mounier pone gran
énfasis y cuidado en dístinguir entre individuo y persona, el
primero fruto de un movimiento de dispersión, el segundo de unificación.
Llama Mounier individuo «a la dispersión de la persona en la
superficie de su vida y a la complacencia de perder-se en ella».9 El
individuo es dispersión, disolución de la persona en la
materia, en la acción, pérdida en lo múltiple e impersonal. Hombre
anónimo, sin vocación, sin sentido, sin horizonte, sin familia, sin
vínculos personales.10 Se repliega sobre sí, narcisista. Es su actitud
básica la de poseer y, por tanto, la de reivindicar, acaparar. En las
cosas pone su seguridad." El individuo se pierde en sus roles, en los
personajes que representa. Pero, sobre todo, el individuo, separado de
todos y todo, 0pta por la disolución en la soledad.
* Soledad frente a la verdad (se piensa en sí, sin los de-más; piensa en sí, sin horizonte de sentido).
* Soledad frente al mundo (en la volubilidad de las propias sensaciones o de la propia razón).
*
Soledad frente a los hombres: «individuo abstracto, buen
salvaje y paseante solitario, sin pasado, sin porvenir, sin
relaciones".Vive la libertad-de, pero ni sospecha la libertad-para. Ha
perdido el gusto de acoger y el deseo de dar. Sólo se afirma a sí. Es
«soporte sin contenido de una libertad sin orientación».
¿Qué
ha sido del cristianismo en este contexto cultural? La secularización del
propio cristianismo
La
secularización ha tocado de lleno al cristianismo, sobre todo el Europeo.
La adhesión al cristianismo como modo de vida, como fe, es inversamente
proporcional a la creencia en el economicismo capitalista. Por eso, en
África o Hispanoamérica la vitalidad cristiana, y religiosa en general,
es muy alta, mientras que en Europa y en Norteamérica está muy
secularizada. En estas zonas, muchos que se tienen a sí por buenos
cristianos, los domingos de doce a doce y media, en la romería anual o en los
oficios de Semana Santa, viven el resto de sus
trabajos y sus días desde parámetros éticos y experienciales
semejantes a los indiferentes: moral de éxito, búsqueda del bienestar como
horizonte moral y consumismo. Se desvanece la creencia en la Providencia en
favor de horóscopos y mancias, y el cómodo individualismo rechaza todo
compromiso comunitario. Al final, se le llama boda al banquete y no al
sacramento, y la Primera Comunión o el Bautismo parecen más ritos de paso
con trasfondo comercial que encuentro con lo sagrado. Como ya no se vive la experiencia cristiana como acontecimiento, se le termina
acusando de mero discurso, huera organización y de ser un «montaje de
los curas».
Por otra parte, la deficiencia e infantilización de la formación religiosa de los adultos, ritualista y moralista, junto con esta mentalidad pos-moderna, relativista y acrítica, son también caldo de cultivo de grupos esotéricos, gnósticos, cienciológicos, acropolitas o teosóficos que están creciendo geométricamente.
Además del ritualismo, el cristianismo en Occidente ha perdido la dimensión comunitaria de la fe: se vive de modo individualista, a la carta. Se vive como algo íntimo, de lo que «los demás no se tienen por qué enterar», y sin ninguna convicción que lleve a la persona a militar a favor de ese modo de vida.
También
hay que reseñar que ante este panorama, secularismo, de pérdida de
intensidad eclesial y de increencia, no han faltado diversas reacciones
Internas: la aparición de ciertos movimientos y grupos
hiper-conservadores, el crecimiento de sectas,'5 una estética y
sentimental revalorización de las religiones budistas e hinduistas,16
eclosión de creencias y experiencias esotéricas y la aparición de
nuevas formas profanas de religiosidad: divinización del deporte, de la
naturaleza, el culto al trabajo o al cuerpo. En todo ello fue Nietzsche
clarividente: el vacío creado por la muerte cultural de Dios debía ser
rellenado con una nueva fidelidad, la fidelidad a lo terrenal, a lo inmediato
y sensible. De este modo, asistimos a que el resultado del desencantamiento
de la realidad supone un nuevo reencantamiento. Así, la mayor parte de
nuestros cristianos parecen en la práctica mucho más entregados al
seguimiento de los deportes, al trabajo o a los momentos de diversión como
modo de vida, que a la experiencia de su fe como experiencia fontanal. ¿No es
este uno de los retos prioritarios?
3. Coordenadas
SOCIALES de la cultura occidental al comienzo del tercer milenio. Una
muestra paradigmática: la familia
Todas
las mencionadas coordenadas axiológicas (éticas, económicas,
políticas) suponen e inciden en un radical cambio social que también el
cristianismo debe iluminar. Pero sería inabarcable en esta ponencia la
multitud de transformaciones sociales que configuran la realidad social
actual a nivel mundial. Por ello, y por ser congruente con los intereses del
auditorio, nos limitamos a dar algunas pinceladas sobre una muestra
paradigmática de los cambios sociales: la familia.
Es
indudable que en las últimas décadas, sobre todo en Occidente, la
transformación social ha sido de tal calibre que nos da la sensación de que
la familia va a ser una de las instituciones que va a seguir cambiando hacia
rumbos radicalmente nuevos.
Es cierto que, respecto
de la família tradicional, patriarcal, autoritaria, religiosa formalmente, numerosa (las más frecuentes aún en la
humanidad), las familias occidentales tienden a ser hoy más
inestables, igualitarias, democráticas en sus relaciones y secularizadas.
Pero, más que un tipo nuevo, lo que hay que afirmar
es una pluralidad radical de formas familiares. Se relativiza y
tiende a desaparecer la forma tradícional y aparecen formas de mera
cohabitación, monoparentales, bíparentales, algunas homosexuales, familias
recompuestas (procedentes de divorcios previos de los padres y madres).
En Hispanoamérica, de un modo especialmente dramático, se experimenta
una generalización de familias monoparentales a cargo de la mujer. También
en Norteamérica, Dinamarca o Suecia, las familias
monoparentales, o las recompuestas, o las parejas sin
hijos, comienzan a ser las formas más generalizadas. Estas formas se
van a ver aun más
diversificadas por el enorme impacto de las comunidades de Inmigrantes que
ya se hacen presentes de modo cada vez mayor en nuestros países europeos y
norteamericanos, y que traen muy arraigadas sus formas familiares,
habitualmente muy tradicionales, con una fuerte impronta religiosa y con
gran natalidad. Esta oleada de inmigración va a modificar más allá de lo
que podemos imaginar ahora la geografía humana de Europa y Norteamérica.
