|
Correo del ERI: |
|
|
Correo de la Súper-Región:
|
|
|
Formación Permanente: |
|
|
Colaboraciones:
|
|
|
Nuestros mayores nos cuentan: |
|
|
El rincón de los jóvenes: |
|
| En la casa del padre: | |
| Oración Conyugal |
Alguien
observó, hace ya tiempo, que el elemento más revolucionario y original de
los Equipos de Nuestra Señora era la «sentada». La razón de esta
importancia reside en que es un símbolo luminoso de una manera de entender el
amor conyugal como comunicación total de dos vidas, y, a la vez, un medio
potente para lograrla.
La sentada no es fácil: de hecho, es uno de los puntos de esfuerzo en
que más fallamos. Porque no es una mera práctica o rito que podamos realizar
desde la periferia de nuestro ser. Implica todo un salto cualitativo en
nuestra relación, que afecta a toda nuestra vida y, por ello, exige una gran
decisión. Más aun, supone tal calidad del amor que sólo es posible con la
ayuda de la gracia. De ahí que, cada vez que somos capaces de realizarla
satisfactoriamente, experimentamos el soplo vital y renovador del Espíritu.
La sentada consiste, ante todo, en escuchar. Primero, escuchar a Dios,
que quiere hablarnos a través de todos los avatares y circunstancias de
nuestra vida; por eso comenzamos tomando conciencia de su presencia entre
nosotros. Y, después, en escuchar al otro cónyuge. Son dos escuchas que
están íntimamente relacionadas y que sólo se producen cuando tenemos estas
dos actitudes: disponibilidad para enterarme de lo que el otro quiere
decirme y valoración previa de su mensaje.
Pero, junto al escuchar está el decir, o, más bien, el decirse. Porque
cada uno ha de saber expresar, con total sinceridad, sus vivencias más
íntimas y, sobre todo, cómo está viviendo la relación conyugal, tanto en
sus aspectos positivos como en los negativos.
Ambas operaciones sólo son posibles desde la serenidad que fluye de la
confianza y el amor mutuos. Es lo que exteriormente simboliza el gesto de
sentarse tranquilamente, sin nerviosismos ni prevenciones. Nos sentamos juntos
porque no nos tememos. No es la postura del que se encoge primero para
después poder saltar sobre el otro, sino la del que baja todas las defensas
porque se siente acogido y seguro.
La sentada es un gesto cuasisacramental. Primero, porque a través de
una postura física nos introduce en una experiencia profunda. Y, sobre todo,
porque es a la vez fuente que renueva y alimenta nuestro amor, y experiencia
cumbre del mismo.
Naturalmente, este carácter sacramental lo tiene por derecho propio la
unión íntima y física entre los esposos. Pero la sentada es el gesto que
contribuye a humanizar la unión sexual y a distinguirla de cualquier otro
apareamiento. Porque es la que le comunica su dimensión personal. LI
El Equipo de Redacción
Queridos amigos:
Queremos
presentarnos brevemente: somos nuevos miembros del ERI y nos llena de
emoción dirigirnos a vosotros, que sois más de 40.000 entre matrimonios y
consiliarios de los cinco continentes.
Procedemos de la parte sur, y por tanto francófona, de Bélgica y
vivimos en una ciudad pequeña del norte neerlandés.
Desde 1974, fecha en la que nos casamos, nuestro matrimonio permanece
vivo y el Señor nos ha concedido la gracia de confiarnos dos hijas:
Tatiana, de 27 años, casada desde hace dos, y Gaélle, de 24 años.
Como consecuencia de nuestra situación, un poco aislados como
francófonos en un territorio neerlandés, el requerimiento del Movimiento
nos ha encontrado enseguida disponibles para servir a los Equipos. En el
transcurso de los 27 años de vida de Equipo hemos, así mismo, asumido muchas
responsabilidades sucesivas en el seno del Movimiento, la última de estas
responsabilidades ha sido la de hogar responsable de la Súper-Región
Belga.
El Encuentro de Santiago de Compostela nos ha llenado, una vez más,
de este inmenso entusiasmo de ver reunidos matrimonios y sacerdotes de origen
y culturas tan diferentes y, al mismo tiempo, tan cercanas, no sólo por su
pertenencia a los ENS sino también como hermanos y hermanas de Cristo.
Prolongando, en cierta forma, este momento fuerte del Encuentro, esta
unidad va a traducirse, durante los tres próximos años, en las
«Orientaciones» del Movimiento: «Ser matrimonio cristiano hoy en la
Iglesia y en el mundo».
En un primer momento se nos invita a cada uno, de forma particular y
después en pareja, a interrogarnos sobre el significado que tiene para
nosotros hoy «ser persona». En un mundo en el que, en nombre del principio
del derecho al desarrollo individual de la persona humana, se tolera que sean
despreciados los derechos fundamentales de la libertad y de la igualdad de
esta misma persona humana, ¿qué alternativa cristiana podemos presentar?
¿Cómo devolver a cada ser humano su dignidad de hijo de un mismo Padre?
¿Qué actitudes adoptamos en familia, en nuestro medio de trabajo, frente a
los grandes debates que animan a nuestra sociedad de hoy: el aborto, la
eutanasia, la donación humana -ya sea en su aspecto terapéutico o
reproductivo-, la manipulación de los embriones humanos en nombre de la
ciencia...? ¿Vamos a continuar asistiendo, con frecuencia impotentes, a la
degradación del ser humano, a la explotación del hombre por el hombre?
Nos parece que los Equipos de Nuestra Señora, sin ser el único ni
perfecto camino, pueden ayudarnos. Pensemos que nuestro Movimiento está
abierto a todos los medios sociales y socioculturales, sin exclusión de
razas ni de idiomas. El Encuentro de Santiago de Compostela ha sido un
testimonio vivo.
Por otra parte, el Equipo nos ayuda a mantener nuestra conciencia
despierta. Pero tenemos que «ser» más. Tenemos que ser, al mismo tiempo que
cristianos, «levadura de la masa», navegar a contracorriente, como los
salmones en el momento del desove.
El tema de estudio que propone el Movimiento para acompañar a estos
tres años de toma de conciencia querría, por su dinámica particular que
llama a la participación activa de los matrimonios de los Equipos,
llevarnos a cambiar nuestros comportamientos, nuestros hábitos, nuestra forma
de vida. En este camino sostengámonos unos a otros con la oración. Pidamos
al Espíritu Santo que nos ilumine y nos guíe en esta misión que nos
.aguarda: devolver a cada ser humano la dignidad que nunca debería haber
perdido.
Atrevámonos a afirmar como cristianos que estamos «prestos a dar
cuenta de la esperanza que habita en nosotros ante aquellos que nos piden
cuentas» (1 P 3, J5).
Sin embargo, si estamos solos es difícil. Apoyémonos, pues, en el
PADRE del que somos a la vez imagen en nuestra humanidad e hijos e hijas por
Jesucristo.
Oramos unidos a cada uno de vosotros para que el SEÑOR nos dé a cada
uno la fuerza de estar siempre preparados...
Priscilla y Jean-Lonis SIMONIS
Recientemente
he sido llamado para acompañar al Equipo Responsable Internacional. Quiero
saludar cordialmente a todos los miembros de los Equipos de Nuestra
Señora, así como a sus consiliarios. Estoy muy contento de iniciar el
camino con vosotros.
La orientación que se nos ha propuesto para los próximos tres años:
Ser matrimonio cristiano hoy en la Iglesia y en el mundo, nos
invita a observar, en primer lugar, nuestra condición de personas. Un
matrimonio así como un equipo o una asamblea eclesial es, ante todo, una
comunidad de personas.
No estamos jugando con las palabras cuando hablamos de forma
insistente de personas y no de individuos. Los individuos
forman la multitud y alimentan las estadísticas, en tanto que cada persona
es única.
Cada persona, incluso la más débil y desprotegida, tiene que ser
respetada, ya que, como dice el Concilio Vaticano II, el hombre es «la
única criatura en la tierra que Dios ha querido por ella misma» (Gaudium
et spes, n. 24).
Digamos que, incluso, cada persona se tiene que respetar a sí
misma, fiel a sus compromisos, a su conciencia en la que Dios ha escrito su
ley, para que esta ley se abra a los demás (ci Gaudium et spes, n.
24).
Matrimonios: sabéis bien que vuestra felicidad viene de la unión de
vuestras personas, del respeto que sentís el uno por la persona del otro,
de las convicciones que compartís, de los proyectos que tenéis en común, de
todas las formas de los dones de amor que ofrecéis y que prolongáis más
allá de vosotros mismos.
Padres: veis cómo se desarrolla la personalidad de vuestros hijos.
Personas siempre nuevas, con todo lo que os inquieta y os maravilla de ellas.
Actores de la vida social, os dais cuenta clara de que el
individualismo es un verdadero cáncer. Sólo con el respeto a la dignidad
de la persona se puede asegurar y servir al bien común.
He aquí la palabra dignidad, tan ligada a la noción de persona
y que se está banalizando. Y, sin embargo, ¡cuántos atentados se cometen
contra esta dignidad!
¿En qué fundamentos podemos basarnos para poder hablar de la
dignidad humana? Estos fundamentos nos los proporcionan las célebres
palabras del libro del Génesis: Dios creó al hombre a su imagen y
semejanza, a imagen de Dios los creó, hombre y mujer los creó (1, 27).
Hablar de imagen de Dios resultaría bastante plano si la imagen que
tuviéramos de Dios fuera abstracta e impersonal. Pero se trata de Dios Padre,
Hijo y Espíritu, Dios vivo, Dios en la comunión de las personas que nos
otorga la posibilidad de ser imagen suya.
La mejor señal es el hecho de que la cualidad de imagen de Dios se
lleva a cabo en la condición del ser humano, hombre y mujer. En la relación
y en la unión de los esposos se encuentra uno de los más bellos reflejos del
Dios vivo que es amor. Todo esto es un conjunto por el que los seres humanos
forman la imagen de Dios. La dignidad de las personas se funda en la
capacidad, no ya de vivir para sí mismos, sino en el don de sí mismos.
Por lo tanto, ser matrimonio cristiano hoy en la Iglesia es
desarrollar la vocación de las personas a amar y a dar, a servir y compartir,
a imagen de Dios que ama y comparte su vida. Desde el bautismo hasta el
matrimonio, las personas de los esposos que se han revestido de Cristo se
ven purificados, reconciliados, estimulados a reflejar, cada vez mejor, la
presencia de Dios creador y salvador.
El Vaticano II nos lo ha dicho:
«por su encarnación, el Hijo de Dios se ha un ido, en cierta forma, a
todo hombre» (Gaudium et spes, n. 22).
Matrimonios cristianos, hogares habitados por la gracia, así como los
demás fieles, los sacerdotes, las personas consagradas, los solteros, los
aislados, los jóvenes y los mayores, los pequeños y los pobres, cada uno
según su vocación... todos vosotros sois miembros del mismo Cuerpo, piedra
del inmenso mosaico que es el rostro de Cristo, que se presenta al mundo a
través de todos nosotros. Vuestras personas forman estas Iglesias
familiares, a las que nuestros Equipos son tan afectos, integradas en la
Iglesia diocesana, en la Iglesia universal.
Al testimoniar los dones de Dios y su confianza en el hombre, ser
matrimonio cristiano hoy en la sociedad supone desplegar todas las
riquezas que forman la persona de los esposos. Desde el hogar, fuente de
resplandor que se expande en las relaciones constructivas con los vecinos,
con los compañeros, con los contemporáneos de cualquier tradición
espiritual, para vivir el respeto de la dignidad de aquellos que están a
nuestro lado, permaneciendo siempre animados por el amor que es fuente de
vida.
Ser matrimonio cristiano hoy en la sociedad es
para los esposos tomar la parte que les corresponde en las responsabilidades
por el bien común, con todos los recursos de sus diferentes personalidades.
Los esposos saben bien que las riquezas de la persona son inagotables.
Meditemos, una vez más, estas palabras del Concilio: «El misterio del
hombre sólo se aclara en el misterio del Verbo encarnado... Cristo se
manifiesta plenamente al hombre y le descubre la sublimidad de su vocación»
(Gaudium et spes, n. 22). o
Francois Fleischmann
Consiliario internacional de los Equipos de Nuestra Señora
Para
las responsabilidades y para los servicios en el seno de los Equipos de
Nuestra Señora, así como ocurre con todo en la vida, pasa el tiempo, las
estaciones se renuevan. unos dejan sus misiones y otros toman el relevo.
Nuestros servicios no nos pertenecen, nos los ofrece el Señor a nosotros y
a los matrimonios en los que confiamos. Lo mismo ocurre con los
consiliarios.
El padre Cristóbal Sàrrias, al que muchos de vosotros conocéis. bien
en persona por sus visitas a los ENS de todo el mundo, bien por sus cartas
en el Correo del Equipo Internacional, acaba de terminar su misión en los
ENS. Querríamos agradecerle, desde lo más profundo de nuestro corazón,
con estas letras, todo lo que él ha aportado a nuestro Movimiento durante
sus seis años de servicio. ¡Cuántas situaciones delicadas, cuántos
problemas difíciles nos ha permitido resolver'. ¡A cuántas parejas ha
ayudado con sus consejos, con su escucha, con sus palabras! Detrás de su
temperamento catalán, a veces seco, se esconde un hombre con un gran
corazón, que en muchas circunstancias ha sabido aportar el toque amistoso,
espiritual, justo y auténtico, así como una gran disponibilidad, para
encontrar, durante estos años, a todos los hombres y mujeres a los que ha
sido enviado.
Padre Cristóbal, sabemos que permanece fiel a los Equipos de Nuestra
Señora, primero a sus equipos de base y luego a todos sus amigos del mundo
entero. GRACIAS POR TODO.
Bienvenido,
padre François Fleischmann. Tendríamos que decir monseñor François
Fleischmann, ya que sus responsabilidades cerca del Papa en la
Secretaría de Estado le han llevado a ser nombrado, en 1997 por Juan Pablo
II, capellán de su Santidad y prelado de honor.
Nacido en Estrasburgo, Francia, en 1934, es titular de un doctorado
en Filosofía, de una licenciatura de Inglés, idioma que ha enseñado. Fue
ordenado sacerdote en 1962 y ha tenido numerosas responsabilidades entre los
jóvenes o en las parroquias antes de llegar al Vaticano. Ha sido responsable
de la sección francófona de la Secretaría de Estado de Asuntos
Generales y esta responsabilidad le ha llevado a preparar los muchos
viajes del Papa a los países francófonos
En el transcurso de estos quince años pasados en el Vaticano cerca
del Santo Padre ha seguido los Asuntos Internacionales de la Santa Sede. Su
gran conocimiento de los problemas del mundo será para todos los miembros de
los Equipos, a los que desde ahora se dedicará, una preciosa ayuda para
la comprensión de todo lo que afecte al matrimonio y a la familia.
Sabemos que es un hombre preciso, discreto y atento; su palabra es
segura y su espiritualidad profunda. Contamos con su ayuda.
Padre Fleischmann, puede usted estar seguro de la oración de todos
los matrimonios de los Equipos. ¡Gracias por haber aceptado este servicio y
bienvenido!
Gérard y Nlarie-Christine de ROBERTY
Todos
sabemos que los ENS son una ayuda para vivir la espiritualidad conyugal.
Espiritualidad que, indudablemente, necesita de una base firme, como es la
armonía y la comunicación entre la pareja, porque si esto falla,
difícilmente tendremos una espiritualidad encarnada en la propia vida,
corriendo el peligro de caer en un falso espiritualismo basado sólo en
prácticas y normas cuyo cumplimiento es un tranquilizante para la
conciencia, pero no sirve para construir un nosotros con pleno sentido
cristiano.
Uno de los medios o ayudas que el Movimiento nos recomienda para tener
esta armonía conyugal, es la práctica de la sentada. Todos sabemos muy
bien en que consiste y por eso nos cuesta tanto realizarla. No porque sea algo
difícil o complicado, sino porque nos enfrenta a nosotros mismos y eso, a
veces, es duro de practicar. Muchos pensamos que nuestro matrimonio es
armónico y con plena, o por lo menos, gran comunicación: «nosotros
hablamos mucho y de todo», por eso creemos que la sentada es algo postizo y
que no nos hace falta. Tal vez esto se dé realmente en muchas parejas y no
necesiten ninguna ayuda «forzada» en su caminar hacia la santidad y hacia
la felicidad. No obstante releyendo el libro del P. Caffarel: Un hombre
cautivo de Dios, no hemos querido dejar de transmitir su pensamiento sobre
la sentada, porque tal vez su lectura nos haga cambiar de opinión a muchos
de nosotros.
Para evitar la rutina en el hogar; existe otro medio del que os quiero
hablar más extensamente. Tomad la agenda y, del mismo modo que anotáis un
concierto o una visita a unos amigos, anotad una cita con vosotros mismas;
quede entendido que esas dos o tres horas son «tabú»..., digamos sagradas:
¡es más cristiano! No admitáis que un motivo que no os haría
anular una cita en la ciudad o una cena en vuestra casa os haga faltar a esta
cita con vosotros mismos. ¿ Cómo emplear estas horas? Ante todo, pensad que
no tenéis prisa; ¡un día es un día! Abandonad la orilla y adentraos en
el mar; hay que cambiar de ambiente, a cualquier precio y olvidar las
preocupaciones. Leed juntos un fragmente escogido de un libro preparado
para esta hora privilegiada.
Después -o ante todo- rezad un rato. A ser posible, que uno de vosotros
diga en alta voz una oración personal y espontánea; esta forma de oración
sin despreciar las demás acerca
milagrosamente los corazones. Ya en la paz del Señor; comunicaos mutuamente
esos pensamientos, esos agravios, esas confidencias que ni es fácil ni a
menudo deseable hacer durante las jornadas atareadas y ruidosas y que, no
obstante, sería peligroso guardar en el secreto del corazón, ya que, como
sabéis perfectamente, existen «silencios enemigos del amor». Pero no os
detengáis ni en vosotros mismos ni en vuestras actuales
preocupaciones; remontaos a las fuentes de vuestro amor; reconsiderad el
ideal vislumbrado cuando, con paso alegre, iniciabais el camino. Renovad
vuestro fervor «Hay que tener fe en lo que se hace y hacerlo con
entusiasmo». Después, volved al momento actual, comparad el ideal con la
realidad, haced el examen de conciencia del hogar -no digo el examen de
conciencia personal-, tomad resoluciones prácticas y oportunas para
curar; consolidad, rejuvenecer; ventilar; abrir el hogar Dad lucidez y
sinceridad a este examen; remontaos a las causas del mal que habéis
diagnosticado.
¿Por qué no dedicar también algunos instantes para meditar sobre
cada uno de vuestros hijos, pidiendo al Señor que, de acuerdo con su
promesa, «ponga un ojo en vuestro corazón» para verlos y amarlos como Él,
y guiarlos así según sus designios?
Finalmente, y sobre todo, analizad si Dios es el primero en vuestra
casa
Es muy importante escribir un resumen de lo que se ha descubierto,
estudiado, decidido durante la cita, pero lo puede hacer uno sólo y leerlo
juntos la vez siguiente. Lo que os acabo de decir no es más que un medio para
conservar joven y fuerte vuestro amor y vuestro hogar; seguramente existen
otros muchos. Pero éste, adoptado por muchos esposos que conozco ya ha
demostrado su eficacia.
Amparo y Carlos Gómez-Senent
Responsables del Equipo Súper-Regional
Estamos
en tiempo de cambios, de dejar o de aceptar cargos y responsabilidades; tiempo
que nos lleva a retroceder seis años y a encontrarnos invitados para asumir
la responsabilidad de nuestro Sector.
Dijimos sí con miedo, pero con ilusión, un poco confundidos pero
ilusionados, titubeantes pero decididos a dar lo mejor de nosotros a un
movimiento del que tanto habíamos recibido.
Y ahí comenzó nuestra andadura, arropados de una manera especial
por un grupo de personas que en equipo repartíamos responsabilidades, en
equipo apoyamos iniciativas y en equipo nos transmitimos aliento y fuerza.
Tres años en los que el tiempo se volvió servicio, el cansancio
ofrenda y la desgana algunas veces oración. Nunca nos sentimos solos y SU
PRESENCIA la fuimos percibiendo en cada uno de los miembros de ENS, a los que
nos acercábamos para compartir sus preocupaciones con las nuestras.
Este tiempo se pasó como un soplo y cuando ya nos creíamos
liberados, otra nueva responsabilidad se nos ofrece, ahora de la región, y
de nuevo, después de esta primera experiencia gratificante, decimos sí,
confiados en que el Señor pondría a nuestro lado a quien nos ayudara a
caminar.
Y efectivamente, surgió un nuevo equipo de trabajo, compuesto por
todos los responsables de Sector de nuestra región, unidos como una piña,
ilusionados por potenciar, ampliar y renovar, entre todos, los equipos de
matrimonios de nuestra Galicia-meiga; resultando que aquellos a quienes en
teoría tendríamos que animar, se convirtieron en nuestros mejores
animadores, con un espíritu de trabajo encomiable.
Al comienzo de cada curso, en todo un día de reflexión, presidido por
una Eucaristía, analizamos la realidad de cada uno de los sectores,
discutimos y proponemos objetivos, comunes algunas veces o particulares y
muy especificas otras, según las circunstancias y el momento lo requiera.
Con ánimo renovado, llenos del Espíritu, intentamos transmitir a cada
uno de los sectores lo descubierto y volver a juntarnos pasados tres meses
con el mismo esquema de reunión, revisando la marcha de lo programado,
corrigiéndolo si fuera necesario y mejorándolo dentro de lo posible, para a
final de curso, de nuevo ante el Señor, evaluar los logros conseguidos y no
conseguidos, pues de todo se aprende, para pensar ya en un nuevo curso y en
nuevos objetivos, con nuevas fuerzas y nuevas ilusiones, siempre poniendo
todo nuestro cariño en lo que hacemos, pensando en lo que dice M. Iceta:
«nuestra contribución valdrá lo que valga nuestra ofrendo personal,
independientemente de la magnitud de lo conseguido». Lo más importante es el amor que pongamos y
éste ha sido total.
Entregados con ilusión y con alegría, convencidos de que esa es la
voluntad del Señor sobre nosotros en este momento: ayudemos a que nuevas
parejas, emprendiendo un nuevo camino, descubran, como nosotros, que el
seguimiento de Jesús es camino de felicidad y de santidad.
María Luisa y Queno
Responsables de Galicia
NOTA
DEL WEBMASTER: El artículo
continúa con fotos y mapas de cada sector de la región así como una breve
reseña por sector realizada por los responsables. No se ha incluido aquí por
la dificultad de su reproducción desde el original.
En
los pasados días, del 25 al 28 de mayo, se celebró la reunión del Equipo
Súper-Regional, en un clima de amistad, participación y oración que
favorecen el encuentro de unas parejas que se reúnen para servir de cauce y
motivación para todos los Equipos de nuestra Súper-Región.
Queremos destacar la emoción nos embargó a todos ante el relevo de dos
parejas de responsables que nos han acompañado durante los últimos cuatro
años. Loli y Antonio Ruiz, de la Región Noroeste, dejaban su servicio y
cedían el testigo a Mª Teresa y Perfecto Cortizo, de Ponferrada, y Mª
Teresa y José Ántonio Pérez, del Camino de la Región Centro, eran
sustituidos por Carmen y Carlos Martínez. Suponemos que os podréis
imaginar la emoción de todos los allí presentes, pues cuatro años de
oración en común, ayuda mutua y compartir experiencias, dejan una huella
imborrable en nuestros corazones.
Agradecemos a los que han dejado su presencia activa en el Equipo
Súper-Regional,
el trabajo y la dedicación de estos años, y a los recién incorporados su
disponibilidad en la aceptación de este servicio a los Equipos de Nuestra
Señora.
Después de la habitual sesión de formación y reflexión sobre la
situación actual de la evangelización y las actitudes del cristiano ante
la misma, con que dedicamos la mañana del sábado, se trataron los temas
del orden del día y se adoptaron los siguientes acuerdos:
1.
Estudiar la viabilidad de organizar unas Jornadas para responsables
de Equipo para toda la Súper-Región en el último trimestre del año 2002.
En próximas reuniones se irán perfilando los detalles, tales como lugar,
fecha exacta, contenidos, costes, etc.
2.
Ayudar a los ENS Jóvenes a su reimplantación en las diferentes
regiones. El Equipo responsable de este colectivo nos explicó en esta
reunión su deseo de que los mayores les
ayudemos en esta tarea, respetando su autonomía y libertad, pero
coordinados con los distintos Equipos regionales. Por tanto, os animamos a
hacer tareas de difusión entre los jóvenes sobre este Movimiento que
tiene nuestras mismas características y métodos.
3.
Prestar una atención especial a los actos comunes que se organizan
en los sectores y regiones, procurando cuidar la convocatoria, el desarrollo
de los mismos, 105 contenidos, la animación, la formación, las experiencias
del compartir, los momentos lúdicos, así como revisar y actualizar su
número y su estructura. Estos actos tienen como objetivo, entre otros,
animar y sentir que pertenecemos a una comunidad mayor que el propio Equipo.
4.
Como consecuencia de las Jornadas para responsables de pilotaje,
que se celebraron una semana antes, se vio la necesidad de intentar aunar
criterios con respecto a la estructura y organización de las escuelas de
pilotos y los Equipos de información y pilotaje.
5.
Fomentar en todas las regiones el desarrollo de talleres de
comunicación, debido, sobre todo, a la falta de diálogo existente en
muchas parejas. Algunas regiones ya los han iniciado, con resultados muy
satisfactorios.
Por último, se programaron las Jornadas de apertura de curso para
responsables de Sector del próximo mes de septiembre.
Una
de las características de Cristo fue hablar con claridad y si un día
afirmó que cuando los ojos están enfermos, todo el hombre está a oscuras
(Mt 6,22), ahora nos dice que cuando nuestro corazón se hace duro como los
suelos pedregosos, la semilla en ellos sembrada no prosperará en su
crecimiento. Conviene leer el texto completo de la parábola y la explicación
que Jesús hace de ella (Mc 4,2-20).