Pero si entre todos los factores que
han coadyuvado al cambio hubiere que destacar uno, sin duda señalaríamos
el cambio en el papel de la mujer: de estar sometida por
naturaleza a las tareas de casa y crianza, se incorpora (o se está
incorporando) al mercado laboral, tiene una autonomía económica, una
formación intelectual (en la mayor parte de los casos superior y más
prolongada que la del varón), puede decidir sobre si quiere tener hijos,
cuántos y cuándo tenerlos. Pero como el varón, sobre todo en el sur
de Europa, aún no ha asumido su
Igualdad real y práctica, de hecho la mujer
que trabaja fuera también es la que lleva el peso de la casa y la
educación: el resultado es la disminución
radical del número de hilos (desde los 2 hijos por pareja al norte de
Europa hasta los 1,1 de España -los
0'7 de Ourense, la más baja del mundo-. Sin duda, aunque el varón
teórica-mente ya ha aceptado la igualdad de géneros, en la práctica no
participa igualitariamente en las
tareas de la casa y en la educación y cuidado de los hijos. Ni está educado
ni, muchas veces, dispuesto. Su pretensión sigue siendo la de disminuir sus
tareas y compromisos. Y una forma de conseguirlo es no aumentarlas
mediante la aparición de un hijo. La natalidad en África, América y
Asia es muchísimo más alta, pero con la misma tendencia a medida que sus
habitantes van creciendo en formación y educación.
Las
familias, por tanto, son nucleares y con muy pocos hilos (en
las que, por otra parte, cada vez más, aunque los ancianos suelen ser
autónomos hasta edades muy avanzadas, suelen terminar en casa de 105
hijos).
El
papel social de la mujer ya no es un destino. Esto
ha propiciado que las pautas y distribución de roles en las relaciones
de pareja ya no vengan prescritas socialmente sino que haya que decidirlas,
dialogarlas y pactarlas. Los roles de género están pulverizándose. Esto
implica, además, una necesaria mayor autenticidad y creatividad en las
relaciones de pareja.
Pero esto incide en una mayor conflictividad y fragilidad del
matrimonio: incremento del número
de
separaciones y divorcios, que
van desde 1 de cada 2 matrimonios en Norteamérica, Suecia y Dinamarca, a
los 1 de cada 3 en Centro Europa, hasta el 1 de cada 5 en España y Europa
del Sur.
Además, en este incremento del divorcio pesa decisivamente la mayor inmadurez
afectiva de la población occidental (¡sobre todo de los varones!),
incapaz, por deficiente socialización
en este ámbito, de hacer frente a los conflictos interpersonales, de
dialogar, de acoger al que es distinto sin etiquetarle, de ponerse en el
punto de vista del otro, de controlar impulsos y afectos más allá de la
pulsión inmediata a la que se quiere dar pronta atención y satisfacción.
El hedonismo ha resultado neurotizante.
Además de los anteriores rasgos, la familia, cada vez más, es
una unídad afectiva en la que se exige el compromiso
emocional (lo cual es más difícil para los varones adultos, muchos no
educados para ello). Se coexiste cada vez más (con los ancianos, los
mayores que no se marchan de casa, etc.) pero se convive cada vez menos.
Dentro
de la familia, todo es fruto de una elección constante, especialmente
la distribución de las tareas o número de hijos o quedar sin ellos. Los
hijos se tienen cada vez más tarde (dificultades
laborales, prolongación del tiempo de estudio y deseo de un tiempo de pareja
sin hijos para
«disfrutar», junto con una generalizada
extensión de métodos anticonceptivos> y, cuando llegan, son cada vez más
fruto de atención esmerada. Existe
una real paidarquía (frecuentemente
tiránica), un extraordinario desarrollo de la atención al niño como centro, como fuente de obligaciones (sobre todo psíquicas
y educativas). El vínculo de pareja es condiional y frágil, pero el vínculo
paterno-filial es incondicional y firme. Por otra parte, se da
una notable posesividad respecto de los hijos, a los cuales «hay que
disfrutar» concibiéndoles como fuente de gratificación (lo que, al llegar
la adolescencia, crea auténticos complejos de culpabilidad ante la
ingobernabilidad y autonomía no prevista de los hijos).
Estos
factores mentados de filiarquía también son los que explican que muchos
jóvenes, aun con trabajo, retrasen
notablemente el momento de emanciparse.
En
lo que a este apartado se refiere, la familia que barruntamos va a ser
pluriforme (cada vez preponderará menos un modelo, con creciente
tolerancia hacia cualquier forma),22 igualitaria en lo que
respecta a las funciones de hombre y mujer, inestable, reducida, con mayor
presencia de los ancianos y, en general, coexistencia de diversas
generaciones. De este modo ya no es adecuado hablar de la familia sobre
todo o sólo como institución sino como creación,
como grupo autopoiético.
Por último, como señala el comunitarista Walzer en sus críticas al
liberalismo y al modelo liberal de vida que impera en occidente, señala
que este sistema de vida socava la
vida Comunitaria y,
por lo tanto, familiar, y produce desarraigo por la gran movilidad geográfica,
social y matrimonial que atomiza la vida de las personas.
Xosé
Manuel
Domínguez
Prieto
Ourense,
septiembre de 2000
El
ser humano siempre se ha preguntado qué cosa sea el hombre, qué sentido
tenga la existencia, si tiene sentido la pregunta por el sentido de la vida.
La antropología como
ciencia que quiere responder a esa pregunta es de ayer y de siempre. Quizá
haya sido el filósofo Inmanuel Kant el que haya formulado de manera más
concisa y universal esas preguntas sobre el hombre. Al comienzo de sus Lecciones
de Lógica se pregunta: ¿Qué puedo conocer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe
esperar?, y como resumen de esas tres preguntas: ¿Qué es el hombre?
Si
nos situamos desde la óptica de la encíclica Fides
et ratio, sabemos que el
hombre tiene dos vías de conocimiento: una vía, la razón natural, y los
que admitamos ese habla de Dios a los hombres poseemos otra vía, la
revelación. Aunque por razón natural el colectivo humano puede responder a
las preguntas de Kant, y de hecho la humanidad se ha estado preguntando y
respondiendo sobre los problemas acerca del hombre, para nosotros los
cristianos y, en concreto, para los hogares de los ENS, tiene una mayor
valía la respuesta que Dios haya dado a la humanidad sobre esas
preguntas.
Presentar
esas enseñanzas de la Escritura sobre el ser del hombre y su destino es media
teología: es lo que en antigua terminología se han formulado como los
tratados de Dios creador y elevador
del hombre, el pecado y la gracia, las virtudes y la escatología o destino
final de la humanidad. Esa
amplia gama de la teología es lo que hoy se denomina con el nombre de
ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA.