Los análisis de la Biblia nos hablarán de lo exacto de la parábola
en referencia a los suelos palestinos: áridos, sembrados de piedras en los
bordes, atravesados por caminos trillados y endurecidos, llenos de malezas,
etc. Los sociólogos luego, nos dirán quiénes son los hombres-pedregosos,
los hombres-camino, los hombres-zarzales, los hombres-buena tierra, etc.;
pero la parábola nos concierne a todos, porque en ella lo que se pretende
es resaltar los diversos resultados que se siguen tras el encuentro de la
palabra de Dios con cada uno. ¿Cuál es nuestra respuesta real a la palabra
de Dios que se nos está sembrando? Dadas mis contradicciones internas, ¿en
dónde me pongo? ¿Qué clase de suelo soy? ¿Qué estamos haciendo cada uno
con la palabra de Dios? Esa es la problemática que sugiere esta parábola.
NUESTRAS CONTRADICCIONES Y SUS ORÍGENES
Del análisis de nuestra realidad concluimos que somos «múltiples»,
que nos encontramos un poco en todos los diversos suelos. Nos reconocemos
«camino», terreno endurecido por una fe reducida a rutina y a observancia
de preceptos trillados, donde la palabra de Dios cae pero rebota. Personas
distraídas y ausentes porque el corazón lo tememos en otra parte y la
simiente nos resulta extraña.
Nos reconocemos «terreno no labrado»: una pequeña capa de tierra
sobre un árido de piedras. Personas capaces de quedar bien y de salvar las
apariencias cristianas y poco más. Superficialidad, vanidad, inconstancia y
volubilidad. Tímidas tentativas pero sin llevar nada a cabo en resumidas
cuentas. Personas sin raíces, incapaces de asimilar y por ello, incapaces
también, de comprometerse. Personas, en fin, que tocan infinidad de cosas,
pero nunca hacen suyo nada en serio.
También nos podemos reconocer en el «enredo de las zarzas»: terreno
labrado quizás, pero donde la simiente tiene que crecer en competencia con
la zarza que le roba el alimento y le impide ver el sol, hasta terminar
ahogándola en su crecimiento. Es ese barullo de los entorpecimientos, los
compromisos sociales, las cosas que convertimos en esenciales, las
comodidades de las que no queremos prescindir, los temores, etc. Esas son
las zarzas que sofocan el desarrollo de la palabra de Dios dentro, después de
haberla reducido a minoría en nuestro mundo interno tan confuso.
Finalmente, también podemos reconocernos en el «terreno fértil»,
en aquel que puede multiplicar el fruto de la palabra sembrada. El
sembrador no es que luego pretenda que el fruto sea el mismo en todos, lo que
quiere es que nos esforcemos por ablandar la dureza, por desalojar las
piedras que estorban y por arrancar los abrojos que impiden el crecimiento.
Es decir, que evitemos todo aquello que pueda neutralizar la capacidad de
crecimiento de la simiente. Como «terreno» somos socios de Dios en su
obra de creación y crecimiento. La palabra, creadora de vida, nos pide
poner algo de nuestra parte.
Por eso resultan extrañas nuestras contradicciones y sobre ellas
deberíamos pensar un poco. Por ejemplo: escuchamos la palabra de Dios en misa
y saliendo de la iglesia hacemos lo contrario; pensamos en grandes ideales
y metas y luego hacemos cosas bien mezquinas; pretendemos grandes obras y a
renglón seguido nos contentamos con los ridículos horizontes de siempre;
nos abrimos con ilusión hacia la libertad interior, pero nos condicionamos
cerrilmente a nuestras esclavitudes diarias, como la de la mediocridad, etc.
La respuesta no la podemos reducir a disculpar la diversidad de
terrenos ineptos en nosotros, por razones marginales o eventuales que nos
sobrevienen. Hay más bien que buscarlas entre nuestras actitudes de fondo,
las actitudes a las que Jesús mismo hizo alusión al explicar la parábola:
el influjo que tiene sobre nosotros el mal y el ambiente, nuestra
superficialidad e inconstancia y la ambición y las ansias que nos suelen
dominar (Mc 4,13-20).
Si abrimos la Biblia encontramos tres afirmaciones a propósito de la
palabra de Dios. Se nos dice de ella que es creadora, que es salvadora y que
es germen de vida. Que es creadora aparece desde el principio, produciendo el
universo con su fuerza: «¡Hágase!» (Gen 1). «Mediante ella se hizo todo
y sin ella no se hizo nada de lo que hay hecho» (Jn 1).
Que es salvadora también nos lo recuerda el Evangelio de Juan: «la palabra se hizo
carne y habitó entre nosotros; y a los que la reciben, los hace capaces de
ser hijos de Dios» (Jn 1). Que sea germen de vida es evidente, porque contiene en sí un
principio capaz de hacer en nosotros verdaderas transformaciones. Por eso,
hemos de secundar su fuerza, proporcionándole tierra apta para que el
crecimiento sea real en nosotros. Nunca le opongamos resistencia y, mucho
menos, la hagamos «inofensiva».
De todos los terrenos de la parábola, quizás al que más nos
parezcamos sea al del zarzal: un terreno bueno, pero ocupado ya por
nosotros mismos, por nuestros prejuicios, por nuestros esquemas habituales,
por la lógica y el sentido común, por los temores, etc. La palabra allí
queda ahogada y no crece. Quizás le tengamos algo de miedo por si nos lleva a
mayores compromisos con la sociedad o con la Iglesia y terminamos
reduciéndola a nuestras cuadrículas de pensar o de ser, personales. En una
palabra. la tratamos de adaptar a lo nuestro de siempre, olvidados de que
Jesús nos avisó que hemos de hacernos como niños si queremos entrar en el
Reino. Hacerse como niños es creer sin reservas y acoger con
disponibilidad, porque el niño está limpio todavía de prejuicios mentales
y de hábitos adquiridos.
No es infrecuente que nosotros en vez de prepararle el «humus»
necesario para el crecimiento, acumulemos «ingredientes» para rebajaría,
para hacerla más digerible, más adaptable a nuestros modos personales.
Luego, le añadimos el «suavizante» indispensable para hacerla inofensiva
o inocua, para que no nos inquiete dentro, ni nos moleste demasiado,
cuando precisamente la Biblia nos dice que la palabra de Dios es afilada,
es luz y es fuego. Lo malo es que nosotros la embotamos para que no nos
hiera, o la hacemos opaca para que no nos dañe la vista, o la enfriamos con
el agua del sentido común o de la falsa prudencia. Eso es lo que quiere decir
«hacer inofensiva la palabra de Dios». Pero la palabra, lo que tiene que
hacerse, es vida en nosotros y ayudarnos a crecer más y más.
Cuando encontremos personas a quienes el Evangelio les resulta raro,
tendríamos que preguntarnos: ¿no habremos contribuido nosotros también a
hacer raro el Evangelio? Quizás no hayamos sido capaces de ofrecer un
testimonio evidente de que su práctica es posible, tanto personal como
colectivamente. O quizás lo hayamos envuelto en nubes tan místicas
como hipócritas, o lo hemos reducido a una casuística moral minuciosa,
identificándolo con un moralismo ya caduco. Nuestra obligación es
aplicarlo a la vida desde cualquier circunstancia, hasta habituarnos a
vivirlo con naturalidad.
¿Qué estamos haciendo con la palabra de Dios? ¿La mantenemos viva en
el corazón, o la hemos hecho inocua en sus efectos? Juan termina su Evangelio
diciéndonos que «esta palabra la ha escrito para que creamos y por esa fe
tengamos vida» (Jn 20,31).
Joaquín Sangrán SJ
En
artículos anteriores mostramos que, a diferencia de las cosas, que una vez
construidas, ya están finalizadas, las personas tenemos que estar
continuamente haciendo nuestra vida. Nuestra vida no nos viene hecha sino
que es una tarea por hacer. ¿Quién tiene que hacer nuestra vida? Parece
que la respuesta más razonable es decir que nosotros mismos. Cada persona
está llamada a ser su propia autora.
Pero para hacer su vida, aunque estemos frente a todo lo real, la
persona no
es
autosuficiente; debe ser autónoma, pero necesita apoyarse en las cosas y,
sobre todo, en las personas.
Pero no es que simplemente los necesite: es que la persona está
constitutivamente abierta a los demás y a las cosas. La persona es un
ser-con otras personas. En su misma naturaleza está ser abierto a otros. No
es sólo por necesidad sino que su propia realidad es una realidad abierta. El
ser humano es comunión en su propia estructura.
¿A qué está abierta la persona?: a sí misma, a la realidad sensible,
a los demás y a la trascendencia. Aquí vamos a fijarnos, sobre todo, en la
apertura a las demás personas. Y lo que descubrimos es que la orientación
y relación con los demás, puede ser de dos tipos:
Impersonal,
mera asociación de personas, en la que se está vertido a los demás en
tanto que «otros», dando lugar así a la sociedad.
Pero
puede ser también una versión personal, auténtica comunidad, que
consiste en la versión de unas personas a otras en cuanto personas. Es
este tipo de relación la que da lugar a la comunidad.
Distinguiremos así relaciones impersonales y sociales de las relaciones
personales y comunitarias.
a)
Las primeras le transmiten, de un modo objetivo, y a través de la
socialización y la educación, la tradición cultural y una visión de la
realidad (cosmovisión).
b)
Pero en el segundo caso hay una vinculación concreta a personas. Los
otros presentes en la vida de la persona en sus albores le proporcionan
recursos, le educan,
le
enseñan. Más adelante los otros también son ayuda, educación,
acompañamiento, de modo relevante en la familia y la amistad, como nosotros
de los que se escinde el yo y el tú. En definitiva, las personas
significativas que tejen el entramado de cada vida son elementos
indispensables en la realización personal. La vida personal está más allá
de los límites de lo meramente individual.
1.
«TODA
VIDA VERDADERA ES ENCUENTRO» (BUBER: Yo y TÚ)
Decíamos que relaciones personales son las que establece la persona
cuando trata a los demás como personas. En este sentido, la primera forma de
relación, la relación básica, es la que se establece entre un yo y un
tú.
La persona no se puede realizar como tal si no es abriéndose a las
demás personas. Los demás nos enseñan a ser persona. Por eso, sólo desde
un ciego individualismo, se puede decir que «el infierno es el otro» (Jean
Paul Sartre). La verdad es que sólo gracias al otro yo puedo ser yo.
«Las otras personas no limitan a la persona, la hacen ser y
desarrollarse. Ella no existe sino hacia los otros, no se conoce sino por
los otros, no se encuentra sino en los otros. La experiencia primitiva de la
persona es la experiencia de la segunda persona. El tú, y en él el
nosotros, preceden al yo» (Emmanuel
Mounier: El personalismo. Sigueme, Salamanca 1990, p. 475).
Así las cosas, podemos afirmar que la relación personal más intensa y
auténtica entre dos personas es la de encuentro.
Un encuentro, en el sentido concreto y preciso que aquí queremos dar
al término, consiste en una experiencia personal radical en la que dos
personas se hacen mutuamente presentes de modo significativo, dándose y
acogiéndose mutuamente, y estableciéndose entre las dos una comunicación
fecunda. Cada uno de los dos crece como persona gracias a la otra.
En el Encuentro, cada una de las personas quiere que la otra llegue a
ser quien está llamada a ser, ofreciéndole cada uno al otro su riqueza
personal, sus cualidades, su tiempo, su ser. Cada uno de los dos apoya,
posibilita e impulsa al otro para crecer como persona. Por el encuentro, un
«yo» y un «tú» se convierten en un «nosotros».
Ahora bien, la convivencia o relación entre dos personas, el hecho de
encontrarse dos personas, presenta varias formas, no todas igualmente
personalizantes y constructivas. Dependen de cómo se considere al «tú», de
cómo se tome al otro con el que me encuentro:
Formas de considerar al «tú»:
1.
Como cosa, como medio o instrumento para mis fines
2.
Como socio, colaborando con él en función de una necesidad mutua
pero tratándolo de modo impersonal, sin importarme él como persona
3.
Como persona, como fin en sí, como alguien al que acojo y al que me
doy para que sea quien está llamado a ser.
« Yo trato al prójimo como un objeto cuando lo trato como a un
ausente, como a un repertorio de informaciones para mi uso, o como un
instrumento a mi disposición; cuando lo catalogo sin apelación» (Emmanuel
Mounier: El
personalismo. Sígueme,
Salamanca 1990, p. 477).
2. TIPOS DE RELACIÓN INTER-PERSONAL
Dependiendo de qué actitud se tome uno respecto del otro en las
relaciones personales, se podría hablar de varios modelos de relación.
Todos nosotros podemos, de hecho, llegar a tener con unos o con otros todos
los siguientes modos de relación con los que nos rodean (familia, amigos,
compañeros), o incluso con una misma persona tener varios de estas actitudes:
a)
Utilización
mutua (gráfico
1).
Relación en la que los dos pretenden, ante todo, recibir, y toman al
otro como instrumento para sus necesidades. Se reduce al otro a mero útil
para los propios intereses o se reduce a su función, a su rol,
etiquetándolo.
b)
Relación parasitaria (gráfico
2) en la que uno pretende recibir siempre y nunca dar mientras que el otro
está siempre en actitud de donación.
c)
Relación personal (gráfico 3) en la que los dos tienen la actitud de
salir de sí, ponerse en el punto de vista del otro y tomarse mutuamente sobre
sí de modo estable y fiel. Elaboran y viven conjuntamente un proyecto de
vida en común.