La
pregunta metafísica más profunda que se ha hecho el pensar humano la
redactó en francés un alemán, Leibuiz: ¿Por
qué existe algo en lugar de nada? A
esa pregunta se puede responder con la razón de manera más o menos acertada.
Pero la revelación va más lejos y se cuestiona que: En
Cristo, Dios nos elegió desde antes de la creación del mundo para andar en
el amor y estar en su presencia
sin culpa ni mancha. Determinó desde la eternidad que nosotros fúéramos sus
hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús (Ef
1:4-5). Lo que no hubiésemos llegado a conocer por la razón lo sabemos
por la revelación. Continúa san Pablo: Y ahora
Dios nos da a conocer este proyecto misterioso, esta libre decisión que
tomó desde antes (Ef 1:9).
Lo que tenemos que hacer según un saber revelado no consisteen unas normas éticas más o me-nos perfectas, obtenidas por la razón, se trata de superar la meta y, por lo tanto, sean perfectos, como es perfecto su Padre que está en el Cielo (Mt 5:48). Lo cual nos autoriza a afirmar que la razón natural no puede encontrar unas normas de comportamiento de validez universal. Ya Tertuliano, en el siglo III, afirmaba: Séneca, frecuentemente nuestro. Y san Pablo admite, aconseja y manda que todo lo bueno que hay en el actuar humano es válido para el cristiano: Fíjense en todo lo que encuentren verdadero, de noble, de justo, de limpio, en todo lo que es hermoso y honrado. Fíjense en cuanto merece admiración y alabanza... háganlo (Fil 4:8-9).
¿Qué
sintió el hombre hace 100.000 años cuando empezó a enterrar a sus
muertos? ¿Qué pensó sobre la vida después de la muerte? Se pueden dar
múltiples respuestas. Lo que sí está claro es que, exceptuando los
saduceos, ya los judíos del tiempo de Cristo y toda la cristiandad después
han afirmado la vida eterna. Sin salir del Evangelio de Mateo nos encontramos
que la revelación se fundamenta sobre una existencia post
mortem que es una continuación de la vida terrenal. El joven
rico pregunta a Jesús: Maestro, ¿qué obras
buenas debo hacer para conseguir la vida eterna? (19:16), y la predicación de Jesús finaliza con el Juicio
Universal, texto que es básico en la Teología de la Liberación. El final
del juicio acaba con: Y éstos -los
que no obraron con justicia y misencordia- Irán
al suplicio eterno y 105 buenos a la vida eterna (Mt
25:46). No sin fundamento la profesión de fe cristiana acaba con la confesión
de creo en la resurrección de la
carne v en la vida eterna. Amén.
Son
las afirmaciones de la Revelación Cristiana sobre el hombre tan básicas y
fundamentales que no resultan novedosas, es lo que ya sabemos. La mejora
de nuestro conocimiento del hombre a partir de esa Revelación está en un
superconocimiento de esas verdades que haga que nuestra vida se sienta
supermotivada a vivir la caridad y la esperanza de la vida eterna. Por eso
san Pablo, al mero conocimiento que en griego es la gnosis,
contrapone el conocimiento profundo que da la revelación aceptada
por la fe como obra del Espíritu Santo, esa es la epígnosis.
Cuando escribe a Filemón para que reciba a Onésimo,
el que fue esclavo, convertido ahora en hermano de Cristo, le dice: Ojalá
esa fe sea tan activa que te ilumine plenamente sobre todo el bien que está
en tu poder hacer por Cristo (versículo 6). San Pablo desea a Filemón
el conocimiento pleno y pro-fundo con el cual tendrá un comportamiento
diferente del que se puede obtener por la mera razón. La espiritualidad de
los ENS con la insistencia de los puntos de esfuerzo referentes a la lectura
de la Escritura y la consiguiente oración personal y conyugal con medios
poderosos para que nuestra epígnosis de la vida y sus problemas sea motivadora de santidad matrimonial.
El
decir de la revelación bíblica sobre el hombre nos lo presenta como un ser
ligado íntimamente a Dios y al mundo Con razón ~ escritor francés André
Malraux se atrevía a afirmar que la Religión cristiana era profundamente
materialista, entendiendo por tal una revelación que comienza con un
útero, el de María, y un parto, el de Jesús, y acaba la vida de éste
muriendo desnudo en una cruz haciéndose
todas sus necesidades. Es la misma Revelación que nos habla, con machacona
insistencia, del Reino de los Cielos, de nuestra referencia a Dios Padre,
de nuestra vida eterna. La espiritualidad de los ENS se basa en el
descubrimiento de las virtualidades del Sacramento Matrimonial, que viene
a santificar tanto el amor espiritual de los esposos como la humana
sexualidad.
Una
lectura total y meditada de la Biblia nos aleja de la tentación de
«terrenismo» como de «celestismo» interpretadas esas posturas como
parcialidades apasionadas y facilitonas de lo que es pleno y total.
Herinenegildo
de la Campa, SI
Consiliario
de la Región Andalucía Orienta/
REFLEXIONES
SOBRE EL SEGUNDO ALIENTO
¿Qué tipo de comunicación propone el
Segundo
Aliento?
Esto
dice el Segundo Aliento: «Nuestro Movimiento siempre ha tenido la
preocupación de poner a disposición de los matrimonios elementos de
referencia y discernimiento que les ayuden en su formación, sin forzar la
responsabilidad y la libertad de cada uno, pero animándoles en la
búsqueda por comprender la Palabra de Dios ante los signos de los tiempos.
Eso exige una formación permanente y un esfuerzo por expresar las
realidades de la fe en un lenguaje accesible.»
Hace
ya muchos años, lo menos 30, en los primeros años de nuestro Equipo, nuestro
consiliario, un jesuita extraordinario que todos admirábamos mucho,
recuerdo que nos dijo a Álvaro y a mí que comenzábamos a asumir
responsabilidades en el Movimiento: «Lo mejor de los Equipos es su
pedagogía, que puede acompañar todas las etapas de la vida de una pareja.»
De
momento no acabamos de comprenderle muy bien. Creíamos que lo importante de
los Equipos era su espiritualidad. Aquello de pedagogía nos dejó fríos,
nos pareció que restaba importancia al carisma de los Equipos. Pero ahí
quedó como un interrogante y con el tiempo prendimos
cuánta razón tenía. La pedagogía es esencial para crear actitudes y
maneras. Una espiritualidad no se descubre a palo seco si no te predispone a
ella y te ejercita en ella una pedagogía.