Veamos esto gráficamente:
NOTA
DEL WEBMASTER: Los gráficos no se reproducen
Sólo este tercer tipo de relación es la que hace crecer a las personas
y permite que desarrollen su dimensión comunitaria. Por eso, el punto de
partida de toda vida comunitaria es la acogida y la donación al otro, es
decir, el amor:
El nuevo pensamiento no comienza con el pensamiento a secas, por el cartesiano
«pienso, luego existo», sino por el amor ergo sum («soy
amado, luego existo»), y por ello una doble razón. primero, porque en el
principio tampoco fue el «yo» aislado, robinsoniano, sin relación; y,
después, porque en el principio tampoco fue el famoso «pienso», sino la
inteligencia sentiste originaria, una de cuyas funciones es el pensar. Un
Descartes que afirma que yo sólo soy yo, yo sin ti; un Descartes que duda de
la vida y de los sentidos, un Descartes así ha de ser descartado» (Carlos Diaz Hernández: Soy
amado, luego existo. Volumen 1: Yo y Tú, Pp. 103-104).
Xosé Manuel Domínguez Prieto
Doctor en Filosofía. Miembro del Instituto Emmanuel Maunier
Equipo Ourense-15
Propuestas concretas del Segundo Aliento
E1 Segundo Aliento concretaba la misión de los Equipos dando incluso
pistas de acción precisas en el ámbito de la Pastoral Familiar. Se hablaba de trabajar con Equipos
jóvenes, de preparar a los novios al matrimonio, de caminar con parejas
jóvenes casadas no integradas en los ENS y de crear estructuras paralelas
para ayudar a las parejas en dificultad, a los divorciados vueltos a casar, a
los jóvenes
que cohabitan.
¿Qué se ha hecho de todo ello? Creemos que las dos primeras propuestas son
algo que los miembros de los Equipos tienen totalmente asumido. Muchos
han colaborado y colaboran con Equipos de jóvenes en parroquias y colegios
con motivo de la catequesis de confirmación o con el Movimiento Equipos de
Nuestra Señora de Jóvenes o Fraternidades Marianistas. Otros muchos, y desde hace ya mucho
tiempo, colaboran en los cursillos prematrimoniales.
Ya es más difícil encontrar gente que acepte acompañar a parejas jóvenes que
no quieren integrarse en un Movimiento, pero que buscan algo en el terreno de la
fe y en el marco de lo conyugal. Quizás los Equipos han encontrado una
manera indirecta de ayudar a esas parejas, al elaborar un pilotaje
diferente en el que el primer año se centra en una catequesis de
iniciación vital en los fundamentos de la fe, enfocada a la pareja y desde
la pareja. Saben que así van al encuentro de la nueva situación de falta de
formación de tantas parejas jóvenes y que les inician de modo paulatino en
la espiritualidad conyugal.
Pero siendo algo estupendo, queda sin embargo un hueco por llenar y
es el de las parejas que no están casadas sacramentalmente pero que tienen un
proyecto de fidelidad, de duración, de entrega para su vida en común y que
también necesitarían ayuda. ¿No podríamos inventar algún tipo de acompañamiento diferente que simplemente
enseñe una metodología conyugal y abra las puertas a la trascendencia?
Mucho más difícil es encontrar algún modo de ayudar a los divorciados
vueltos a casar que son cristianos por educación y convencimiento y
sinceramente sienten que esta segunda oportunidad es la verdadera y se
duelen de tener que arrastrar un error, un abandono, un fracaso para toda la
vida. Aquí
la Iglesia tiene la última palabra. Quizás la misión de los miembros de los
ENS sería recordárselo a sus pastores en todo momento y colaborar con las
iniciativas que surjan.
En cuanto a los jóvenes que cohabitan, es difícil que quieran
agruparse como tales, pero sí quizás integrarse en los grupos formados
por parejas unidas por el matrimonio civil, para ir descubriendo que el amor
no es
sólo sentimiento sino algo que se construye día a día con creatividad y constancia.
Queda tanto por hacer... El tiempo es tan corto... Se nos ha dado
tanto... Si aprendiéramos a mirar con compasión y con entusiasmo ya nos habríamos
comprometido en alguno de estos campos. ¿A qué esperamos?
Álvaro y Mercedes Gómez-Ferrer
Signos sexuales
La
vida la sociedad que nos rodea esta llena de signos más o menos
convencionales.
El matrimonio tiene, y los esposos tenemos, toda una serie de signos,
además de propios, intransferibles. A través de ellos, «tu
y yo», marido
y mujer, nos entendemos, nos comprendemos y nos compenetramos; en definitiva
con la mediación de «nuestros signos», nos queremos y nos amamos.
Este lenguaje de los signos, nos permite comunicarnos y expresarnos
hasta alcanzar su total plenitud, donde las palabras enmudecen y no son
capaces de manifestar toda la fuerza contenida en la íntima relación
conyugal.
El mismo sacramento del matrimonio adquiere su máxima expresión con
la entrega, libre y desinteresada, de cuerpo y alma de los esposos,
convirtiendo esta donación en el signo específico e identificativo de
éstos, marido y mujer. Y queremos resaltar el aspecto de la entrega, ya
corporal, pero sobre todo espiritual. Este matiz es el que nos debe marcar a
los esposos cristianos, pues si aspiramos a los carismas superiores, es con
la fusión, además de los cuerpos, de nuestros espíritus, cuando adquiere el
sentido sacramental de la vocación conyugal.
En este marco, nos atrevemos a proponeros a experimentar tras el
clímax conyugal, aún con los cuerpos exhaustos y con la respiración
entrecortada, el ofreceros al Señor en un momento de íntima oración.
Todavía más, reconvirtamos el signo vital de la relación conyugal en una
honda oración a Dios.
Queremos reivindicar, que utilizamos la expresión relación conyugal,
en lugar de relación sexual, porque entendemos que la primera engloba la
segunda y no al contrario. La relación conyugal globaliza la vida de la
pareja, de los esposos, en definitiva del matrimonio. Y es dentro de éste, en
donde aparecen diferentes signos de marcado sentido sexual y que conforman y
dotan al matrimonio de herramientas a su servicio. Así, y en este contexto,
de los signos sexuales, como lenguaje que es, hay que saber aceptar su
transcendencia, con su validez en un momento dado, y su intranscendencia en
otras etapas de la vida.
El matrimonio, no lo olvidemos, es un proyecto de vida inacabado al que
hay que hay que ir adaptándolo a las cambiantes situaciones que la vida
conyugal nos va deparando con el transcurso de los años. Concretamente, la
vida de la pareja recién casada es diferente a la de un matrimonio que ya
lleva diez o quince años de casada, o el que va a celebrar las bodas de
plata, y qué decir de las de oro. Es diferente el que no tiene niños, que el
matrimonio que está viendo crecer a sus hijos, o el que vive la llegada de
los nietos.
Sin embargo, en cada uno de los diferentes estados matrimoniales se
viven unos signos sexuales condicionados a la relación conyugal que en cada
momento se vive y que cada pareja debe de ser capaz de adaptar al tiempo y a
su situación.
Los signos sexuales adquieren la fuerza, la madurez y la serenidad que
los esposos, atendiendo al momento que viven, quieran darle.
Ahora bien, para que los signos tengan plena validez debe haber un
emisor y un receptor y que ambos estén en la misma onda; la armonía sexual
tan sólo se adquiere con paciencia, diálogo y mucho, muchísimo amor.
Es todo un aprendizaje, un proceso. Es..., el matrimonio.
luma y Guillermo
V-109
El mundo de los humanos
E n los primeros capítulos del libro del Génesis, a los que estamos
dedicando este curso las reflexiones de la Carta, hay dos aspectos en los que vamos a centrar
nuestro escrito: primero, que la creación, en cuanto querida por Dios y
salida de sus manos, es algo bueno, y, segundo, que el dominio de los
humanos sobre el resto de la creación debe hacerse de acuerdo con su
condición de plenipotenciarios de Dios. Pasemos, pues, a desarrollar estos
dos puntos.
1. LA
BONDAD DE LA CREACIÓN Y DE LAS COSAS CREADAS
El mundo, este mundo, es el lugar donde se desarrolla necesariamente
nuestra existencia. Para expresar esta necesaria referencia de los seres
humanos al mundo, algunos pensadores han dicho que «somos seres en el
mundo». Y cuando hablamos de «mundo» entendemos por tal todo aquello que
no se confunde con nosotros mismos; es decir, «mundo» es la realidad que nos
rodea y que constituye el medio don-
de transcurre y se realiza nuestra existencia.
Pues bien, en ese mundo, que es nuestro medio necesario, hay aspectos
claramente negativos; tan negativos, que desde la más remota antigüedad
han hecho surgir la tentación de establecer una distinción radical, una
distancia total entre los humanos y el mundo: este último sería
radicalmente malo y, por esa maldad suya, culpable de todos los males que
amenazan la vida de los humanos. El mundo, con todos sus componentes, seria en
definitiva obra casual y no querida por Dios, o, en el peor de los casos,
incluso un producto de divinidades igualmente marcadas por el mal.
A estas concepciones hace frente la Sagrada Escritura, ante todo con las
palabras que abren el relato creacional y, con él, toda la Biblia: «al
principio -se afirma- creó Dios el cielo y la tierra» (Gn 1, 1); es decir,
todas las cosas, que este es el sentido de la expresión «el cielo y la
tierra», fueron creadas igualmente por el Dios cuya bondad afirma el autor
sagrado sin ningún tipo de dudas. Y fueron creadas, no por casualidad ni
por obligación externa alguna, pues antes de la creación no había nada:
sólo Dios (cf. Gn 1, 2); Dios lo creó todo libremente porque él quiso. Es
lo que afirma el texto sagrado cuando presenta a Dios insistentemente
«diciendo» cada una de las cosas que iban siendo creadas, llamándolas a
la existencia: «Y dijo Dios: 'que exista la luz..."; y dijo Dios...; y
dijo Dios.» Ahora bien, la expresión más acabada de la bondad de la
creación la representa, sin lugar a dudas, otra frase que también se
repite varias veces, en este caso en el segundo momento de la descripción de
la obra creadora: «Y vio Dios que era bueno» (cf. Gn 1, 10.13.18.22.25).
La
enseñanza del autor sagrado es clara y, como se ve, altamente optimista: nada
de lo creado es malo, defectuoso, todo, absolutamente todo lo que configura
este mundo nuestro, en el que transcurre la existencia de los humanos, es
bueno, porque es obra de Dios, fruto de su acción creadora, producto de su
palabra omnipotente. El poder divino no se ha visto limitado por ninguna
potencia adversa; por la acción de Dios y por su aprobación, toda la
creación y cuanto contiene es buena y bella, armoniosa y no confusa.
2.
EL DOMINIO DE LOS HUMANOS SOBRE LA CREACIÓN
En uno de los artículos publicado en los números últimos de la Carta
ya
apuntábamos la claridad con que la Biblia establece el papel singular de los
seres humanos en el conjunto de la creación: ellos, y sólo ellos, fueron
creados «a imagen y semejanza de Dios» (Gn 1, 26-27); ellos, es decir, el
hombre y la mujer, creada tras él como complemento indispensable de su
«humanidad», salen de la mano creadora de Dios, que pone al servicio de
ellos el resto de su obra creadora (Gn 1, 26.28). En esa misma línea se
orienta la rúbrica que cierra la parte del relato dedicado a la creación
del hombre y la mujer; sólo entonces, cuando los ha creado a ellos, alcanza
la obra creadora su máximo grado de bondad: el día sexto, pasadas la tarde
y la mañana correspondientes, vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno (Gn 1, 31).
Es fácil imaginar que con esta constatación final, rúbrica de todo el
relato, el autor sagrado se opone directamente a cualquier concepción
negativa sobre el ser humano que viera en él un esclavo servil de los dioses,
producto, también él, de luchas y caprichos de divinidades imaginadas,
según modelos demasiado humanos. Dios, el Dios bueno, quiso crear también a
los seres humanos, a quienes, lejos de constituirlos en esclavos de
caprichos divinos, los hizo de algún modo representantes suyos en la tierra,
encargados de la creación, memoria permanente del único Señor de todo,
plenipotenciarios de Dios en la creación.
Bien entendido: todo ello han de serlo al modo de su Señor, como imagen
y semejanza suya. Es decir, el sometimiento de la tierra y el dominio del
mundo animal (Gn 1, 26.28; cf. 2, 8-9 y 18-20) no significan en modo alguno
sometimiento y dominio caprichosos por parte de los
humanos. Del ejercicio concreto de su papel frente al resto de la
creación depende que la obra de Dios se vea completada; ese es
precisamente el sumo derecho y la gran responsabilidad de los humanos.
Lo cual significa, en concreto, que aquel sometimiento y aquel dominio
deben ser responsables, es decir, deben ejercerse desde la autoconciencia
sobre la propia condición de imagen y semejanza creadas del Dios increado;
desde la conciencia de que aquel derecho y aquella responsabilidad no son
autónomos, sino participados y, por ello, deben ejercerse en referencia
continua al Dios Creador de todo.