Los Equipos tienen una pedagogía basada en la comunicación y la oración, tanto a nivel conyugal como a nivel de vida de equipo, y esa pedagogía fomenta la búsqueda de la verdad y la capacidad para el encuentro y la comunión. Muchos consiliarios comentan que la primera cosa que les llama la atención de nuestro Movimiento es lo rápidamente que parejas que no se conocían antes, y que se encuentran por primera vez en convivencias y sesiones, abren su corazón con sinceridad y verdad unos a otros y se establece inmediatamente una corriente de unión, acogida y simpatía, un espíritu común. La otra cara de la pedagogía es la riqueza del material de estudio, temas, folletos sobre los puntos concretos, sesiones, Carta de los Equipos, todos ellos siempre en revisión y renovación.
¿Qué
sentido tendría tanta información y tanto adiestramiento en el diálogo y
en la búsqueda de la voluntad de Dios si no fuera para compartirlo con
otros?
Las
parejas de los Equipos debemos aprender a pensar la vida y a comunicar lo que
pensamos. Es necesario cultivar una mirada interior, reflexionar sobre
la vida teniendo como referencia el misterio de Dios. Pensar la vida, con
una comprensión lúcida y cordial, es «guardar en el corazón» con
palabras del Evangelio de Lucas. Es lo que hacía María cuando las cosas que
le ocurrían le parecían
contradictorias, dolorosas, incomprensibles, como a todos nosotros tantas
veces nos ocurre a lo largo de la aventura del vivir. La nuestra, como la de
Ella, es una fe que ignora el futuro y que va conservando los
acontecimientos que nos llegan, que provocamos o que sufrimos. Pensar la
vida no es algo pasivo. Es comprometerse.
Estamos
comprometidos, en primer lugar, con nosotros mismos, para aceptarnos,
comprendernos y trabajarnos en la línea de una mayor plenitud. Estamos
comprometidos con el otro, para renovar nuestro amor contra el embate del
tiempo; estamos comprometidos con el Equipo en un camino comunitario de fe y
de vida; estamos comprometidos con lo que nos rodea, las personas, las ideas,
las situaciones, lo que se llama los signos de los tiempos, con sus luces y
con sus sombras.
La pedagogía y la espiritualidad de los Equipos nos ejercita para este pensamiento comprometido. Luego, sin miedo, debemos hablar allí donde nos lo pidan, «haciendo un esfuerzo por expresar las realidades de la fe en un lenguaje accesible» y haciendo también un esfuerzo por ser verdaderos, por decir la verdad, por no ocultar dificultades y contradicciones, interrogantes y dudas. La Iglesia necesita hoy más que nunca gente creíble, no sólo por su coherencia de vida, tan difícil de lograr pero que todos debemos intentar, sino también por su sencillez, espontaneidad y verdad. Gente que no se sitúe desde una altura moral que te vuelve orgulloso y te aleja de los demás sino desde la comunicación fraternal de lo que uno va experimentando, reflexionando y viviendo.
Álvaro y Mercedes Gómez-Ferrer
LA
PALABRA DE DIOS
"A
imagen suya los creó.." (Gn 1)
1. La importancia de los humanos en los dos relatos de la
creación
Es
sabido que las dos referencias del libro del Génesis a la creación,
Un 1,1 -2,4a y 2,4b-23 no representan dos momentos distintos de
la obra creadora de Dios sino dos formas diferentes de describirla; o más
bien, dos formas distintas de expresar la fe de Israel en que Dios es el
Creador de todas las cosas. También es sabido que en los dos relatos de
que venimos hablando se dice de forma distinta pero igualmente clara que, en
el conjunto de la creación, el ser humano ocupa un puesto singular: el
segundo relato, Un 2, lo dice presentando la creación de todos los
seres, en su conjunto y en particular, después de que Dios hubiera creado
al hombre, a cuyo servicio pone todo lo demás. Por lo que respecta al primer
relato, Gn 1, el papel singular del ser humano en el conjunto de la
creación se afirma según un esquema distinto y de algún modo inverso; es
decir, Dios crea al hombre después de haber
creado los demás seres y como culminación de todos ellos; el ser humano es
de algún modo el punto de llegada de toda la obra creadora de Dios.
Ahora
bien, en Un 1 la grandeza del ser humano, su superioridad sobre el resto de
los seres, no se expresa sólo en el hecho de que fueran creados después de
las demás criaturas y como culminación de las mismas; el autor sagrado
precisa: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza
nuestra» (Un ~,26); para añadir poco después, como conclusión y resumen
del relato: «Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya; a imagen suya
los creó, varón y hembra los creó» (1,27). Vale la pena notar cómo el
texto repite por tres veces que Dios creó al hombre «a su imagen»; de dicha
repetición podría deducirse que las palabras que se añaden en la primera
de las afirmaciones «como semejanza
nuestra» es en definitiva un
modo de acentuar lo que se dice al afirmar que Dios lo quiso crear «a nuestra
imagen»; según esto, es en esta condición de imagen de Dios donde se
sitúa realmente la grandeza de los humanos, su superioridad respecto de
los demás seres. Junto a ello, se afirma también con claridad que tal
condición no es privativa del varón, sino que se aplica también a
la mujer. Dedicaremos, pues, el resto de estas páginas a comentar ambos
aspectos del texto sagrado.
2. «...a imagen suya los creó»
Pero,
¿qué quiere decir el autor sagrado cuando afirma que Dios creó al hombre
«a imagen suya»? ¿Qué significa realmente esta afirmación? La respuesta a
esta pregunta no puede hacerse al margen del propio texto sagrado y sólo
será correcta si lo tiene en cuenta. De hecho, tras afirmar la voluntad
divina de crear al hombre a su imagen y como semejanza suya («hagamos al
hombre...»), Dios sigue diciendo: «Y manden en los peces del mar y en las
aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas, y en todas las
sierpes que serpean por la tierra» (Un 1 ,26b). Si estas afirmaciones se
suceden no es por casualidad: se puede suponer, en efecto, que la segunda se
hace como una forma de explicar la primera; es decir, que la condición del
hombre como imagen de Dios se concreta en el dominio sobre todas las cosas
creadas, sobre las cuales ha sido constituido como "señor" por
el mismo Dios. En este sentido, vale la pena notar también aquí un detalle
del relato: la enumeración detallada de los ámbitos de la creación, de
los seres sobre los cuales ejerce su dominio: son sólo los vivientes o, más
en concreto, los seres animados; pero en ellos se incluyen todos los demás
seres; si se menciona únicamente al dominio sobre los animales es porque,
para los antiguos, éstos eran los principales enemigos de los humanos, su
mayor rival. De acuerdo con nuestro texto, el hombre es de algún modo el
representante de Dios en la tierra, encargado por él de ejercer sobre
ella el dominio y la soberanía que sólo a él le pertenecen. El hombre,
imagen de Dios, señor encargado de la creación, es en medio de ella, la
memoria permanente del único Señor, del Dios que la ha creado y a la
cual pertenece de forma exclusiva. En ello se expresa tanto de su grandeza
como de su responsabilidad. El Salmo 8, dice en la misma línea:
«¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle
poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus
manos, todo lo sometiste bajo sus pies.» Es decir, primero se afirma la
grandeza del hombre como obra de Dios y luego se concreta dicha grandeza en
el dominio que ejerce sobre toda la creación. Grandeza y responsabilidad
de quien es representante del Creador de todo; y recuerdo permanente de
que dicha grandeza sólo lo es en la medida en que se vive en referencia
continua al Dios que la ha fundado y lo ha hecho concretamente
constituyendo al hombre como representante suyo en un mundo que es también
su criatura.