En olvidar esta referencia a Dios, en querer ocupar el lugar de Dios,
ser ellos mismos «dios» («ser como dioses», dice el texto sagrado en Un 3,
5), consiste precisamente el pecado de los humanos, cuyas consecuencias
alcanzan también a esta relación suya con el mundo. El libro del Génesis
considera esas consecuencias principalmente desde la perspectiva de la
creación y como rebelión de ésta contra «su señor» natural, que es el
ser humano: «el suelo brotará para ti -dice Dios-cardos y espinas» (Un 3,
18); es decir, se resistirá a tu dominio hasta el punto de que tendrás que
«comer el pan con el sudor de tu frente» (Un 3, 19). Pero, tampoco olvida el
primer libro de la Biblia la culpa que tienen los humanos en este estado de
cosas: «porque... comiste del árbol prohibido (= quisiste ser como dios),
maldito el suelo por tu culpa» (Un 3, 17). Pensando seguramente en
estas palabras del Génesis, san Pablo hablará en la Carta a los Romanos
más claramente del sometimiento de toda la creación como consecuencia del
pecado de los humanos; a dicho sometimiento se refiere, no sin dramatismo,
en los siguientes términos: "la creación fue sometida a la
frustración..." y nosotros sabemos que «hasta ahora está gimiendo
con dolores de parto» (Rom 8, 20.22).
Así pues, según la Sagrada Escritura, la creación entera está
vinculada estrechamente a los humanos, pues Dios quiso que aquella fuera el
medio en que se desarrollara la existencia de estos últimos y, además, que
los humanos ejercieran un papel especial, que podemos definir como poder o
dominio. Lo que le pase a los humanos afecta a la creación; le afecta sobre
todo un ejercicio caprichoso y egoísta de nuestro papel singular en la
creación; y ello ocurre cuando olvidamos que no somos dueños, sino
administradores de la obra creada; que no somos «reyes», «señores» de
la creación, sino representantes del único Señor de todo. Recordar estas
enseñanzas de la palabra de Dios, que fundan sin duda una ecología
cristiana, puede resultar muy saludable para los creyentes, que a veces nos
quedamos sin palabras ante el discurso tan actual sobre la ecología. O
Juan M. Díaz Ródelas
Aquí estamos un año más con una propuesta de libros para que os acompañen
en las vacaciones que ya se aproximan.
La oferta editorial es tan amplia que hace muy difícil su selección,
pero esperamos haber estado acertado y que nuestras recomendaciones os hagan
disfrutar con su lectura.
DE FORMACIÓN
-
Enrique
COLOM y Ángel RODRÍGUEZ LUÑO
Elegidos para ser santos. Editorial Palabra. 2001.
En la última mitad del siglo xx y, sobre todo, después del Concilio
Vaticano II, el modelo de una moral basada fundamentalmente en normas y
obligaciones ha quedado totalmente obsoleta. Los autores de este libro,
ambos profesores de Teología, dan un paso importante en el camino hacia una
formulación moderna del proyecto moral cristiano. Analizan los conceptos
esenciales de la antropología moral: virtud y dones, libertad y gracia,
sentimientos y pasiones.
Desde la perspectiva de que todos los hombres hemos sido llamados a
la santidad, su obra estudia el camino que lleva a la identificación con
Cristo.
-
C.H.
DOOD
Las Parábolas del reino. Editorial Cristiandad. 2001.
Se trata de un libro fundamental como introducción y profundización en
el misterio de la fe. Es una aproximación nueva a las parábolas
evangélicas para encontrar en ellas su sentido originario, tal como las
comprendieron e interpretaron los que fueron testigos presenciales de su
predicación.
-
Scott
y Kimberley HAHN
Roma dulce hogar (2.a edición).
Editorial Rialp. 2000.
Es la historia real de un matrimonio norteamericano que relata su
aceptación de la voluntad divina, su camino en busca de la verdad y su
alegría al ser recibidos en el seno de la Iglesia Católica.
El testimonio de su conversión al catolicismo a partir de una
formación presbiteriana puede ser, en definitiva, una invitación a cómo
vivir más plenamente nuestra fe y cómo ser capaces de compartirla con los
demás.
-
Jean
MOUROUX
El sentido cristiano del hombre. Editorial Palabra. 2000.
Con un estilo a la vez atractivo y elegante, el autor (1901-1973)
plantea cuestiones fundamentales de la antropología cristiana, tales como las
nociones de persona, amor y libertad, logrando resolver el difícil
equilibrio entre las perspectivas filosófica y teológica del ser humano.
Demuestra cómo solamente desde una visión cristiana del hombre es
posible comprender en profundidad su auténtica dimensión ante el mundo de
los valores temporales y a la vez su apertura a la trascendencia. Mouroux,
inspirado en la lectura de Santo Tomás y autores modernos como Newman, ha
ejercido, desde su particular perspectiva personalista, una notable
influencia en el ámbito de la teología de la fe.
BIOGRAFIAS Y NARRATIVA
-
Camilo
José CELA
La rosa. Editorial Espasa. 2001.
No hace falta presentar al flamante Premio Nóbel autor de este libro.
Pero si conviene advertir que en esta obra que relata su infancia en Galicia,
encontramos a un Cela posiblemente más íntimo, sencillo y poético que en
casi todo el resto de su producción literaria. En realidad este libro fue
publicado por primera vez en 1959 y se trata de la primera parte de lo que
iban a ser sus memorias, proyecto que nunca concluyó, pues su obra Memorias,
entendimientos y voluntades, publicada años después, no tiene nada que ver con
esta que ahora nos ocupa. En aquel momento supuso la incursión en un
género que, contrariamente a lo que ocurre hoy en día, no era muy
frecuente, pues no parecía correcto airear la propia intimidad,
literariamente hablando.
-
René
LEJEUNE
Robert Schuman. Padre de Europa (1886-1963). Editorial Palabra. 2001.
Esta es la biografía de uno de aquellos políticos, muchos de ellos
cristianos, que al final de la II Guerra Mundial se encontraron con la
necesidad de construir un nuevo orden internacional para que no pudiera
volver a repetirse una experiencia tan triste como la que acababan de
sobrevivir. Se trataba de lograr un panorama político, tanto a nivel
nacional como europeo que, fomentando el respeto y la colaboración, fuera
capaz de integrar a las distintas naciones en un proyecto de futuro
común.
En esta biografía se muestra la figura de un hombre que supo conjugar
sus ideales personales con las exigencias políticas y tiene, además de un
interés histórico y documental, el valor de proponer a la sociedad
actual un modelo de hombre político comprometido.
-
Joan
E MIRA
Los Borja. Familia y mito. Editonal Bromera. 2000.
En el pasado año 2000 se ha celebrado el V centenario del año
Jubilar del Papa Alejandro VI. Con este motivo, el autor (1939), escritor y
profesor de griego y cultura clásica
en la Universidad Jaume I de Castellón, y que ya había escrito con
anterioridad una novela titulada Borja, Papa, publica
esta obra. En ella pretende desmitificar la leyenda negra que se desarrolló
en torno a esta familia valenciana que triunfó en Roma, donde se
italianizó su apellido por Borgia, y que en el transcurso de apenas 50
años dio dos papas, una docena larga de cardenales y otras ilustres y
famosas figuras dentro de esa fascinante revolución histórica que fue el
Renacimiento Italiano.
Se trata de un magnífico relato histórico, defendiendo la tesis de que
no se trata de que la vida de Alejandro VI y otros Borgia fuera ejemplar,
sino que sus actuaciones eran las usuales de la época en la que vivieron.
Por otra parte, la edición en gran formato está espléndidamente
cuidada con preciosas ilustraciones que recrean el mundo artístico y
refinado de aquel momento. Su único inconveniente es el precio, que ronda
las 6.500 pesetas.
Antonio VILLACORTA BAÑOS
El castellano Domingo de Guzmán (1170-1221).
Novela histórica. Editorial San Esteban. 1998.
Se trata de una novela histórica en su más pleno sentido, ya que va
intercalando el género biográfico y el histórico con el puramente
novelístico. La figura de Santo Domingo de Guzmán, por primera vez tratada
en una obra escrita en castellano, se muestra con toda su intensidad y llena
de fortaleza y espiritualidad. A lo largo de la misma le seguimos desde su
nacimiento en Caleruega (Burgos) a sus recorridos por Europa y la fundación
de la Orden de Predicadores, después de su paso por la joven Universidad de
Palencia y unos años de tranquilo retiro en el Cabildo de Burgo de Osma.
Simultáneamente a la biografía del personaje se van desarrollando
fragmentos de la época medieval en la que vivió, con una gran belleza y a la
vez con una rigurosa ambientación histórica.
-
Stefan
ZWEIG
La embriaguez de la metamorfosis. Editorial El Acantilado. 2000.
El autor, muy conocido por sus biografías y novelas cortas,
desarrolla en esta novela larga (337 páginas) una trama sentimental con
una excepcional finura psicológica y que justificaría por si sola su
inclusión entre los integrantes de la alta cultura vienesa de los primeros
decenios del siglo xx.
La protagonista es una joven con una vida monótona y miserable en un
olvidado pueblecito del Tirol que un día descubre «otro mundo» al ser
invitada por unos parientes a unas vacaciones en un lujosa estación de verano
Suiza. El regreso a su vida rutinaria es una brusca vuelta a la realidad que
debe tratar de superar.
INFANTIL Y JUVENIL
-
David
BEDFORD
Cuando sea grande... Editorial Beascoa. 2001.
Escrito pensando en los más pequeños de la familia, para
demostrarles, de una forma original y divertida, que ser pequeños...
también puede tener sus ventajas. Es la historia de un pequeño osito que
vive en el nevado y frío ártico con Mamá Osa y quiere ser pronto tan
grande como ella, y de cómo va descubriendo lo que de verdad significa «ser
grande».
Las ilustraciones de Jane Chapman son una delicia y junto con el ameno
texto contribuyen a que el libro sea, a la vez, divertido y formativo.
-
José
Pedro MANGLANO
Construir el amor. Etapas, crisis y sentimientos.
Editorial Martínez Roca. 2001.
Así como el libro anterior estaba dirigido a los más pequeños, este
que ahora nos ocupa lo está para los jóvenes y adolescentes, ya que en él
se muestra «qué es eso del amor», utilizando para ello un lenguaje actual
que lo hace atractivo para dichas edades. No es un libro confesional pero,
sin embargo, Dios está presente de alguna forma en todo su desarrollo cuando
explica, con una cierta argumentación filosófica, las diversas etapas por
las que atraviesa el amor: amor-enamoramiento, amor-tranquilo, amor-critico.
-
Ana
PELEGRIN (selección y prólogo)
Letras para armar poemas. Antología de la poesía. Editorial
Alfaguara. 2000.
Esta antología poética, seleccionada por Ana Pelegrin, constituye
una magnífica manera de introducir a los jóvenes en el bello mundo de la
poesía y que, lamentablemente, no es un género muy de moda entre ellos. Los
poemas de 53 autores contemporáneos españoles e iberoamericanos se
suceden en un «alfabeto poético» realmente original: bichos, flores,
caballitos de mar, cometas y otras muchas cosas, van sirviendo de línea
conductora en su desarrollo.
-
Joanne
K. ROWLING
Harry Potter y el cáliz de fuego. Editorial Salamandra. 2001.
¿Cómo no incluir en una propuesta de libros con los que acompañar
las vacaciones de los jóvenes el último, de momento, de 105
que
tienen a Harry Potter como protagonista? Se trata de un auténtico
fenómeno editorial que vio la luz con su primera historia Harry Potter y la piedra filosofal en
1997, publicada por una pequeña editorial británica y que actualmente va por
su cuarto volumen, habiendo vendido en total más de 80 millones de ejemplares
y ocupar el cuarto lugar de ganancias editoriales en el presente año.
La autora, una inglesa que no se esperaba este abrumador éxito y que ha
recibido a primeros de marzo de este año el Titulo Oficial del Imperio
Británico, no pretende hacer filosofía sino divertir.
Como era de esperar después de este fenómeno de masas, los críticos
literarios se han lanzado a un acalorado debate sobre sus virtudes y
defectos. Así, algunos de ellos para
poner de manifiesto los aspectos negativos del personaje protagonista
y de sus aventuras aducen que puede fomentar demasiado un «escape» de la
realidad, ya que Harry Poter, huérfano de unos magos muy poderosos estudia
magia en el colegio de Hogwarts y allí se centran todas sus historias, y
hasta sugieren que podemos llegar a ver a nuestros hijos más jóvenes
querer ir al colegio en escobas voladoras y portando varitas mágicas o
sombreros de magos.
Otros críticos, los más, resaltan sus aspectos favorables, como es su
visión de la familia, en general, muy positiva. Además algunos personajes
presentan claramente valores y virtudes destacables, como la integridad,
la nobleza, la sinceridad, la bondad, etc. Pero sobre todo es importante
resaltar cómo su autora consigue que los niños lean «tomos» de casi 600
páginas y que incluso prefieran su lectura a ver la televisión...
MEMORIA DE UNOS EJERCICIOS ESPIRITUALES CON NIÑOS
Se han celebrado unos ejercicios espirituales con niños en Santo
Espíritu del Monte (Valencia), a los que hemos acudido los cinco
matrimonios, siete niños y un bebé del Equipo V-107, junto a otros
matrimonios con niños y el consiliario Vicente Botella, bajo la brillante
organización de Rosa y Fede. ¡Qué fácil y agradable nos hicieron
conllevar los ejercicios!
Se inició como una apuesta arriesgada de convivencia familiar, un
encuentro en la fe con la presencia activa de niños, que nos ha llenado de
alegría e inquietud. Una inmensa alegría recordar que el Rostro Amable de
Cristo está reflejado en el rostro de nuestra pareja y en extensión de
nuestros niños del equipo y las otras parejas. Una alegría el convivir con
matrimonios que viven cristianamente las inquietudes de nuestro tiempo, que
Juani y yo centraríamos básicamente en dos direcciones: relación de pareja de tres (esposos y Dios) y relación de padre e
hijos con Dios por mediador.
En la primera dirección la alegría viene, como no, al
reencontramos con la pareja como comunidad básica (los discípulos de
Emaús) de vida y fe, en constante caminar con Cristo como modelo de persona
fiel, bondadosa, que sigue las directrices del Padre (Abba) en todo
momento y por ello ama y nos invita a amar por encima de todo egoísmo y nos
exige una sinceridad actuacional, una praxis de generosidad y entrega hacia el
otro, hacia la compañera/o. Es curioso descubrir que pese a nuestra
fragilidad, Dios es fiel y nos acompaña en todo momento y nos está
esperando -como el Padre de la parábola del Hijo Pródigo- a que
reconduzcamos nuestra vida, nuestro tiempo, que Juani y yo centraría-
tras relaciones de pareja, nuestra vidafamiliar en la dirección del
amor generoso, del perdón y la reconciliación, de la amistad más allá de
los años y sus vicisitudes. En las relaciones de pareja hay toda suerte de
situaciones y circunstancias, y es coincidente en muchas parejas la mano
discreta de Dios para unir, para consolar, para animarnos a seguir amando. La
inquietud surgió en un comentario sobre las parejas que hoy en día no
sobreviven a las crisis y acaban en ruptura, en divorcio, en fracaso del
proyecto vital de vida matrimonial. Bueno, se me antoja pensar que aunque
nadie estamos a salvo del fatal desenlace, lo bien cierto es que en la
medida que una pareja vive abiertamente al Dios de Jesús y en comunión con
su equipo, esta probabilidad se reduce considerablemente, pues si bien es
humano errar o vivir desordenadamente durante un periodo de nuestra vida, la
corrección fraterna -Dios actúa también a través de personas, como bien
indicó Vicente Botella-, así como el sincero arrepentimiento y cambio de
actitud -sacramento del perdón- son fuentes regeneradoras de vida y por
tanto reconstructoras de la persona, de la vida de pareja. Amar
es en gran medida perdonar Amar conyugalmente es en gran medida renunciar a
uno mismo -especialmente
cuando somos conscientes de que nuestra postura tiene en su fondo una
justificación en la comodidad, el orgullo, la tozudez, el rencor, la
avaricia, el miedo, la envidia, la rabia, el pesimismo, etc.- en
beneficio del otro, porque sin la felicidad del otro no somos felices, no
somos capaces de crecer como personas. Muy acertada está la reflexión sobre el texto de
Oseas y la esposa infiel para preguntarnos hasta qué punto cuando en la
relación de pareja las cosas no funcionan bien, nos ponemos en manos de
Dios y en vez de repudiar al otro/a tratamos acorde a Su Voluntad de
reenamorar, de reconquistar, de seducir al cónyuge infiel... desde una
amistad sin limites, un cariño sin limites, una generosidad sin límites.
Un amor a imitación de Cristo, sin límites. A esto se nos invita desde la
Buena Nueva que los discípulos de Emaús pudieron experimentar en su
encuentro con el Señor.
La segunda dirección nos aboca a la alegría de experimentar que con
niños los ejercicios son más agotadores y a su vez, esencialmente, más
verdaderos, más válidos y mucho más satisfactorios y reconfortantes. Nos
parece a Juani y a mi un privilegio que nuestro hijo Lorenzo disfrutara
por un lado con la dinámica de juegos (educación con valores), oraciones,
eucaristía y convivencia con otros niños y con nosotros, los padres. Ha sido
un privilegio y una gozada que los niños se diviertan aprendiendo la esencia
de los cristiano, que es compartir tiempo y persona, tiempos de juegos
educativos, de ocio libre, de liturgia y encuentro con Jesús. A amar se
aprende amando y siendo amado en el día a día, la fe se impregna y se vive
en el día a día y nuestros
niños tienen el derecho a disfrutar de lo que nosotros a otro nivel
emocional y de madurez ya vivimos, conocer a Jesús y convivir con EL
Los ENS tenemos ahora, tras esta deliciosa experiencia, una inquietud y
un reto, una responsabilidad. Crear un futuro mejor para nuestros hijos sólo
es posible en el presente, dándoles hoy, dedicándoles ahora tiempo
y
persona en la vivencia de la fe. Convivir con ellos, dedicarnos a ellos,
introducirlos en la vida de comunidad cristiana, ahora ya, aplicando una
metodología -lo mejor y más diferenciador de nuestro movimiento- acorde a
sus necesidades.
Es una invitación que nace de la experiencia gratificante de unos
ejercicios espirituales con niños. Notamos nosotros una sensibilización
con la formación de los niños, formar como personas dentro de la comunidad
ENS que trasladamos con todo nuestro afecto y agradecimiento al Movimiento,
después de nueve años de afortunada singladura.
Un abrazo a todos.
Juani y Víctor
V-107
Nuestro
hijo, Juan de 25 años, se ordenaba sacerdote el 2 de diciembre pasado en la
Catedral de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real, de manos del Obispo de
la Diócesis, don Rafael Torija. En una conversación telefónica habida
con Carlos, Responsable del Equipo Súper-Regional, nos invitaba, animaba,
a participar este hecho y contar nuestra vivencia, nuestro estado de
ánimo.
Cuando los amigos y conocidos nos decían estos días «Qué
orgullosos estaréis» nos encogíamos de hombros y decíamos: «Si nosotros no hemos hecho nada.» Ahora,
al reflexionar para escribir estas líneas, sí podemos decir que si no de
orgullo, para que no se confunda con vanidad, nuestro primer sentimiento es
de alegría. Alegría al ver a nuestro hijo alegre, ya de por sí de carácter
jovial y extrovertido, alegre por realizar su proyecto de vida, exultante por
ver cumplidos sus afanes, sus ilusiones de ser sacerdote de Cristo. Y
nosotros le acompañábamos.
Esta puede ser la palabra clave de todo el proceso: ACOMPAÑAR.
Cuando nos comunicó su decisión de entrar en el seminario, ultimando
sus estudios de C.O.U., después del primer momento de sorpresa, no de extrañeza, apoyados en
la oración «Venid a mí cuando os sintáis agobiados...», le
dijimos: «Aquí
estamos.»
Nunca nos ha comunicado dudas, dificultades, y habrá tenido, como
todos, sus angustias, sus zozobras; pero nos contaba anécdotas de la
vivencia del seminario, que su madre como la otra Madre «guardaba en el
corazón». Sus fines de semana, fiestas, épocas vacacionales, eran muy
distintas de las de otros hijos estudiantes universitarios que tenemos, pero
nuestras palabras, dichas o implícitas, siempre eran:
«Aquí estamos. »
No sabemos si habremos alentado a nuestro hijo a ser sacerdote, sí
sabemos que no le hemos contrariado, y sí estamos muy seguros, alegres, y
ahora si, orgullosos de haberle acompañado, a la vez que nosotros siempre nos
hemos sentido acompañados por todos los miembros de nuestro Equipo y
Consiliario, y nos consta su alegría.
Actualmente está ejerciendo su ministerio en las parroquias de dos
pueblos de la provincia: Cózar y Almedina. E
Hogar Serna-Cruz
Pedro Muñoz-l
En la página 17 de la Encuesta realizada en los ENS, publicada en el
número extraordinario julio-agosto 2000, y dentro de los Datos
Socio-demográficos, se dice:
«Por lo que respecto a la edad, detectamos que el 59 '5 % superan los 50
años y sólo el 10,8 % tiene menos de 35 años. »
Cuando leímos este dato no sentimos ninguna extrañeza: era,
simplemente, la confirmación de una realidad que ya estamos viviendo en el
Colegio de Sectores de Sevilla e intuimos -por los Encuentros Regionales y
Súper-Regionales a los que hemos podido acudir- que no sólo aquí es una
realidad.
Sin embargo, no hemos leído línea alguna reflexionando sobre la
significación e interpretación que tenemos que darle a este dato, ni en los
números de la Carta anteriores a la Encuesta, ni en los posteriores -a titulo de ejemplo, en
la de marzo-abril 2001, en sus páginas 15 a 17, se mencionan los temas
tratados por el Equipo Superregional en el Encuentro de Madrid de los días
19-21
de enero de 2001, sin que se haga reseña alguna al mismo.
Desde el Colegio de Sectores de Sevilla entendemos que es éste un
asunto de primer orden que como Movimiento no hemos de dejar pasar. No en
vano la juventud supone el recambio, la continuación e, incluso diríamos,
la supervivencia del Movimiento, amén de que la variedad y el equilibrio en
las edades de las parejas que integrarían los ENS suponen una riqueza de la
que no podemos prescindir.
Resulta paradójico que estando los ENS basados en una concepción
igualitaria, participativa, dialogante y reflexiva de la pareja conceptos
todos estos a los que aspiran, sin duda, los matrimonios jóvenes-, sin
embargo tengamos tan sólo un 1 0'8 % de menores de 35 años.
¿No será que no nos preocupamos realmente de los jóvenes?
¿Nos ocupamos de su captación?
¿Hacemos todo lo posible para que cuando se integren se entusiasmen y
sirvan de correa de transmisión del Movimiento para otros jóvenes?
¿Les ofertamos de modo preferente puestos de responsabilidad que, la
experiencia nos demuestra, son un excelente instrumento de sentirse integrados
y corresponsables?
¿ Se han diseñado o pretenden diseñarse estrategias para la captación,
y una vez producida ésta, real integración en los ENS?
Pero, no sólo es una cuestión de «mero proselitismo» para la, en
última instancia, supervivencia del Movimiento, sino que...
«Semejante es el Reino de los Cielos a un tesoro escondido en el campo
que, encontrándolo un hombre, lo esconde y, lleno de alegría, va y vende
todo lo que tiene y compra aquel campo» (Mateo 13,44).
Desde el amor que profesamos al Movimiento, como agentes activos del
mismo, que creemos firmemente en sus bondades, porque las sentimos en
nosotros mismos y en nuestro Equipos, desde el Colegio de Sectores de Sevilla,
pensamos que el Movimiento tiene que saber dar una respuesta positiva a todas
las preguntas anteriores, pues, como Movimiento de Iglesia, los ENS son
un tesoro para la vida del matrimonio, para su crecimiento espiritual, de
cercanía a Dios y a los demás, que, a los datos nos remitimos, no estamos
compartiendo con los matrimonios jóvenes suficientemente...
¿O no?
Colegio de Sectores de Sevilla
Celebración del Jubileo por parte del Sector I de Huelva, dentro de la celebración
del Adviento.
Fue el pasado 16 de diciembre, como tenía programado el Sector en el
Directorio, y se escogió el Monasterio de La Rábida, uno de los centros
marianos designados por la Diócesis, pues está bajo la protección de
Nuestra Señora de los Milagros, también llamada Santa María de la Rábida.
Nos dirigimos al Monasterio en peregrinación. Se hizo las estaciones
y lecturas prescritas, reflexionando sobre el Misterio de la Encarnación
del Hijo de Dios y nuestro compromiso como seguidores de Cristo, terminando
a las
puertas de la iglesia, en la que entramos con el rezo de las letanías
de Nuestra Señora.
Tuvimos la celebración dc la Eucaristía y posteriormente una
convivencia de todos los participantes en la casa de la hermandad de Nuestra
Señora de los Milagros, donde una vez más se puso de manifiesto el carisma
de participación y puesta en común de nuestras vivencias, así como de
lo que cada pareja había preparado para el almuerzo.
Fue un día espléndido, con un sol radiante, en unos días donde la
lluvia y las tormentas eran normales.
Matea y Juan Antonio
SIMUIACRO Y REALIDAD DE UNA PEREGRINACIÓN
Era
la mañana del día 17 de septiembre, domingo. Nuestra primera misión, la de
los del «Servicio de Orden», era conocer primeramente el pabellón del
«Multiusos», el lugar donde habrían de celebrarse la mayor parte de los
actos comunitarios, conferencias, Eucaristía, etc.
Nos montaron en autobús e iniciamos la comitiva. Nos correspondió
salir en último lugar y, en medio de una densa niebla, nos limitamos a seguir
la estela del anterior autobús, hasta que, tras una media hora, nos
encontramos nuevamente en el mismo lugar de salida: nos habíamos perdido.