En este
mismo apartado, conviene señalar otro aspecto que se halla implicado en el
texto sagrado, aunque no se descubre con tanta claridad como el que hemos
indicado anteriormente: aquel a quien se constituye como plenipotenciario
de Dios en la creación, dominador de ésta como representante divino, no
es un hombre extraordinario, singular, superior al resto de los humanos: es
el ser humano sin más, la humanidad. Otra forma de señalar la
igualdad substancial de todos los humanos y, junto a ello, la
superioridad inigualable del Dios que los ha creado a todos iguales: no hay
ninguno superior a otros; cada uno de
los humanos en su singularidad es representante del Dios Creador y Señor de
todas las cosas.
3. «...varón y hembra los creó»
Sin
embargo, la igualdad substancial de los humanos en cuanto «dominadores» de
la creación, representantes del Dios y Señor de todo, halla su máxima
expresión en las palabras que intercala el autor sagrado entre las muchas
referencias a la condición de «imagen de Dios» que son los humanos: a
éstos Dios los crea «varón y hombre». Es decir, se subraya que la
condición de «imagen de Dios» y lo que ello supone lo es el ser humano
en la forma concreta en que existe de acuerdo con la voluntad divina: es
decir. como hombre y como mujer.
Y de algún modo,
esta referencia constituye un complemento a la idea del dominio como
realización de la condición de imagen de Dios; es decir, el dominio de la
creación sólo lo realizarán los
humanos adecuadamente en la complementación armónica de las diferencias,
incluida la primera y más determinante que es la diferencia de sexos; sólo
integrando armónicamente las diferencias reales y necesarias -crea-das y
queridas por Dios- serán los humanos dignas imágenes suyas, dignos
representantes de su señorío. Lo cual significa además que en las
relaciones fundamentales con el mundo, en el cual son plenipotenciarios
divinos, y con Dios, cuya imagen realizan precisamente siendo sus
representantes, no existe diferencia alguna entre el hombre y la mujer. Algo
que tendría que hacernos pensar, sobre todo a 105
cristianos; hacernos pensar
en una doble dirección: mirando el pasado, para reconocer cuán lejos de este
ideal de igualdad han estado las realizaciones concretas de sociedades que
se han llamado y se han presentado como cristianas; y mirando al presente,
para aportar al mundo igualitario que estamos viviendo la referencia
fundante y esencial de dicha igualdad, a todos los niveles: nuestra
condición de imagen y semejanza de Dios; nuestra, es decir, del varón y de
la mujer...
Juan
Miguel Díaz Rodelas
Profesor
de /0
Facultad de Teología de Valencia Consiliario de ENS
El
detonante que ha suscitado la memoria de este título y posterior despegue a
la publicidad, tiene como causa próxima la reciente Carta-Encuesta, que,
entre otras cosas, evalúa la situación de los ENS a nivel nacional en el
momento presente. Tras leerla con fruición y arrobo, lo cual es habitual en
todos los documentos que envía la redacción de los ENS, en esta ocasión
algo extraño golpeó los bordes de la conciencia con tal intensidad que
hizo despertar del sueño letargo en que yacía una especie de viento
huracanado, en cuyas alas fue transportada al monte de la contemplación, en
cuyas laderas se podía percibir la vehemencia de su fuerza impulsiva.
«Arrédrate
y proclama sin remilgo esas cuitas secretas y esas convicciones que te
corroen por dentro; grita a los cuatro vientos sin vanos temores de
contravenir las corrientes de moda o hacer sonreír a los bienpensantes,
esos entusiasmos que te arrastran a exclamar: «Oh Iglesia ;cuanto te amo a
pesar de que me resultas tan contestable en no pocas ocasiones.»
Transcurre
el tiempo, la tormenta se debilita, el viento amaina, el huracán se torna
brisa suave y placentera que acaricia los contornos del pensamiento en el que
se diluyen ideas como esta: «Repara que estas cuestiones centrales configuran
la identidad de los Equipos de Ntra. Sra., siempre al lado de la Iglesia para
apuntalar aspectos medulares de lo que es el cuerpo doctrinal en su conjunto y
en el referente a la pareja y la familia y que en esta parcela somos pioneros
en cuanto inductores de la espiritualidad conyugal, en perfecta sintonía
con la normativa dictada por el Magisterio. ¿Acaso el reciente encuentro
internacional de Santiago no ha sido un refuerzo las raíces en el carisma, una proclamación en toda regla y una solemne
celebración de estos principios esenciales que todos hemos asumido enrolamos
en los equipos?»
La brisa no se acalla y, aunque transmutada en susurro, pugna por colarse en el castillo interior con persistencia y tenacidad que lo abrir brecha y adentrarse en la mansión con tal autoridad que activa la reflexión: «Repasa y reposa en apartado objeto de sobresalto, el dibuja el estado actual de los ENS en su dimensión religiosa, desea en el ítem 25: "sólo un 36'6% de encuestados asumen todos los dogmas de la Iglesia" y, un poco mas allá, el 27, consigna este dato: 'un 44'6% afirman tener claro que las enseñanzas de la Iglesia no se ajustan a las demandas de la sociedad actual".»
No
sorprende en absoluto semejante confesión, afloran con tal frecuencia
estos temas que, al contrario, casi alegran, pues siempre que oímos
protestar contra la Iglesia lo tomamos como una meditación seria, profunda,
que brota de una sed de bien y una visión clara de las cosas. No podemos
olvidar que la Iglesia llega al tercer milenio dividida, en minoría y con
no poca perplejidad interna, y en esto están cargados de razón esos
valientes y audaces delatores; pero también es verdad que en la Iglesia
hay brotes muy importantes de vida y calidad cristianas, más libre y más
respetuosa, con mayor experiencia espiritual, depurada de muchas imposturas
que la acercan al seguimiento de Jesús, mayor opción por los pobres.