Menos mal que venía en nuestro autobús, José Antonio, oriundo de
aquellas tierras y residente en Málaga, quien se hizo cargo de la
pequeña expedición y consiguió llevarnos «a buen puerto» a los dos
autobuses perdidos. ¡Buen comienzo!
Por la tarde estaba previsto hacer un «simulacro» de la
«Peregrinación» que habríamos de realizar el día 21,jueves, y que
consistía en una «marcha» desde el Estadio de San
Lázaro hasta la Plaza del Obradoiro, unos 4 kilómetros.
Habíamos sido convocados todos los componentes del «Servicio de
Orden» y su finalidad era el conocer, «en profundidad», el itinerario, es
decir, el estado de las aceras, los bordillos, los pasos de cebra, los cruces,
los semáforos, las vallas de las obras, etc.
Y el recorrido hubo que hacerlo a una velocidad «endiablada», ya que
se nos dijo que yendo «a paso normal», la Peregrinación -más bien eran
dos peregrinaciones, por el elevado número de peregrinos-, se iba a
«eternizar».
Se me ocurrió indicar a los Responsables de Orden que no era
procedente hacer el recorrido a tal velocidad, ya que los peregrinos,
muchos de ellos de «cierta edad», no podrían mantener, por mucho tiempo,
una marcha tan acelerada. La sugerencia no solamente no fue aceptada, sino que
se nos insistió en que deberíamos forzar el paso.
Una vez llegados a la Plaza del Obradoiro, es decir, una vez terminado
«el paseo», se me ocurrió preguntar al Responsable dónde estaba el
autobús para regresar al Estadio de San Lázaro.
Cual seria mi sorpresa... cuando se me indicó que teníamos que
regresar andando y que, apenas nos quedaba tiempo para descansar, ya que la
hora de salida del autobús, en San Lázaro, era a las «18'40» ...y mi reloj
marcaba las l8'00 en punto.
No quieran saber las ocurrencias que solté, la serie de impertinencias
e improperios.. Total que inicié el regreso andando y en solitario...
mientras escuchaba la última recomendación: «Te vendrá bien, porque así conocerás mejor
el Camino. »
Y cual no seria mi sorpresa, cuando, a mitad de camino, me encontré
con unas «señoras», también pertenecientes al Servicio de Orden que
estaban sentadas en veladores de una terraza de bar... esperando el paso del
autobús para ser recogidas. Como es natural, me senté con ellas... y
aproveché la ocasión para completar mis dislates.
Llegado el autobús, y como quiera que en él también viajaba la
«Responsable de Orden», consideré que era buena oportunidad para hacer
una serie de «sugerencias y recomendaciones» sobre el particular... hasta
que a la citada «Responsable», mirándome fijamente, se le ocurrió
«soltar»: «¿De
dónde ha salido este "bicho"?' ¿Qué cebo tendré que poner para
pescarle?
Y creo que ha llegado el momento para contar cómo tuvo lugar, en
realidad, el desarrollo de la «Peregrinación».
Poco puedo decir de la primera de las dos «Peregrinaciones», a la que
asistí como simple espectador, si bien me consta que los «franceses»
tuvieron la ocurrencia de hacer «un alto en el camino»... para dar cuenta
del «viático» que habían recibido al inicio de la marcha.
Con respecto a la segunda de las «Peregrinaciones», puedo decir que
tuve la suerte de cerrar la «marcha», es decir, era el representante del
«Servicio de Orden» que iba en último lugar.
La Peregrinación, como era de esperar, se inició a una marcha
normal, sin ningún problema.
Tuve ocasión de entablar conversación con un «ecuatoriano» y así
pude enterarme de toda la problemáticaa de su patria y también de todas las
dificultades que tuvo para poder llegar a España y asistir al Encuentro.
Todo iba saliendo normal, sin el menor incidente hasta que me topé con
dos matrimonios franceses, que iban perdiendo posiciones en el largo
pelotón hasta llegar «a la cola», utilizando términos ciclistas. Uno de
los varones se ayudaba de un bastón «trípode». Se les ofreció el
«furgón de cola», una furgoneta amplia y cómoda, pero me manifestaron su
deseo de proseguir la marcha andando.
Me tomé la libertad de indicar a mi «Responsable de Equipo» que yo me
ocuparía de ellos... y así fue. Durante el trayecto tuve que acompañarles
a la farmacia y tuve que explicarles, asimismo, el «manejo» de un cajero
automático.
En resumidas cuentas, que llegamos «fuera de control»... si bien
fuimos admitidos, como si hubiéramos entrado con el «pelotón» de cabeza.
He de reconocer que llegué exhausto. El haber hecho tan despacio la
Peregrinación no me sirvió de nada, ¿tendrían razón los que aconsejaron
que «el paseo» habría de realizarse «a marcha forzada»?
Terminé descansando en la Catedral... sentado en el suelo, apoyado en
una columna, con el cuerpo cansado y el espíritu alegre y satisfecho. E
Málaga-19
NOTA DEL AUTOR: Esta es la razón de haber utilizado este apelativo de
"El Bicho" en la firma de mi anterior artículo "Milagro en
Santiago".
Sentado
en el coqueto recibidor del Colegio Mayor, viendo llegar a su hija, José
sintió que el orgullo se le salía por los poros.
De procedencia humilde, no había heredado de sus padres más que la
honradez y las ganas de trabajar, gracias a lo cual había podido juntar
cuatro perras y su hija podía estudiar una carrera y llegar hasta donde él
nunca soñó.
Tras una visita relámpago al Colegio, pues a su hija le entraron las
prisas por alejarle de él, recorrieron un largo camino en autobús hasta
llegar a la zona comercial de la capital.
El padre, aturdido y embelesado, fue pagando las costosas compras que
realizaba, hasta que sus pies, prisioneros de los zapatos nuevos que había
estrenado ese día, ya no aguantaron de dolor y entraron en un restaurante
para descansar y comer.
Fueron los primeros en entrar en el comedor, que presentaba un aspecto
deslumbrante de luces y espejos, decorado con columnas y armarios
revestidos de purpurina dorada, dándole un aspecto de iglesia, mas bien fría, que no invitaba a la
relajación precisamente.
Grupos de jóvenes y parejas, ataviados con estrafalaria vestimenta,
fueron ocupando las mesas, mirando a hurtadillas a José, a quien María, su
mujer, había endomingado como debe ser, para tan especial ocasión.
No podría decir que la comida había sido mala, pues en realidad había
disfrutado con los sabores de los distintos platos elegidos, aunque no supiera
muy bien qué ingredientes contenían, pues la jerga empleada en la carta
no permitía adivinar-los. Además costaba encontrarlos, ocultos entre
guarniciones que a modo de jeroglíficos de colores adornaban las enormes
fuentes que les sirvieron como platos.
Lo que si supo enseguida fue el elevado coste de la factura que le tocó
pagar al final, justificada por su hija con el argumento de que estaba en
consonancia con la elegancia del local.
Para terminar, su hija entregó la bandeja con el dinero sobrante de la
factura, sin darle tiempo a reaccionar, indicándole que era un detalle de
categoría... tras lo cual. se levantaron, encaminándose hacia la salida.
De pronto, como la cosa más natural del mundo, José se volvió y dijo
en voz alta: «¡Qué aproveche, señores!... »
Su hija aceleró el paso, rojas las mejillas, y cuando estuvieron fuera
le dijo: «¡Qué vergüenza, papá, eso ya no se lleva!»
De regreso a casa, ya en la soledad de la alcoba, José comentaba con
Maria la experiencia vivida:
-Actúa como si nos despreciara... ¿Habremos perdido a nuestra hija?...
-Tranquilo, José, se le pasará, está tan aturdida con tantas
novedades vividas de golpe que confunde las baratijas de la vida moderna con
tesoros, y tiene un poco arrinconados los valores. Es cuestión de
tiempo,. lo que se mama de pequeño no se pierde así como así. Volverá.
Confía en Dios y en la protección de María.
"...Otros cayeron en tierra buena, y dieron fruto, que creció y
engordó; y produjeron, uno a
treinta, otro a sesenta, y otro a ciento» (Mt 13,8).
Os enviamos esta pequeña historia con la idea de transmitir un
mensaje de esperanza, conscientes de las dificultades para ser pareja
cristiana hoy en la Iglesia y en el mundo, en la seguridad de que los valores
transmitidos a nuestros hijos, no sólo de palabra sino con nuestro ejemplo
de generosidad, entrega y amor, debería bastarnos para alejar los
fantasmas del miedo.
Pero sin bajar la guardia, es decir, perseverando en la oración y en
la apertura a los demás; siendo testigos vivos del Evangelio; colaborando
en el crecimiento de un mundo donde Cristo viva en cada hermano; donde nos
alegremos con sus triunfos y nos solidaricemos con sus fracasos; donde, en
definitiva, podamos decir ¡que aproveche hermano! de
corazón, y sin vergüenza.
En este curso 2000-2001 celebramos un cumpleaños emotivo: los
veinticinco años de pertenencia a nuestro Equipo, así que os rogamos que nos
tengáis presentes en vuestras oraciones para que sigamos siendo tierra
dispuesta a acoger la semilla del Buen Sembrador.
Deseamos que la alegría que hoy desborda nuestros corazones, al
cumplirse nuestras bodas de plata, llegue a todos vosotros y llene vuestras
reservas de amor y esperanza.
Gloria y Rodolfo
Valladolid-2
Cuando
nos anunciaban en la carta del sector o en cualquier otro documento del
Movimiento el Encuentro Internacional de Santiago. como pareja, veíamos muy
lejos y muy difícil poder asistir. Pensábamos en las dificultades que
tendríamos para ir: el trabajo, la familia, etc., y al mismo tiempo lo
importante que sería vivirlo. Decidimos inscribirnos y lo hicimos con toda la
ilusión, hasta el punto que nos pidieron colaboración para trabajar en el
Encuentro y
dimos un «SI», pues pensábamos que estar al servicio de los demás
seria una forma de recibir, más que de dar. Nos adjudicaron para trabajar en
el «servicio y orden», y lo tomamos con toda ilusión y disponibilidad.
Cuando el Señor nos permitió ir a vivir el Encuentro y llegar a
Santiago, vimos el pabellón o «SAR», que era donde se iba a desarrollar
el Encuentro, nos quedamos sorprendidos al ver lo bonito que estaba todo, en
especial el altar. Preparado con el pórtico de la catedral al fondo,
quedaba estupendo. Y «NUESTRA SEÑORA DE LA ALEGRÍA», a su izquierda,
estaba maravillosa presidiendo los actos que se iban a celebrar durante el
Encuentro.
Al estar en el servicio de orden nos distribuyeron en equipos para poder
desarrollar todo el trabajo. Nos tocó estar en el equipo de «Pepe y
Merche», que nos trataron con todo el cariño y nos dieron ilusión, entrega
y trabajo. Por todo, son maravillosos.
Estábamos en la parte más baja del pabellón, con las personas
mayores, minusválidos, sacerdotes, etc. Atendían cualquier indicación que
les hacíamos, sin quejarse, siempre con una sonrisa. Era maravilloso ver que
siendo de países tan distintos: Brasil, Francia o cualquier otro lugar del
mundo, eran amables con todo y con todos. Allí estaba «NUESTRA SEÑORA DE
LOS HOGARES» acogiéndonos, mimándonos. Era maravilloso ver cada
Eucaristía o conferencia, mirar y ver cuanto nos quiere Ella: como hijos
nos acoge y escucha con todos nuestros defectos y debilidades. Después de
vivir el Encuentro, es algo inolvidable para nosotros como pareja.
Llega el final, después de una despedida fabulosa. Todo el mundo
marchaba hacia su hogar. Y lo que menos podíamos pensar era que esa imagen de
«NUESTRA SEÑORA DF LOS HOGARES DE LA ALEGRÍA» iba a venir a un pequeño
pueblo de la llanura manchega:
Almagro. Tenerla tan cerca de nosotros con lo que significa para
nosotros que esté en la parroquia de Madre de Dios, que es como se llama
una de las parroquias de nuestro pueblo. Poder verla y recordar cómo nos
acoge, cómo nos anima a caminar como pareja, aun teniendo momentos de
debilidad.
Nos queremos despedir dando las gracias por haber podido vivir todos
estos momentos como pareja bajo tu protección.
Gracias, Madre.
Antonio y Mari Carmen
Almagro-I
En
el umbral del invierno de nuestras vidas y como miembros, aún activos, de
los ENS, queremos dejar constancia de la transcendencia que ha tenido en todas
las etapas de nuestro caminar espiritual, el pertenecer a este tan querido
Movimiento.
Sabemos que las palabras suelen ser pobres para expresar con exactitud
los numerosos beneficios recibidos tras 35 años de permanencia. Sus
«medios» han sido y continúan siendo válidos, para fortalecer nuestra
vida matrimonial y familiar, no sólo en la edad escolar de nuestros hijos, de
la enseñanza secundaria, en la universitaria y de casados, sino cuando nos
quedamos solos, en la etapa de jubilación y en nuestro declinar.
A través de todos esos años hemos ido asimilando y constatando una
serie de conocimientos enriquecedores y actitudes positivas en el cotidiano
vivir que, sin querer, han irradiado en nuestro entorno familiar y social,
gracias a la puesta en práctica de modo perseverante de los «medios» que
nos ofrece el Movimiento.
Los cargos que durante estos años hemos desempeñado: responsables de
sector, escuela de pilotaje, que organizamos y funcionó durante tres años,
los pilotajes y su seguimiento, nos obligaba a poner en práctica los
medios, con más profundidad para su mayor eficacia.
De este modo hemos ido poco a poco:
·
Fortaleciendo y acrecentando nuestra fe.
·
Poniéndonos al día en el Magisterio de la
Iglesia.
·
Apreciando el valor de la amistad y la
Gracia compartida; viviendo el sentido comunitario del cristianismo.
·
Profundizando en el sacramento del
Matrimonio, viendo en él, como dice el Segundo Aliento, un
camino de amor felicidad y santidad y descubriendo e intensificando la relación
personal y de pareja con Cristo.
·
Creándonos conciencia de que si un cristiano
no siente la necesidad de caminar al ritmo de los tiempos, que exige
proyección y entrega a los demás, no puede llamarse cristiano.
·
El equipo nos ha dado ocasión de compartir
nuestras experiencias en lo espiritual y social y a superar dificultades,
fallos, momentos de sequedad espiritual y debilidad humana.
·
A ser más eficaces en nuestras actividades
apostólicas y poner en práctica la entrega y el espíritu de servicio.
Nos ha hecho que la estabilidad del matrimonio no pueda buscarse en
factores externos como leyes, decretos o normas, sino que hay que
vivificarla, sobre todo, a ese elemento interior y vivificador; que es el
amor. Dice el P. Caffarel: «Cuando los matrimonios se adiestran en la ayuda mutua a todos los
niveles y en el amor fraterno, poco a poco se ensancha el corazón y el amor
conquista su casa, su barrio, el país... hasta llegar a las más lejanas
orillas. »
El amor ha sido la base, y lo sigue siendo, la fuerza que nos ha
impulsado a damos el uno al otro y en ese sentido el amor conyugal es un
estar en camino siempre, un camino que
nunca se acaba, una aventura nueva cada día, capaz de enriquecemos,
siempre ilusionada y esperanzadora.
El éxito de nuestro matrimonio no se ha medido por la ausencia de
dificultades, que gracias a los ENS, nos dio la capacidad para superarlas. Y
ahí está la grandeza de nuestro Movimiento, en que desde la limitación de
cada persona, nos ponemos, practicando perseverantemente sus medios, en un
camino que nos lleva a una meta de plenitud.
Y aún siguen siendo muy válidos en nuestro declinar. El equipo, las
actividades comunitarias, la Carta, el Tema de Estudio... Nos
ayudan a envejecer juntos y a aprender una espiritualidad de
introducción a la vejez, que desemboca en una juventud del alma y aceptar
nuestro declinar con la alegría de vivir la esperanza en equipo, con el
espíritu pronto, estando abiertos a los cambios por mayores que seamos, a no
endurecer nuestras posturas y criterios, a no remar contra corriente.
En fin, pertenecer a los ENS nos ha supuesto y supone a nivel
personal, familiar y social una ayuda inconmensurable en nuestra andadura
hacia Dios. Un tesoro que hemos encontrado y que hoy nos impulsa a dar fe de
sus consecuencias en nuestra vida. Damos gracias a Dios desde lo más
profundo de nuestro corazón por haberlo encontrado.
Somos conscientes que el hombre de hoy y del porvenir será, como dijo
el P. Caffarel, el que AME. Sólo el amor hará un mundo nuevo y entorno al
amor serán también sus estructuras.
Para los ENS, la fórmula infalible es la práctica de los «medios»
y el estar abiertos a las consignas del Movimiento, que se renuevan al ritmo
de los tiempos.
Un cordial saludo.
Ángel y Matilde Casares-López
Equipo Granada-2
Nuestro
nacimiento como tal se remonta al Otoño de 1961, en que se establecieron los
ENS en Madrid, gracias al celo apostólico del sacerdote don FLORENCIO
LÓPEZ OLIVARES, a la sazón Director de la «Seola Cantorum» del Seminario
Conciliar de Madrid y de su entrañable amigo, también sacerdote, don LUIS
CALLEJA PALACIO, profesor de Sociología de dicho Seminario, que se habían
enterado de la existencia de un MOVIMIENTO
DE ESPIRITUALIDAD CONYUGAL, en Barcelona, llamado «EQUIPOS DE
NUESTRA SEÑORA» y que había fundado en París el Abbé HENRY CAFFAREL.
Para ello, don Florencio y don Luis contactaron con un grupo de
matrimonios amigos y constituyeron el primer Equipo MADRID-1. Enterados
y entusiasmados del IDEAL de los ENS y de su «MÍSTICA», estos hogares
pilotaron los cinco primeros Equipos de Madrid.
Por tanto, nuestro MADRID-5 nace en el entonces alfoz madrileño, hoy
distrito de la capital, perteneciente a la parroquia de SANTA MARÍA DE LA
BLANCA, de CANILLEJAS, k~{'~entada a la sazón por nuestro querido don
LUIS CALLEJA. Un cura que reunió a un grupo de matrimonios normales,
tirando a buenos, que habíamos pertenecido a su Juventud de Acción
Católica, y a algunos nos había casado.
Don Luis, nuestro primer Consiliario, nos metió a todos, con su
estilo fuerte, directo, recto y con sincero amor a la Santísima Virgen,
en la MÍSTICA de los ENS, y que, como bien nacidos, somos agradecidos a su
impecable modo de hacernos «equipistas», por haber podido llegar al día
de hoy, cuarenta años después, unidos como una piña, con su eslogan: «seguir
siempre con la Virgen, no cambiéis».
Terminado el pilotaje, en la primera Reunión Balance, elegimos Hogar
Responsable, y el Equipo empezó a funcionar desde el primer día como
SOBERANO en su andadura, con la Admisión que el Equipo Dirigente de Paris
nos comunicó en carta de fecha 2 de marzo de l962.
Ha transcurrido mucho tiempo, cuatro décadas, pero queremos deciros
que seguimos queriéndonos, unidos al Movimiento en el amor a Nuestra
Señora. Que Dios dispuso llevarse a su lado a nuestro Emilio, esposo de Ana y
cofundador, y a Marujina, mujer de Juan. También a nuestros dos consiliarios,
don Luis y don Victoriano. Todos ellos siguen pidiendo por este Equipo,
seguro.
Quisiéramos contaros muchos acontecimientos de la vida de nuestro
Equipo. El papel no lo permite, pero aún así, no tenemos mas remedio que
comunicaros la fuerte y gran emoción vivida en octubre de 1963, cuando
asistimos como Responsables de nuestro Equipo, junto a 2.000 más del mundo
entero a las JORNADAS INTERNACIONALES DE RESPONSABLES DE EQUIPOS DE NUESTRA
SEÑORA, en el PALAIS DE CHAILLOT, de PARÍS. Fue para nosotros indescriptible
el haber podido escuchar personalmente al padre CAFFAREL; su conferencia,
en un dulce idioma francés -había traducción simultánea-, nos
impresiono, Su titulo, EL CULTO AL EVANGELIO. El Hogar a la escucha de la
Buena Nueva. Nos dijo: «Tened
cuidado con el error; el cristianismo no es sólo la religión de un Libro.
Es la Palabra de Cristo vivo en medio de la Iglesia; es la Palabra de un
viviente. Estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos. Es la
Palabra de Dios dirigida di-
recta y personalmente a mi. Según 5. Agustín nos dijo, EVANGELIO Y
EUCARISTÍA
son comparables. Cristo vivo en las dos. Quien come mi Cuerpo... Quien guarda
mi Palabra... Palabra y Sacramento hacen viva a la Iglesia. Nunca, en
ningún hogar de los ENS puede faltar el Libro de los Evangelios. Ha de estar
en el centro, pues el Hogar es una pequeña Iglesia. No basta leerlo y
escucharlo; es IMPRESCINDIBLE VIVIRLO. » Fue una lección impresionante.
También tenemos un imborrable recuerdo de haber asistido en el
PENTECOSTÉS de 1965, junto con 3.500 hogares de todo el mundo, a la
PEREGRINACIÓN A LOURDES. Una vivencia solemne e impresionante para los
que amamos a Nuestra Señora.
En el transcurso de estos cuarenta años hubo de todo, como Dios
dispuso, pero el Equipo ha sido siempre una «piña» de amor,
espiritualidad y amistad, que se abrió a nuevos hogares (2), cuando se
produjeron las bajas. Cuentan la alegría de haber recalado en este Equipo y
nosotros, felices todos, cuando nos reunimos en amistad con los 17 hijos que
Dios nos ha dado. Por todo damos las gracias a nuestra Intercesora y REINA
DE NUESTROS HOGARES, por este Equipo, que si ha ido bastante bien, se debe a
la perseverancia con la que dice san Lucas: «Que salvareis vuestras almas. » AMEN.
Hogar Eduardo y M.~ Rosa Paz-Ladrón de Guevara
Madrid-5
Ahí tienes a tu madre»
ENCUENTRO INTERNACIONAL ENS ÉVORA 2001
Queridos amigos:
Esta
vez aprovechamos nuestro rincón en la Carta para informaros sobre las actividades de los
equipos de jóvenes que tendrán lugar este verano.
Los ENS organizamos alternativamente un encuentro nacional
coincidiendo con los años pares- y un encuentro internacional -en los
impares-. Este año 2001 va a tener lugar un encuentro en Portugal al que
están invitados todos los equipistas y las personas interesadas en asistir,
de todos los rincones del mundo. Esperamos ser alrededor de 500 jóvenes
procedentes de todas las culturas y de todos los continentes.
La ciudad elegida para reunirnos ha sido Évora, capital de la
provincia del alto Alentejo, que destaca por su gran contenido histórico,
artístico y cultural. Esta ciudad se encuentra situada al sureste del
país, a unos 50 kilómetros de Badajoz. Utilizaremos como sede del encuentro
la ciudad universitaria, de modo que podamos alojarnos en las residencias,
a la vez que el gran salón de actos del campus nos servirá como sede para
los actos comunes.
La fecha del encuentro es del 4 al 11 de agosto. El lema general que
trabajaremos es: «Ahí tienes a tu madre» (XXV aniversario de ENSJ). La organización
de cada día corresponde a un conjunto de países agrupados en función de
los idiomas; el día de Colombia, Costa Rica y España es el 9 de agosto, y el
tema que trataremos es: «El hizo en mi grandes cosas».
Los equipos de jóvenes de España estamos muy ilusionados ya que
tenemos la oportunidad de acudir a un encuentro en un lugar cercano a
nuestro país y a la vez hemos podido disfrutar de una forma mas próxima
colaborando con la organización del mismo.
Desde este, nuestro rincón, queremos aprovechar la oportunidad para
invitar a vuestros hijos y a todos aquellos jóvenes que conozcáis y puedan
estar interesados en acudir, a que se unan a nosotros en esta experiencia que,
estamos seguros, será muy enriquecedora para todos.
Así mismo queremos invitaros, a todos los que podáis, a
acompañarnos a celebrar el día de España en nuestro encuentro.
Si queréis ampliar esta información, no dudéis en poneros en
contacto con nosotros a través de:
- Mª Paz Borrero Esteban Responsable nacional 954
45 04
69 Mpazbe@supercable.es
- Ana Gómez Velarde Secretaria 954 21 69 48 Anouska@wanadoo.es
Te pedimos, Padre, por estos hermanos nuestros, a quienes hoy, con
afecto, recordamos:
-
FELITA
PRIETO MACÍAS Badajoz-14.
-
ELVIRA
GARRIDO LESTACHE. Madrid-1.
-
ROSA
PALENCIA DE LA CASA. Illescas-3.
-
MAGDALENA
MORALES SEGURA CASTELLAR. Jaén C.
-
ANTONIO
HIERRO MATEO. Jerez-lO
-
M.~
SAGRARIO AZPIROZ ESTANGA. San Sebastián-4.
-
FERNANDO
CUESTA. Madrid-1.
-
JOSÉ ANTONIO DE LA RIVA. Torrelavega-5.
Señor, estamos en tu presencia. Tú nos das la vida.
Tú eres nuestro Padre y queremos agradecerte este nuevo día que nos
das.
Queremos cumplir la misión que nos has encomendado; necesitamos tu
apoyo
para que no desfallezcan nuestras fuerzas.
Nos proponemos hacer bien las cosas; que no te defraudemos.
Que al anochecer, cuando termine el día, nuestro corazón rebose de
alegría porque hemos cumplido tu voluntad.
Señor, ¿de qué nos sirve la vida, la amistad, la alegría, si
seguimos igual que ayer? Señor, ¿de qué nos sirve el escucharte si no
estamos dispuestos a arrimar el hombro
para ser útiles a los demás? Señor, ¿de qué nos sirve cuanto
tenemos
si somos egoístas y preferimos quedarnos con
todo y no compartirlo con los demás?
Señor, haznos generosos, serviciales, comprometidos, para que nos
sintamos útiles a los demás.
Señor, tú que arrimaste el hombro, que siempre respondías a las
necesidades de los otros, enséñanos a responder también con generosidad.