No agrada tanto oír recaer la protesta y responsabilidad siempre en
los mismos: el Papa, el Obispo, el Párroco y excluir siempre «mi persona»
de la barca de la familia de pecadores que somos todos. No parece de recibo
imputar a la Jerarquía los males y carencias que hoy sacuden a la Iglesia,
pues en tal caso también se haría acreedora, sólo ella, a los éxitos que
la acompañan y la credibilidad que goza, que no es poca. «La enseñanza que
hoy promueve la Iglesia con este Papa, es la doctrina fundamental para
establecer la paz y convivencia que el mundo demanda», afirmaba en acto
reciente una personalidad del mundo político, agnóstico para más señas.
La
credibilidad de la Iglesia no reside en las virtudes de la Jerarquía ni en
sus deficiencias, en las posturas sociopolíticas que adopte o en la forma
de transmitir su doctrina. Está en que a pesar de los muchos pecados y
equivocaciones de sus miembros nos ha llegado y nos sigue llegando
íntegro el verdadero mensaje de la Buena Nueva. También en que a pesar de
los 2000 años de divisiones y contiendas internas somos un cuerpo vivo y
una comunidad de plegaria y de gracia.
Respecto
a ideas y valores no somos tan libres como creemos, ya que es tal la presión
social que fuerza a admitir lo que impone la mayoría, real o ficticia. Y
los cristianos no estamos inmunizados contra este virus, ni tan siquiera los
que estamos en los Equipos. Desde esta óptica cobran sentido algunas de
las situaciones que recorren el ambiente general con ingerencia también en el
eclesial, es decir, ser caja de
resonancia de las teorías de moda sin tamizarías por el cedazo de la
auto-crítica informada. Por eso asalta la tentación si no habrá cierta
conexión entre los ítems mencionados y los que se enumeran después, o sea,
los 21, 22, 23 respectivamente.
Reparando
en ellos salta impetuosa la advertencia de Carlo M. Martini, arzobispo de
Milán: «un talante dialogante y de sana crítica es hoy más necesario que
nunca, pero para eso es necesario haber profundizado antes la propia
identidad y beber en fuentes de aguas puras»
Alguien puede nutrir la sospecha de que desde la cúpula de la comunidad eclesial se fomenta una estrategia de repliegue ideológico o que priman criterios de control y centralismo que vetan sin más todo intento de remodelar las estructuras. Quedan invitados estos tales a que lean atentamente con espíritu aséptico y libre de prejuicios los pronunciamientos de los últimos Papas y de las Conferencias Episcopales, pero sobre todo los documentos del Vaticano II y observen la praxis misionera cuyo rastro está en todo el mundo, en expresión de otro laico, Indro Montanelli. Esas críticas acres con las que se les obsequia, por ende, a la Iglesia, como entidad desconectada de la realidad, parecen poco afortunadas. No hay que olvidar que todas las grandes definiciones dogmáticas de la Iglesia han nacido de la experiencia hecha por los creyentes de esas mismas verdades en su vida litúrgica y en su oración. Así, a la definición de la divinidad de Cristo se llegó partiendo de la experiencia de Él como Dios que se hacía en el culto. «Cristo nos diviniza, luego es Dios» (san Gregorio).
Mª ÁngeIes-Vicente Barcelona 150
del
Encuentro
Ante todo queremos agradecer al Hogar Responsable Nacional, Carlos y Amparo, y a los responsables del Equipo Organizador de Santiago 2000, Ramón y Elisa, las respectivas cartas de aliento que enviaron a los hogares colaboradores por la participación en Santiago 2000.
Esas
cartas nos vinieron muy bien, ya que, como dijo alguien, vivimos el
Encuentro desde la cocina y, por lo tanto, disfrutamos el mismo de otra manera
que los que se encontraron con la mesa puesta, pero no por eso menos
interesante.
Atendiendo
a la llamada de Ramón y Elisa, los hogares colaboradores de Jerez de la
Frontera, nos reunimos el pasado día 21 de noviembre a las 8'00 horas para
rezar por los frutos del Encuentro y fue como soplar en un tronco que arde y
que vuelve a levantar llamaradas de ilusión.
Podíamos haber rezado cada hogar por su cuenta, pero alguien tuvo la magnífica idea de celebrar una Eucaristía con tal motivo y se convirtió en un nuevo encuentro para nosotros y que disfrutamos reavivando las experiencias de cada uno en Santiago.
Este
miniencuentro nos ha servido para que el rescoldo que llevamos dentro de
aquel magnífico evento no se apague y, es más, nos tiene que servir para
tratar de encender pasiones por los E.N.S. en los Equipos que estén
apagados y que no vivieron el Encuentro.
Se
proclamó el Evangelio de Zaqueo (Lc 19,1-10) y nos animamos a hacernos ver,
no subiéndonos en la higuera, sino desde nuestros Equipos, acudiendo a los
llamamientos que nos hagan desde los E.N.S.: aperturas, clausuras, reuniones
mixtas, jornadas, encuentros, etc., para enriquecernos con los demás
Equipos y, sobre todo, aunque no nos llame nadie, saliéndonos de nuestro
pequeño y entrañable circulo, para dar testimonio de lo que vivimos en él.
No deseamos como las gentes que acompañaban a Jesús camino de Jericó, que
se escandalizaban cuando Jesús decide irse a comer con un publicano,
pensando que ellos eran mas dignos de
su compañía que aquel pecador por el hecho de acompañar-le en el camino,
pero calladitos, no sea que El nos pida algo, gritémosle como Zaqueo,
digámosle: «aquí me tienes».
Durante la Eucaristía cantamos animados por la guitarra del consiliario y cada canto nos iba alegrando mas y más de manera que al finalizar nos movíamos entre las butacas y tocábamos las palmas, porque Jesús estaba allí con nosotros.
Con
ese acompañante el compartir de los platos que cada hogar había llevado
fue otro placer, seguimos cantando, charlando y apretando lazos de amistad
en base a una misma idea: Jesús es el mismo para todos, pese a las muchas
diferencias que podamos tener, por lo tanto salimos de allí con ganas de
hacernos ver por Él.
Paco
y Josefina
Jerez-51
Propuesta de tema para una reunión de Equipo de
Cuando
terminamos las reuniones dedicadas a trabajar el tema de estudio «Abbá
Padre», nuestro Equipo acordó buscar para la reunión de mayo un tema que
fuera de interés para todos y que sirviera para hacer una revisión de vida.
Pensamos que podría ser interesante reflexionar sobre cómo hacemos frente
a nuestro envejecimiento y el de nuestra pareja. Para ello enviamos a todos
los equipiers el siguiente cuestionario:
A
medida que pasan los años, nuestra máquina (el cuerpo y la mente) se va
desgastando y aparecen algunos desajustes (ciertas dolencias, más o menos
enojosas, pérdidas de memoria, manías -pequeñas o grandes-, etc.).
¿Somos
conscientes que los años van limitando nuestras capacidades?
¿Cómo
aceptamos esta situación?
¿Somos
conscientes de las limitaciones de nuestra pareja?
¿Cómo
las aceptamos?
¿Nos
parece que en el equipo se notan estas limitaciones?
El
día de la reunión, todos habían reflexionado sobre el cuestionario y
algunos lo habían hecho en pareja. Los resultados fueron muy positivos, ya
que se puso sobre la mesa diversos problemas de la convivencia de la pareja
producido por las limitaciones y deficiencias ocasionadas por el
envejecimiento, la jubilación y, también, por las frustraciones de la
vida. Esto permitió que, con el diálogo y en el clima propio de una reunión
de equipo, todos nos sintiésemos interpelados y, a nivel de pareja, se
reforzasen los pilares que sostienen los puentes de la comunicación que, en
algún caso, las últimas riadas de la vida habían puesto en peligro.
Creo
que los resultados de la reunión fueron muy positivos, pero como en el,
llamemos, memorial de agravios entre cada pareja, surgieron cosas negativas, se propuso que la reunión siguiente continuásemos ~
tema y que cada uno hiciera una relación de todo lo que de positivo había
recibido de su pareja durante los años de matrimonio. La propuesta fue
aceptada por todos.
En
la reunión de junio hicimos, pues, la revisión de vida contestando a estas
preguntas:
¿Qué
te ha aportado de positivo tu pareja en estos años de matrimonio?
¿Y
el Equipo?
La
reunión resultó muy emotiva, con lágrimas incluidas, y todos constatamos
que el amor de la pareja, la fe y la confianza en Dios son los pilares
fundamentales que nos han permitido
hacer frente a los golpes que la vida nos ha dado, en algunos casos muy
duramente, durante los años de matrimonio.
Me
ha parecido interesante explicar a través de la revista esta experiencia
de nuestro Equipo, por si algún otro equipo de veteranos cree que le puede
ser útil y hacer este tema en una reunión. A nosotros nos funcionó.
Cordialmente,
Miquel
Barrobés
Barcelona 98
(Artículo
tomado dc la Revi~ta de los ENS de Cataluña y Menorca.)
Convivencia
Hispano-Portuguesa
El pasado domingo día 12 de noviembre y con la asistencia de D. Ignacio, Obispo de Huelva, y de D. Manuel, Obispo de Faro (Portugal), se celebró en Isla Cristina el sexto día de convivencia de los Equipos del Algarve Portugués y los del Sector Costa de Huelva. El Algarve estaba representado por numerosos matrimonios de Faro, Quarteira, Olhao, Guia, Tavira, etc., quienes vinieron acompañados del sacerdote consiliario P De la Rosa, y el Sector Costa de Huelva por matrimonios de Lepe, Cartaya e Isla Cristina, acompañados de los Consiliarios D. Feliciano Fernández Sousa y D. Manuel Gómez Onta.
La
asistencia superior a las 300 personas, que abarrotaron la parroquia, en la
Eucaristía concelebrada por los dos Obispos y Consiliarios fue verdaderamente
un acto de afirmación cristiana, que junto con las homilías de ambos
Obispos serán difíciles de olvidar para todos los que asistimos a ella.
Posteriormente tuvimos la comida en la que participaron más de ciento veinte matrimonios de los E.N.S. con los dos Obispos y Consiliarios, organizada a base de aportar cada matrimonio un plato. A continuación se hizo la reunión de trabajo de los equipos mixtos, todo ello celebrado en el Colegio Público Ntra Sra. del Carmen, que nos fue cedido para esta Convivencia.
Finalizadas
las reuniones de los equipos mixtos, y ya sin la asistencia de los dos
Obispos que tuvieron que volverse a Huelva y Faro por compromisos pastorales,
pasamos al salón de actos del Instituto Padre Mirabent, donde se leyeron las
conclusiones de los dieciséis equipos mixtos formados y, tras un breve
saludo del Consiliario portugués P de la Rosa, de los Responsables del Sector
del Algarve y del Sector Huelva-Costa, se terminó el encuentro con unas
emocionadas palabras del consiliario de Huelva-Costa, D. Manuel Gómez Orta,
que a todos nos llenaron de ánimo para seguir en nuestro caminar como parejas
cristianas en el mundo de hoy.
Quedamos emplazados para la celebración en el próximo año de la que será, si Dios quiere, la séptima convivencia de ambos sectores y cuya organización corresponderá ese año a Portugal.
Queremos
desde estas líneas reiterar nuestro agradecimiento a unos cuarenta
matrimonios que aceptaron entusiasmados la responsabilidad de encargarse de la
acogida, preparar la Eucaristía, organización del comedor y clases para los
equipos mixtos, organización del acto de conclusiones en el Instituto y de
la limpieza de los locales utilizados y resultado de su eficacia fue la
brillantez y el fruto de la Convivencia.
Al haber coincidido, por imposibilidad de otras fechas, esta
convivencia con la reunión de los matrimonios responsables de los Equipos
con los Regionales, los veinte matrimonios que tuvieron que ir a Sevilla
quedaron sin poder participar en el encuentro internacional, el cual muchos
de ellos habían ayudado a preparar en días anteriores, aun a sabiendas
de que no podrían asistir.
El
Equipo de Sector Huelva II-Costa
H.R.
Frau(~is(~o Gar('ía Fernández-Balbuena
Man
Pepa López Camós
No hace aún mucho tiempo cuando mi hermano Antonio dejó este mundo a sus 54 años. Entre los muchos buenos recuerdos y valores que me dejó en el alma, uno fue eso que él repetía y vivía: «Rindo culto a la amistad». Y aquello me lo metió a mí en el alma y llegó a hacerlo carne de mi carne.
No
sé si yo he roto alguna vez una relación; es posible que sea, pero no tengo
conciencia de ello. Porque rindo culto
a la amistad. Habré
tenido que ser más o menos agradable en ocasiones. Habré podido parecer
exigente o menos condescendiente. Es que rindo
culto a la amistad y por
nada me permitiría ser desleal con los amigos. Y como yo agradezco que un
amigo me advierta y corrija porque
eso es la amistad, cuando
es sincera, no me perdonara ser un adulador con mis amigos, haciéndoles
sentirse bien por el mero intento egoísta de sentirme yo bien. Eso que es tan
fácil «para evitar líos», «para no complicarse», «para saber
vivir»...
Los ENS tienen un momento casi sagrado en su misma constitución y
desenvolvimiento, que es la REUNIÓN DE AMISTAD. Algo que todos sabemos y
hemos experimentado como algo muy útil, cohesionadar necesario.
Momento «libre» que da rienda a esas muchas ricas experiencias de lo humano
y lo divino que cada cual lleva dentro. Ocasión en que los Hogares
incluidos los hijos y aún las familias
pueden entrar a formar parte de esa nueva gran familia del EQUIPO.
Por supuesto, también el Consiliario. Y mis años en los ENS, mis
responsabilidades en el Movimiento, me han hecho experimentar la riqueza de
esa AMISTAD. Y uno de los mas ricos recuerdos que me quedan de los valores
humanos de los Equipos de Nuestra Señora, están prendidos en esas reuniones
de AMISTAD. No es ya la reunión: es LA AMISTAD. Es la relación, el calor
humano. Es haber calibrado el temple, el talante de tantos hombres y
mujeres y de tantos jóvenes, los hijos, que han llenado mucho de ese mundo
afectivo profundo y cordial que todos llevamos dentro y necesitamos. Cuando
he llegado a bautizar a un hijo del Equipo, o cuando he
asistido y bendecido el matrimonio de otros, me he sentido rebosando de
alegría. Se prolongaba algo de mi ser, de mi mundo afectivo; crecía mi
familia. Se hacía más viva y
palpitante MI AMISTAD.
Yo
no me identifico con la relación
fría que pudiera darse en un Equipo que redujera su «amistad» a la reunión
de amistad; no me
sentiría a gusto donde se cumpliera con «la amistad». Considero que esas
llamadas telefónicas, esas citas para tomarse juntos un café, esas
invitaciones a una merienda o una cena, al cine o a tomarse un helado, sin
más motivo ni razón que la de sentirse amigos que disfrutan viéndose o
hablándose, a fondo perdido, in-útilmente,
por el solo gusto de estar un rato juntos, eso es la
riqueza de la amistad, el
punto en que se preparan momentos y situaciones más trascendentes de la
relación de AMIGOS.
Una
postal para felicitar una onomástica, un cumpleaños, un acontecimiento
que se celebra, es para mí de un valor mucho mayor que recibir un regalo.
En el regalo hay «ventaja»; en la llamada o la tarjeta hay detalle.
Y en la amistad, como en el amor, el detalle pone la guinda
al pastel. Pongamos el caso contrario para que el claroscuro resalte mejor la
imagen: que felicitas al amigo con una tarjeta..., que te interesas por su
nuevo domicilio, que tú llamas por teléfono..., y que quien has sentido como
amigo ni se acuerda de dedicarte un recuerdo de Navidad, ni de darte sus
señas flamantes, ni de tomar alguna vez el teléfono para decirte:
«aquí estoy»... ¿Qué pensáis, qué sentimiento os provoca?
Por eso me acuerdo tanto de mi hermano, que me enseñó lo más bonito de su repertorio, por otra parte tan rico: me enseñó que LA AMISTAD es una religión; que la religión es sagrada. Y que en la religión, el CULTO ES ESENCIAL. Un culto que no basta sentir «dentro», porque es el juego indispensable y necesario como en la Liturgia para hacer sensible lo que se lleva en las entretelas, para expresar y sensibilizar el sentimiento del corazón. ¿No es eso, mis queridos hogares, el condimento indispensable de vuestro AMOR?
Por
ello, quien ha recibido tanto de
los Equipos en esas amistades mantenidas y sagradas e irrompibles y
continuadamente expresadas, quien ha encontrado la riqueza de vuestra amistad,
quien nunca podría aceptar que quienes una vez se conocieron y amaron dejaran
en la estacada al amigo, hoy os agradece y os reconoce como parte de su
vida. Y siquiera sea como testimonio, os corresponde con estos sentimientos
compartidos: porque rindo culto a la
amistad.
Manuel
Cantero Pérez, S.L.
Málaga
Tomado
de la Lettre des Equipes de
Notre-Dame, núm. 139
(diciembre 2000).
Roue,,
13 de junio de 1999
Beatam. 6
1. Antes de hablar por el teléfono, empieza por marcar el número: Ponte en presencia de Dios.
2. Dios no tiene escasez de líneas para comunicarse con nosotros: Si suena «ocupado» es que has marcado mal. ¡Ojo!: Cuando Dios descuelga no dice necesariamente «Dígame!», pero siempre está a la escucha.
3. En caso de interrupción, averigua primero si, con tus pensamientos, has cortado la comunicación.
4. Una conversación con Dios no es precisamente un monólogo. No hables sin cesar; escucha lo que se dice al otro lado del hilo.
5. No te acostumbres a telefonear a Dios sólo en caso de necesidad.
6. No telefonees solamente durante el tiempo de tarifa reducida y, en particular, durante el fin de semana. Lo apropiado es una llamada breve todos los días.
7.
NOTA: Las conversaciones con Dios son siempre gratuitas.
Te pedimos, Padre, por estos hermanos nuestros, a
quienes
hoy, con afecto, recordamos:
- ÁNGEL ESCAMER. Ceutí-1.
-
MARIANO BELMAR. Murcia-17.
-
PEDRO MARTÍNEZ. Murcia 15.
-
ANGELINES COROMINAS. Alcantarilla-3.
-
EMILIO FERNÁNDEZ. Valencia- 10.
-
LUIS COLOMER. Valencia-26.
-
FRANCISCO GARROTE. Madrid-144.
-
DANIEL VÁZQUEZ. Madrid-4.
-
FRANCISCO VILLAGRA FERNÁNDEZ. Palencia-4.
-
ÁNGEL ANTOLIU MARCO. Palencia-5.
-
CECILIO REQUENA PÉREZ. Palencia-3.
-
JAVIER ÁLVAREZ. Valencia-104.
QUÉDATE
CON NOSOTROS
Señor
Jesús,
cada
día
tu
palabra llega a nuestra puerta sin hacer ruido.
¿
Cuántas veces la hemos escuchado?
¿
Cuántas veces la hemos invitado,
con
temor y temblor;
a
entrar en nuestra casa,
y
le hemos preparado hospedaje
para
que descanse en ella,
para
que la tome definitivamente como suya?
Tu
Palabra, Señor; es luz:
No
te alejes de nosotros, Que estamos a oscuras.
Tu Palabra, Señor; es vida:
No
te vayas,
Que
sentimos el frío de la muerte.
Tu
Palabra Señor; es alimento:
No
nos dejes solos,
Que
desfallecemos de hambre,
Que
morimos de sed.
Quédate
con nosotras, Señor; y convierte nuestro corazón en hogar de la palabra que
eres tú mismo; convierte nuestro corazón en Palabra.
Es
lo que tú deseas,
Y
es todo lo que nosotros anhelamos.
Amén.
(Tomada
en extracto de la revista Adopción. Seminario Mayor y Noviciado
S.C.J. Apdo. 2002 - 37080 SALAMANCA).